Dólar Obs: $ 713,23 | -0,76% IPSA -0,25%
Fondos Mutuos
UF: 28.065,35
IPC: 0,00%
El Presidente Vladimir Putin se encontraba en la ciudad:

Terrorismo golpea Rusia con atentado en el metro de San Petersburgo que deja 11 muertos

martes, 04 de abril de 2017

Francisca Maturana Torres
Internacional
El Mercurio

Las autoridades buscan a dos sospechosos de estar involucrados en el ataque y de instalar otra bomba que alcanzó a ser desactivada por la policía.



San Petersburgo, antigua capital imperial de Rusia, importante destino turístico y ciudad natal del Presidente Vladimir Putin, fue el lugar elegido por los terroristas. El metro había salido de la estación de Sennaya Ploshchad y se dirigía a la siguiente parada en el Instituto Tekhnologuicheskiy cuando un artefacto se detonó en el tercer carro. La explosión disparó fragmentos de metal y vidrio hacia los pasajeros y provocó daños en la carrocería. Al menos 11 personas murieron y decenas quedaron heridas.

Las autoridades rusas buscan a dos personas sospechosas de estar involucradas en la explosión. Se cree que una de ellas puso una bomba debajo del asiento en el tren, mientras que la otra sería la responsable de instalar un artefacto en otra estación, Ploshchad Vosstaniya, que no detonó y alcanzó a ser desactivada por la policía horas después del primer ataque. Según los medios, las cámaras de seguridad del metro captaron la imagen de uno de los supuestos responsables, un hombre de mediana edad con barba y gorro negro y aspecto de clérigo musulmán. Tampoco se descartaba la participación de un atacante suicida.

Aunque nadie se atribuyó el ataque de inmediato, el Comité de Investigación ruso anunció que abrió una indagación por "acto terrorista". Esta no es la primera vez que Rusia es blanco del extremismo. En el pasado, grupos separatistas han puesto bombas en aviones y trenes, la mayoría de los casos debido a los conflictos en Chechenia u otras repúblicas de Cáucaso. Pero también los miembros del Estado Islámico han llamado a atacar Rusia debido al respaldo del Kremlin al régimen de Bashar al Assad en Siria (ver análisis).

El atentado coincidió con la visita del Presidente Putin a San Petersburgo. El Mandatario ruso, que estaba en la ciudad para participar de un encuentro con su homólogo bielorruso Alexander Lukashenko, manifestó sus condolencias por las víctimas. "Siempre estudiamos todas las posibilidades: accidental, criminal y, sobre todo, un acto con carácter terrorista", aseguró.

Por la noche, Putin llegó hasta la estación del Instituto Tekhnologuicheskiy a dejar un ramo de flores, sin hacer ningún comentario.

"El lugar y el momento de la explosión no fueron elegidos al azar. En la ciudad se encontraba el Presidente, se celebraba un foro de medios de comunicación y hay muchos periodistas", afirmó Víctor Ózerov, jefe del comité de Defensa y Seguridad del Senado.

Los expertos no se atrevían a nombrar responsables. "Podría ser venganza por Siria", aseguró a "El Mercurio" Andrei Kolesnikov, experto del Carnegie Moscow Center. "La foto que ha circulado sugiere que el perpetrador (o perpetradores) podría ser alguien con una conexión islámica radical", dijo, por su parte, Steven Pifer, ex embajador de EE.UU. en Ucrania y experto de la Brookings Institution.

Las primeras imágenes difundidas por las cadenas de televisión rusas mostraban un vagón del metro destrozado por el bombazo y numerosos viajeros que tratan de sacar a las víctimas de entre los restos del carro siniestrado. "La explosión tuvo lugar entre dos estaciones, pero el maquinista tomó la buena decisión de continuar su ruta hasta la siguiente estación, lo que permitió proceder rápidamente a la evacuación y al socorro de las víctimas", dijo Svetlana Petrenko, del Comité de Investigación.

Las cifras de víctimas fatales eran contradictorias durante el día, pero finalmente el Comité Nacional Antiterrorismo aseguró que habían fallecido 11 personas y que 45 estaban heridas, entre ellos algunos niños. De acuerdo a los medios locales, el artefacto que explotó habría sido una bomba casera llena de trozos de metal, y por la fuerza del estallido, la bomba habría equivalido a la activación de entre 200 y 300 gramos de dinamita.

"Había humo por todas partes, vinieron muchos bomberos", relató María Smirnova, una estudiante que iba en el tren detrás del que sufrió el atentado. "Los bomberos nos gritaban que corriéramos hacia las salidas, y todo el mundo empezó a correr, todos eran presa del pánico".

Cuerpos de rescate y hasta helicópteros llegaron hasta Sennaya Ploshchad, una importante estación de transbordo en el metro de San Petersburgo, que es el cuarto de Europa, después del de Moscú, París y Londres. Tras el atentado, las autoridades anunciaron el cierre de toda la red de metro de la segunda ciudad de Rusia, de cinco millones de habitantes, aunque luego abrieron algunas estaciones.

En el aeropuerto de Pulkovo de San Petersburgo y en el metro de la capital Moscú se reforzaron las medidas de seguridad. Mientras, países como Francia también anunciaron que reforzarían su personal en trenes y metros.

"Apelo a ustedes, ciudadanos de San Petersburgo, y pido a los visitantes de nuestra ciudad que estén alertas, atentos, cautelosos y se comporten de una forma responsable en vista de los eventos", dijo el gobernador Georgy Poltavchenko. Esta es la primera vez que ocurre un ataque de este tipo en San Petersburgo, y llega cuando falta un año y pocos meses para que se celebre en Rusia el Mundial de Fútbol, en 2018.

El último atentado terrorista en territorio ruso ocurrió en 2013 en la estación de ferrocarril de Volgogrado, antigua Stalingrado, donde dos explosiones suicidas mataron a 34 personas.

Las autoridades de la ciudad decretaron tres días de duelo a partir del martes, mientras que desde distintas partes del mundo llegaron condolencias a las víctimas y condena a los ataques. El gobierno sirio fue uno de los primeros en responder, y calificó el hecho como "un acto cobarde". La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, también expresó sus "condolencias" y "condenó de manera contundente todos los actos de violencia". Los gobiernos de Francia, Alemania e instituciones como la OTAN y Naciones Unidas también condenaron los ataques y mostraron su solidaridad con el pueblo ruso.

Por su parte, el Presidente de EE.UU., Donald Trump, consideró el hecho como algo "terrible (...) absolutamente terrible" y prometió dar "apoyo total" a Putin.

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia