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Del optimismo a la impaciencia:

Fabricantes de maquinaria esperan con ansiedad el plan de inversión de Trump

lunes, 20 de marzo de 2017

ANDREW TANGEL y JOSH ZUMBRUN
The Wall Street Journal Americas
El Mercurio

Las empresas de construcción temen que otras prioridades puedan sustituir el plan de infraestructura de US$ 1 billón; el presupuesto tiene escasos detalles de lo prometido.



El optimismo está dando paso a la impaciencia entre los fabricantes de excavadoras y maquinaria pesada que esperan que sus negocios crezcan con la promesa del Presidente Donald Trump de destinar un millón de millones de dólares a infraestructura.

A algunos fabricantes de maquinarias les preocupa si Trump dedicará el tiempo necesario para conseguir el respaldo del Congreso para grandes proyectos de caminos, puentes y vías férreas. El presupuesto del Presidente, el que se dio a conocer el jueves, contenía escasos detalles de cómo se podría desplegar ese plan.

"Hay frustración porque la prioridad de la infraestructura al parecer está declinando", señaló Glen Calder, copropietario de Calder Brothers Corp., un fabricante de pavimentadoras y niveladoras de Taylors, Carolina del Sur. "Es uno de los elementos principales de campaña de ambos bandos, y en consecuencia se esperaría que hubiera una dosis justa de acuerdo sobre qué debería y podría hacerse, y qué necesita hacerse", añadió.

Poca claridad

Más proyectos de obras públicas podrían elevar las ventas para los fabricantes de equipo que han batallado con la actividad lenta de los clientes de la construcción, la agricultura y la minería en los últimos años. Las acciones de las compañías que podrían beneficiarse con un impulso de la construcción subieron abruptamente después de la elección de Trump: las acciones de la enorme empresa de maquinaria Deere & Co. tuvieron un alza del 24%, las del fabricante de productos de elevación y manipulación de material Terex Corp. ganaron 32%, y la firma de manejo de construcción Aecom aumentó 30%. Aunque esas acciones han seguido subiendo desde el último trimestre del 2016, algunas han tenido un bajo rendimiento en el más amplio S&P 500 este año a medida que los inversionistas han sopesado si es el momento oportuno para un mayor gasto en infraestructura.

El presupuesto del Presidente para el próximo año fiscal proporcionó poca claridad a los ejecutivos de las empresas de maquinarias que esperaban saber más sobre el momento o el alcance de un impulso en infraestructura. El director de presupuesto del Mandatario, Mick Mulvaney, indicó a los periodistas que la infraestructura no es la prioridad más urgente.

"Creemos que el orden es salud, política tributaria y luego infraestructura", precisó Mulvaney. El gobierno también espera que la realización de la reforma regulatoria primero permita "conseguir más por su dinero" cuando despliegue un plan más amplio.

Trump reiteró su compromiso con el plan de infraestructura en su discurso en febrero ante el Congreso, diciendo que dependerá en parte de los inversionistas privados. El presidente de la Cámara, Paul Ryan, señaló que el billón de dólares podría combinar apenas US$ 25 mil millones en gasto federal con US$ 975 mil millones del sector privado.

Sin aumentos significativos en el gasto federal, puede que no haya muchos proyectos nuevos más allá de los que los gobiernos locales y de estados estaban planeando de todos modos. Analistas sostienen que las sociedades público-privadas tal vez no son suficientes para abordar las necesidades de infraestructura del país, en parte porque las autoridades locales a menudo se muestran reacias a pedirles a los votantes que paguen la cuenta a través de peajes o impuestos.

Otros programas han fracasado

Si el plan de Trump se topa con obstáculos, no sería el primer Presidente que ve frustradas sus ambiciones de construcción.

Durante su primer mes en el poder en 2009, el Presidente Barack Obama firmó un paquete de estímulo de US$ 800 mil millones que incluía más de US$ 100 mil millones para financiar obras de infraestructura. Muchos de los proyectos ni siquiera empezaban después de haber pasado más de un año. Parte de los fondos nunca se utilizaron porque los proyectos tales como los enlaces ferroviarios de alta velocidad se abandonaron incluso antes de que las obras empezaran.

"Hay muy pocos proyectos que estén listos para la contratación de obreros e inicio de las obras", aseguró Glenn Hubbard, profesor de la Universidad de Columbia y ex presidente del Consejo de Asesores Económicos en el gobierno de George W. Bush. "Lo primero que tenemos que hacer, si somos serios en cuanto a infraestructura, es acelerarla".

Una gran obra de infraestructura beneficiaría a toda la economía. Cuando los consultados para el estudio de economistas de The Wall Street Journal subieron sus pronósticos promedio para el crecimiento en 2018 de 2% a 2,5% antes de las elecciones, muchos citaron el estímulo que un paquete de infraestructura podría proporcionar.

Un programa de estímulo de US$ 1 billón, que se extendiera por una década, daría empleo a más de 800 mil trabajadores durante cinco años, de acuerdo a Moody's Analytics, pero pasarían dos años antes de alcanzar esa escala, y luego iría disminuyendo en los años posteriores. La firma estima que cada aumento de un dólar en el gasto federal de infraestructura incrementará el producto interno bruto en US$ 1,21 aproximadamente en el año subsiguiente.

Largo plazo

Sin embargo, una serie de ejecutivos no espera ver los efectos de ese gasto de inmediato. Ellos anticipan que las revisiones regulatorias como los permisos medioambientales pueden prolongarse tediosamente por años; o puede que los contratistas no necesiten nuevo equipo de inmediato.

"Cualquier cosa que hiciera el nuevo gobierno, aun cuando ellos estuvieran ahí hoy, usted no verá el beneficio de eso hasta 2018 en el mejor de los casos", señaló Rob Charter, presidente de grupo en Caterpillar Inc., la enorme empresa de maquinaria de construcción y minería con sede en Peoria, Illinois.

Legislar sobre el impulso al gasto podría pasar a un segundo plano ante las prioridades tales como examinar detenidamente las leyes de salud y el código tributario corporativo.

"Esos puntos están por delante de todo lo demás en la agenda", aseveró Douglas Holtz-Eakin, ex director de la Oficina de Presupuesto del Congreso y presidente del instituto de estudios conservador American Action Forum, en una conferencia de la National Association of Business Economics. "La infraestructura va a tomar un largo tiempo", enfatizó.

La proyección de Moody's asume que el gobierno federal contribuiría aproximadamente con US$ 250 mil millones. La firma cree que una barrera más grande para poner en práctica el plan rápidamente podría ser encontrar los trabajadores suficientes. "Hay una escasez de trabajadores de la construcción en muchas partes del país", aseguró Mark Zandi, economista jefe de Moody's Analytics, y agregó que los lugares con la mayor demanda de infraestructura probablemente sean las regiones que ya tienen pocos trabajadores desocupados.

Empleo

Un programa de estímulo deUS$ 1 billón, que se extendiera por una década, podría dar empleo a más de 800 mil trabajadores durante cinco años.

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