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Crisis en el Servicio Nacional de Menores:

Uno de cada dos reos pasó su infancia o adolescencia en un centro del Sename

lunes, 20 de marzo de 2017

Javier de Iruarrizaga A.
Nacional
El Mercurio

Casi el 50% de la población penal adulta pasó por algún centro de menores, según un estudio de la Fundación San Carlos de Maipo. Además, cerca 1.600 niños ingresan al año a la justicia juvenil por haber empezado a delinquir mientras estaban bajo la tutela del servicio.



Luis Valencia tiene hoy 21 años. Pasó dos tercios de su vida bajo los cuidados del Servicio Nacional de Menores (Sename). Ingresó por protección antes de los cinco años buscando un lugar donde vivir y salió justo antes de los 18, ya no como un niño vulnerado, sino como un infractor de ley tras ser liberado de un régimen de Internación Provisoria -por haber asaltado una joyería y ser descubierto con más de cinco millones en especies- para ejercer en lo único que había aprendido durante esos años: robar.

"¿Qué le propuso el Sename a un niño con tanto deterioro familiar para que no fuera capaz de frenar esa carrera, o plantearle una nueva forma de vida?", se pregunta el sacerdote Nicolás Vial, presidente de la Fundación Paternitas, quien desde hace más de treinta años se dedica a reinsertar niños con pasado delictual. El religioso cree que el sistema no ha estado a la altura de las necesidades de los individuos que llegan en búsqueda de ayuda, y responde a su propia interrogante: "Yo lo tengo que decir: Nada".

Según un estudio realizado por la Fundación San Carlos de Maipo, que busca combatir la pobreza y la delincuencia desde la infancia, uno de cada dos reos de la población penal adulta pasó por un centro de menores durante su infancia o adolescencia. La investigación concluye que más del 50% de los jóvenes egresados de algún centro por responsabilidad penal juvenil reincidirá antes de los 24 meses.

El sacerdote Vial asegura que la cifra se puede percibir a simple vista: "No necesito tener un estudio para creer que perfectamente uno de cada dos presos pasó por Sename, y más. Atiendo simultáneamente a centros juveniles como de adultos y voy mucho, por ejemplo, a Santiago Uno. Ahí me encuentro con hordas de jóvenes que atendí cuando eran menores. Es realmente penoso".

Para Marcelo Sánchez, director de la Fundación San Carlos, la investigación demuestra el "fracaso de las políticas públicas", porque en su consideración "se supone que si estuviste en un centro de protección o al menos de rehabilitación, no deberías terminar en la cárcel".

Afirma que el problema se agrava, considerando que los jóvenes que pasan por esos centros son propensos a desarrollar conductas delictuales o conflictivas que de no haber entrado posiblemente no habrían desarrollado: "El Sename, sin la intervención terapéutica adecuada, lo que hace es catalizar estas conductas disruptivas. O sea, corrompe más que sana. En el mejor de los casos, no hace nada".

La historia de Luis da cuenta de ello. Tras la separación de sus padres fue enviado a un hogar del Sename y lo derivaron a diversas familias guardadoras. Pero, ninguna pudo contenerlo. Así fue como a los 9 años comenzó su precoz vida delictual robando en supermercados. A los 12, ya recorría las calles de Santiago con pistola en mano, aumentando el calibre de sus robos y también de su billetera.

A los 14 lo detuvieron tras robar un millón de pesos en una sucursal de "Sencillito". En esa ocasión, calificaba dentro de la edad punible por la Ley 20.084 de Responsabilidad Penal Adolescente, que establece las sanciones para los jóvenes entre 14 y 18 años que cometan delitos. Y fue derivado a un sistema de supervisión de régimen semicerrado. Como parte del tratamiento, tenía a una delegada que semana a semana lo atendía. Pero, Luis dice que "no pescaba; iba, respondía sus preguntas y después salía a robar igual".

Tanto así que a los 16 años asaltó, junto a su hermano, una joyería y fue sorprendido. Esto le costó ser enviado a un Centro de Internación Provisoria mientras se investigaba su causa. Su hermano se fue a cumplir tres años de pena efectiva a un recinto penal del sistema adulto.

Falta tratamiento especializado

El director Marcelo Sánchez es crítico de la situación: "El sistema está al debe con los niños menores de 14 años. Al año, cerca de 5.000 menores son devueltos por los tribunales a sus familias por ser inimputables. Muchos ni siquiera son pasados por tribunales. Esto principalmente porque para ellos no hay una oferta técnica especializada, como sí lo hay para los mayores de 14 con la terapia multisistémica".

Lo anterior se da porque la Ley 20.084 no define sanciones ni procedimientos para los niños entre 8 y 14 años que hayan cometido ilícitos penales. Es decir, son inimputables, pero igual son enviados a centros del Sename que están inicialmente previstos para los niños con vulneración en sus derechos.

La presidenta de la Asociación Nacional de Funcionarios del Sename, Alicia del Basto, señala que "un niño al que sus padres lo han abandonado convive con nombres como el "Cisarro" y todos esos chicos que han sido de conmoción pública. Están en los mismos centros que los niños que han sido abusados o vulnerados en sus derechos porque no tenemos una oferta especial para ellos".

El último estudio elaborado por el Sename para determinar el número de niños como Luis -que egresaron de protección para ser reingresados al sistema bajo alguna medida de justicia juvenil- data del año 2012. Este indica que de los 20.111 que ingresaron por estar vulnerados en sus derechos y que egresaron ese año, 1.600 reingresaron al sistema, pero ahora por ser infractores de ley. De ellos, el mayor porcentaje había ingresado a protección inicialmente no por haber delinquido, sino por encontrarse en situación de calle o de trabajo infantil. El 77% de ellos comenzó a desarrollar dentro del sistema conductas que antes no desplegaba.

Hace poco más de un año, Luis cometió su último delito. Fue detenido pero nunca llegó la denuncia de la víctima, y sin esta faltaron pruebas para imputarlo. Días antes de ese hecho, la Fundación "Proyecto B" -que busca reinsertar laboralmente a jóvenes infractores de ley- se había propuesto encontrarle trabajo para sacarlo de su carrera delictual. Al día siguiente de su escapada de prisión se lo consiguieron.

Gracias a ello, Luis forma parte, por ahora, de ese 50% que aún no cae en cárcel adulta tras salir del Sename. Lamentablemente su hermano, con peor suerte, entró en las estadísticas desde el otro lado.

INIMPUTABLES

Cerca de 5 mil niños son devueltos por los tribunales a su familia por ser inimputables.SEGREGACIÓNLa presidenta de los funcionarios del Sename afirma que no hay separación entre niños abusados o vulnerados en sus derechos con quienes delinquen.

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