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Estudio simuló temperaturas a las que se podría llegar a fin de siglo:

Las plantas antárticas se adaptan para resistir el calentamiento global

lunes, 20 de marzo de 2017

Paula Leighton N.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

El clavel antártico y el pasto piloso antártico parecen tolerar alzas de 0,5 °C a 3 °C, un comportamiento que tiene ventajas, pero también algunas desventajas.



En una ladera descubierta de hielo a orillas de la Bahía Almirantazgo, en la península Antártica, durante tres años se levantaron decenas de pequeños invernaderos sin techo, cada uno dispuesto sobre algunos ejemplares de las dos únicas plantas que han colonizado en forma natural este lugar: el pasto piloso antártico ( Deschampsia antarctica ) y el clavel antártico ( Colobanthus quitensis ).

Las cámaras de acrílico con apertura superior (OTC, por su sigla en inglés) fueron instaladas por investigadores del Anillo de Investigación Ecofisiología en Plantas Antárticas, conformado por las universidades de la Frontera (Ufro), Mayor y de Concepción. Su objetivo era conocer las consecuencias biológicas que podría tener el calentamiento climático sobre poblaciones vegetales que reverdecen cada verano en el continente blanco.

Dentro de las OTC, las temperaturas promedio alcanzaban entre 0,5 °C y 3 °C más que en el exterior, equivalentes al aumento promedio que se estima que podría alcanzar la Tierra a fines de siglo debido al cambio climático.

Tras finalizar el experimento en terreno, los investigadores están analizando lo que ocurrió tanto a las plantas como a los microorganismos asociados a ellas. Sus hallazgos ayudan a proyectar las consecuencias que podría tener un alza de la temperatura no solo para la vegetación antártica.

Baja tolerancia

"Una de las primeras cosas que notamos es que las plantas crecen un poco más dentro de la cámara que afuera y presentan cambios morfológicos, como hojas más expandidas y más tiernas o menos coriáceas, lo que sería consecuencia de un ambiente menos hostil", señala León Bravo, director del proyecto y académico de la Fac. de Ciencias Agropecuarias y Forestales de la Ufro. En el caso del clavel antártico, se observó también un incremento importante de semillas al interior de las cámaras y más flores.

Este fenómeno, dice Bravo, era esperable, considerando que ambas plantas antárticas han aumentado exponencialmente su población en los últimos 50 años, coincidiendo con el alza promedio de la temperatura atmosférica.

"Si bien este comportamiento hace pensar que el aumento de temperatura podría ser favorable para la fisiología de las plantas antárticas, también observamos que al pasar un tiempo prolongado dentro de las cámaras, estas pierden atributos, como su capacidad de soportar heladas severas y abruptas", señala el investigador.

Esto podría causar daños importantes en un escenario de cambio climático donde no solo se espera que haya un alza de la temperatura promedio, sino también más eventos extremos, con episodios de heladas severas.

Extrapolándolo a plantas de cultivo, "desaclimatarse en forma temprana podría hacer que estén peor preparadas para soportar heladas bruscas de primavera, como las que hemos visto recientemente en la zona central, porque sus mecanismos de protección desaparecen cuando empiezan a habituarse al calor", dice Bravo.

Algunos de esos mecanismos incluyen la vasta comunidad de microorganismos que crecen en el suelo, asociados a las raíces del clave antártico y el pasto piloso antártico.

Como parte del estudio, investigadores del mismo Anillo, dirigidos por la académica del Centro de Genómica y Bioinformática de la U. Mayor, Nicole Trefault, están abocados a estudiar los efectos del alza de temperaturas sobre la vasta comunidad de microorganismos que crecen asociados a las raíces del clavel antártico y el pasto antártico.

"Son bacterias, arqueas y eucariontes microbianos que cumplen varios roles beneficiosos, como ayudar a combatir enfermedades, conferir resistencia a condiciones de estrés o potenciar el crecimiento", dice Trefault.

Utilizando un secuenciador de ADN, tecnología de punta que permite decodificar todo el material genético de los individuos de una muestra ambiental y conocer sus funciones, han hecho hallazgos que permiten un cierto optimismo (ver recuadro).

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