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Recorrido por La Legua y Bajos de Mena:

Barrios de alta complejidad muestran avances para enfrentar la delincuencia

lunes, 06 de marzo de 2017

Vanessa Vega S.
Nacional
El Mercurio

Intervenciones en sectores con narcotraficantes con alto poder de fuego, sumado a las malas condiciones de habitabilidad, hacinamiento y segregación urbana suman más de $16 mil millones.



Entre insultos y gritos se desarrollaron las primeras reuniones de la Unidad de Barrios Integrales en los sectores de alta complejidad de Santiago.

Bandas organizadas de narcotráfico, con alto poder de fuego, y las malas condiciones de habitabilidad, hacinamiento y segregación urbana, hacen que La Legua (San Joaquín), Bajos de Mena (Puente Alto), La Pincoya (Huechuraba) y, próximamente, El Castillo (La Pintana) sean sectores de Santiago que desde el 2016 están bajo esa definición de parte de la Intendencia.

El tema retomó notoriedad luego de que hace algunos días, en la población Santa Julia de Macul, que no está en plan, vecinos denunciaran balaceras y fuegos artificiales lanzados por grupos narcos que celebraban el ingreso de droga.

Mediante proyectos urbanos, mediaciones sociales y un plan integral que incluye a todos los ministerios y organizaciones, se busca cambiarles la cara a esos lugares. Y con eso, disminuir la espiral de violencia en que se encuentran. "El Mercurio" hizo un recorrido para ver el estado y avance de los proyectos, que en La Legua suman $610 millones en 2016 y en Bajos de Mena $16 mil millones desde el 2014.

Los laberintos de La Legua

Al entrar a La Legua, lo primero que destaca es el resguardo policial. Cinco puntos fijos de carabineros con cascos, chalecos antibalas y armamento de alto calibre vigilan a los 20 mil habitantes del sector.

Las balaceras permanentes, el tráfico de droga y la violencia barrial son sus problemas más conocidos. Pero no por eso los únicos. A ellos se suman la alta sensación de inseguridad, la violencia de género, población joven vulnerable, hacinamiento, densidad, carencia de áreas verdes y, sobre todo, su tejido urbano laberíntico. Son problemas que lo posicionan como un barrio de alta complejidad.

Su principal problema es la poca conectividad que hay entre una población y otra. "Cada pandilla se apropia de los pasajes que no tienen salida", explica el director de unidad de planes integrales Hernán Ortega, lo que impide el libre acceso de las policías, entorpeciendo su trabajo y aumentando la fricción social.

Para eso, la unidad de planes integrales, junto a la municipalidad, compraron terrenos privados para la construcción de una nueva población. Esta incluye casas de 60 m2, con áreas verdes, multicanchas y un acceso principal, que permitirá abrir los pasajes y, con ello, reactivar el tejido social. "Por supuesto que los traficantes se oponen. Dicen que juntarán firmas para no abrir los pasajes, pero a nosotros no nos ha llegado nada", afirma Ortega.

Basta avanzar un poco por la comuna para que un carabinero realice un control al vehículo y los pasajeros. "Queremos una policía distinta, que circule por los barrios y que no esté de punto fijo en la puerta de los traficantes", explica el director.

Más allá de los programas urbanísticos, para la Intendencia la prioridad es desarticular las bandas delictivas, lo que se logra quitándole su red de apoyo. Para ello incluyen, por ejemplo, a los jóvenes en talleres de escolaridad y a las mujeres en planes de capacitación que les permitan un ingreso extra, que no necesariamente debe ser obtenido de negocios ilícitos.

Es para eso que se creó la escuela de segunda oportunidad. Hay más de 160 inscritos de un total de 260 desertores escolares del sector. Ellos se reintegran a la escolaridad mediante talleres de elaboración y manipulación de alimentos, electricidad y estética integral, los que se realizan en los mismos establecimientos educacionales, pero con menos exigencia. "Es una forma de adaptar a los jóvenes a la rutina del colegio y mantenerlos fuera del ambiente de tráfico sin que se aburran", menciona uno de los miembros de los planes integrales.

Bajos de Mena profundo

Con Bajos de Mena, el trabajo comenzó a fines de 2014. A diferencia de lo que ocurre en La Legua, aquí se ha podido hacer un catastro de la población, con más de 9.400 viviendas.

Durante años los vecinos han destacado el hacinamiento como la mayor de sus complicaciones, pero luego del catastro se determinó que es la densidad el verdadero problema. Casas muy juntas, la calidad del entorno, altos niveles delictivos y los problemas que existen, no solo dentro de las casas, han hecho que Bajos de Mena sea un barrio de alta complejidad.

Hernán Ortega recuerda que en su primera visita los vecinos le gritaban "ustedes vienen como todos los que han venido". "Les respondimos que veníamos de parte del Gobierno a saldar una deuda; con eso establecimos un vínculo, porque reconocimos que había falencias en los programas anteriores", recuerda el director.

Hoy, en el sector se trabaja en la mejora de departamentos, donde más de 2.830 familias han sido beneficiadas en un plan que tiene como meta llegar a 3.690 familias a fines del 2017.

Así también se planea la construcción de edificios de tres pisos, con áreas verdes internas, estacionamientos y juegos, lo que disminuirá la densidad, porque donde había 1.260 viviendas, solo habrá 520.

Aunque el principal proyecto está por estrenarse en abril. Para mejorar la integración y los servicios se inaugurará una nueva comisaría, que contará con una dotación de 101 carabineros y 12 vehículos policiales.

Este es el primer paso para el centro cívico de Bajos de Mena, que incluirá también un cuerpo de Bomberos, paseo boulevard, un edificio de servicios públicos, jardines infantiles, y hasta un centro comercial. Cada uno de estos proyectos contrata vecinos de la misma comunidad, los que ayudan a cuidar las obras y genera mayor empleo en el sector.

124
personas han sido detenidas en Bajos de Mena por delitos de alta connotación social, entre los que destacan órdenes pendientes y violencia intrafamiliar.

104
armas de fuego  fueron requisadas de una banda los últimos dos meses en el mismo sector. Además, la policía encontró alrededor de 5 mil municiones.

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