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Patrimonio | Las directrices que tendrá esta nueva área visual:

La gráfica y la ilustración se incorporan a la Biblioteca Nacional

domingo, 05 de marzo de 2017

Maureen Lennon Zaninovic
Rescate
El Mercurio

El periodista e investigador Claudio Aguilera, tiene a su cargo una nueva sección de este icónico edificio santiaguino que acogerá valiosos originales de creadores nacionales, como Coré, Themo Lobos, Pepo, Eduardo Armstrong, Renzo Pecchenino (Lukas) y Jaime Escudero, entre otros. "Lo que podamos rescatar del pasado, enhorabuena. Por eso estamos apelando a recibir donaciones de importantes colecciones históricas", señala Pedro Pablo Zegers, director de la Biblioteca Nacional.



El mundo de la ilustración y la gráfica chilena está viviendo días de auge. El surgimiento -en la última década- de festivales temáticos, galerías especializadas como Plop!, premiados historietistas como Gabriel Rodríguez y dibujantes como Francisco Javier Olea, Alberto Montt, Paloma Valdivia y Catalina Bu -entre otros-, y recientemente el éxito de ventas del libro "Historia de un oso", revelan que este universo visual cuenta con entusiastas seguidores.

Pero más allá de este boom , la ilustración es un arte con larga data en nuestro país y con un importante arraigo en el imaginario de los chilenos, gracias al legado de inolvidables dibujantes como Coré, Themo Lobos, Pepo, Eduardo Armstrong, Elena Poirier, Renzo Pecchenino (Lukas), Jimmy Scott, Hervi, los hermanos Vicente y Antonio Larrea, entre otros.

En 1886, Luis Montt y Montt, director de la Biblioteca Nacional, ya vislumbraba la importancia de darle un resguardo a la creación de los artistas locales y estableció el gabinete de estampas, retratos y grabados. En esa misma línea, en 1932, la Biblioteca Nacional abrió su Sala de Estampas para acopiar "grabados, cromos, aguafuertes, litografías, y láminas de interés cultural o relacionados con las artes gráficas". Desde hace más de un siglo, este recinto ha ido salvaguardando un importante patrimonio y en reconocimiento a esta labor en 2015 fue declarada Monumento Nacional la colección de historietas de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional, la que cuenta con alrededor de 238 títulos editados en el país, que cubren desde 1906 al 2006.

"Se merecía una sección propia"

"Lo que estamos proponiendo no es algo nuevo. Hacia fines de los 60, Roque Esteban Scarpa, quien estuvo a cargo de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), intentó darle un nuevo impulso a esta área de láminas y estampas incorporándola a la Mapoteca. De alguna manera tenía sentido sumarla a una colección cartográfica, pero nosotros consideramos que se merecía una sección propia. La Dibam y su actual director, Ángel Cabeza, se hicieron eco de nuestra petición y conseguimos el apoyo para así dar forma a un módulo independiente. Las más importantes bibliotecas públicas del mundo, como la de España, cuentan con un espacio dedicado a las láminas y estampas, y nosotros decidimos mantener esa nomenclatura genérica propia del siglo XIX, para reforzar la idea de un material que tiene que ver con el recuerdo, con un valor de época", señala a "Artes y Letras" Pedro Pablo Zegers, director de la Biblioteca Nacional. Añade que durante meses se trabajó en darle un ordenamiento jurídico y en las próximas semanas estará habilitada una sala exclusiva para esta sección, contigua a la Mapoteca, "y esperamos que sea de gran utilidad para los investigadores y seguidores de este arte, que cada vez son más numerosos", comenta Zegers.

El periodista Claudio Aguilera, reconocido investigador, socio fundador de la Galería Plop! y autor, entre otros volúmenes, de "Antología visual del libro ilustrado en Chile" (Quilombo Ediciones), responsable del prólogo de la reedición de "Perejil Piedra" de Coré, asumió el 1 de marzo la dirección de esta Unidad de Láminas y Estampas. El profesional, además, se desempeñó hasta 2011 como jefe de extensión cultural de la Biblioteca Nacional. "Esta es como mi casa y siento que es un muy bonito desafío regresar a este edificio en un área nueva y que me resulta bien cercana", señala Claudio Aguilera, y agrega que "justamente me he dedicado el último tiempo al estudio de la historieta y la ilustración chilena. He publicado libros y he dictado clases y talleres sobre el tema. Me parece muy importante recordarles a las nuevas generaciones de ilustradores e historietistas que existe una historia y que estamos poniendo a su disposición una serie de materiales físicos que facilitarán el estudio. Estamos en un momento de creación, de investigación y de publicación muy importante. Hay mucho interés en la historieta, en la gráfica, en los afiches y en los panfletos. En las últimas décadas se han editado publicaciones muy valiosas a cargo de especialistas como Jorge Montealegre y Pedro Álvarez, lo que demuestra la creciente atracción que genera este campo".

Pedro Pablo Zegers añade que existen secciones como la Hemeroteca de la biblioteca que cuentan con un material gráfico relevante, "pero la idea no es desvestir un santo para vestir otro. No vamos a desagregar colecciones de nuestra biblioteca para sumarlas a esta. El Museo Histórico Nacional, que pertenece a la Dibam, también adquirió parte importante del archivo del desaparecido Museo de la Historieta. La idea no es competir, sino complementarnos con otras unidades, generar conexiones y darles un espacio destacado a los originales de los artistas".

Aguilera complementa que, además de las copias impresas, esta sección pondrá el énfasis en "el original de un afiche, en ese primer boceto o primer dibujo de un creador. Lamentablemente, en el último siglo se perdieron miles de originales de Coré, de Elena Poirier, de grandes ilustradores e historietistas, porque se los consideraba de poca estimación. Parte de la misión de la biblioteca es rescatar todas esas obras originales para entender todo un proceso que, finalmente, lleva a un ejemplar impreso. También, y ese es otro desafío, esperamos sumar a nuestra colección el trabajo de artistas chilenos contemporáneos".

El director de la Biblioteca Nacional advierte que esta sección "se abre en un momento crucial de la historieta, la ilustración, el diseño y la gráfica chilena. Se abre en un momento en que estábamos a punto de perderlo todo. Hemos perdido mucho tiempo de acopio, pero aún podemos resguardar aquello que se nos fue. Lo que podamos rescatar del pasado, enhorabuena. Por eso estamos apelando a donaciones privadas de importantes colecciones históricas. Hacemos un llamado, queremos sensibilizar a los artistas y sus familiares, en el caso de que los creadores ya estén fallecidos, para que se animen a donar. La Dibam cuenta con un fondo de adquisición; siempre los recursos son escasos, pero -a pesar de los fondos limitados- hemos hecho esfuerzos no menores para incorporar colecciones gráficas completas a la biblioteca".

Mantener una época de oro

Claudio Aguilera explica que "a nuestros grandes creadores hay que aglutinarnos en un solo lugar y afortunadamente hay varios artistas vivos, como los hermanos Vicente y Antonio Larrea -considerados icónicos creadores de afiches-, a los que queremos darle la seguridad de que su material quedará resguardado en una institución del Estado y en muy buenas manos, como parte de un acervo que puede ser revisado y estudiado. Dentro de nuestros objetivos como sección está poder difundir todo ese acopio a través de distintos libros y exposiciones. Todas esas obras que parecen dispersas conforman un núcleo en torno al patrimonio gráfico chileno, nos hablan de la memoria visual. Todas estas historietas, ilustraciones, etiquetas, afiches y panfletos, que incluso un día estuvieron botados en la calle, nos hablan de nuestro país, de una memoria que al investigarla nos permite revelar contextos diversos. Cada una de estas obras nos habla de los distintos momentos de la historia de Chile".

El director de esta nueva unidad puntualiza que, junto con habilitar el espacio físico, "hay que iniciar el proceso de catalogación y digitalización de cada una de las piezas. Es un trabajo enorme y desafiante", y remata que entre los años 30 y los 50 del siglo pasado "vivimos una edad de oro de la gráfica chilena, gracias al aporte de la Editorial Zig-Zag, con una producción muy variada tanto en libros como en revistas. Hoy también estamos viviendo un período efervescente y es probable que, gracias a las políticas que están llevando adelante el Estado y particulares, para la conservación, investigación y promoción de este material, este buen momento perdure en el tiempo".

"Esta sección se abre en un momento crucial de la historieta, la ilustración, el diseño y la gráfica chilena".

PEDRO PABLO ZEGERS,
DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL

Dentro de nuestros objetivos como sección está poder difundir todo ese acopio a través de distintos libros y exposiciones.

CLAUDIO AGUILERA,
DIRECTOR DE LA UNIDAD DE LÁMINAS Y ESTAMPAS.

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