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De todos los problemas que afectan al Transantiago, como la pérdida de unos 400 mil usuarios en la última década, la obsolescencia de su flota o la congestión que ha erosionado su puntualidad y frecuencia, la evasión ha sido transversalmente reconocida como su mayor talón de Aquiles. Según la última medición oficial, correspondiente al cuarto trimestre de 2016, este problema se agravó y alcanzó un promedio de 34,6% de pasajes impagos, la cifra más alta en la historia del sistema. Así, 2016 terminó con un promedio anual de 30%, también el mayor desde que se tiene registro para un año completo. Según el ministro (s) de Transportes, Carlos Melo, "no hay argumentos" para el alza de la evasión. "Hemos hecho los análisis. No hubo aumento de tarifa, ni procesos en que el servicio se vea afectado. Tampoco hubo fallas en el metro. Siendo honestos, no existe justificación en lo que se está produciendo", señala Por lo anterior, añade, se está revisando la metodología de medición con miras a una eventual actualización. "Pese a que en determinados momentos no tenemos un consenso en que (la metodología) ha sido más certera, se la ha mantenido, buscando que sea comparable trimestre a trimestre", añade. Alza de tarifa Melo también reconoce que el incremento de la evasión podría empujar un aumento en el precio del pasaje. "Si el panel de expertos detecta que con estos niveles de evasión se gatilla un alza de tarifas, es un factor que puede desencadenarla. Aunque sería una injusticia tremenda un alza, (la evasión) puede tener un impacto en la tarifa", reconoce. Según estimaciones del Ministerio de Transportes, la evasión genera pérdidas por US$ 150 millones anuales al sistema. El director de transporte público metropolitano, Guillermo Muñoz, reconoce que si bien la evasión "no nos golpeará en el corto plazo, sí un sistema con niveles de evasión muy altos no es sostenible en el tiempo y se va a requerir recursos". El nuevo récord de pasajes impagos se explica en parte por el promedio de 54,9% alcanzado por STP, empresa que opera comunas del surponiente de Santiago, como Puente Alto y La Florida. Así, este operador tiene más pasajeros que evaden la tarifa que aquellos que la pagan. Diego Muñoz, gerente de Planificación de la firma, admite que sirven a una zona compleja, pero asegura que el nivel de evasión no coincide con sus números. "Tenemos servicios con 70% (de evasión), pero hay otros de 2%. Si la medición se concentra en los de alta evasión, obviamente se dispara", plantea. El ex coordinador de Transantiago Raimundo Cruzat atribuye la tendencia al alza a una sensación de impunidad que, en su opinión, fomenta esta conducta. "Aquí falta voluntad política de la autoridad y también de los parlamentarios, porque se requieren cambios legales. El Gobierno soltó el volante del Transantiago en la evasión", asegura. Comparte la apreciación el especialista de la U. Diego Portales Louis de Grange: "La gente que se baja del Transantiago son los que pagaban y los que se quedan son los evasores, porque ven un atributo en la gratuidad". Diego Puga, ex gerente de finanzas del Transantiago, opina que "la evasión aumenta porque el riesgo asociado a la sanción es menor al ahorro de evadir, considerando que la fiscalización solo alcanza al 0,11% de los viajes. Aunque se duplique, como propone el proyecto de ley, no bastará para afectar el incentivo de forma suficiente". Antídoto ''Esperamos que el Parlamento apoye el proyecto que nos brinda más herramientas de las que hoy tenemos". CARLOS MELO Ministro (s) de Transportes ''La gente tiene muy claro que no hay sanciones por evadir. Por eso, subir las multas tampoco resuelve el problema". RAIMUNDO CRUZAT Ex coordinador del Transantiago ''Ha habido periodos al alza y luego baja, pero la evasión tiene una tendencia al alza y es complejo buscarle razones". GUILLERMO MUÑOZ Director de Transporte Público Metropolitano
El Gobierno apuesta al proyecto antievasión, aún en el Congreso. Da más atribuciones a los fiscalizadores y crea un registro público de evasores.