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Ceremonia en pequeña villa de San Esteban, en la Región de Valparaíso:

Recreación del Ejército Libertador salda una deuda de dos siglos en Cariño Botado

jueves, 09 de febrero de 2017

Felipe Contreras Reyes
Nacional
El Mercurio

En 1817, la columna comandada por Juan Gregorio de Las Heras dejó con la mesa servida a los patriotas que planeaban recibir con una fiesta a las tropas que llegaban a consolidar la independencia.



Suena a disco de bolero, pero en San Esteban, Región de Valparaíso, Cariño Botado es el nombre de una pequeña villa de unas 40 casas que ayer vio saldada una deuda de hace dos siglos.

Según relatan sus propios vecinos, el particular nombre proviene de un episodio protagonizado por el Ejército Libertador, que en febrero de 1817 cruzó la cordillera para enfrentar a los realistas y sellar la Independencia de Chile.

Alertados por una avanzada de la columna que comandaba el brigadier Juan Gregorio de Las Heras, los lugareños se enteraron de la inminente llegada de las tropas chilenas y argentinas. Los patriotas de inmediato comenzaron a preparar un agasajo para recibirlos.

Sin embargo, el festejo nunca se realizó. Y la razón no está clara: una versión asegura que Las Heras evitó acercarse, porque debía cumplir compromisos militares. Otra, en cambio, plantea que la columna confundió la fiesta con una emboscada realista, por lo que cambió de ruta.

"Desde chico siempre he sabido la historia del Ejército de los Andes, que nos dejó con la mesa servida", recuerda Ángel Hernández, vecino de la villa.

Cariño encontrado

El desencuentro llegó ayer a su fin, cuando simbólicamente soldados de ambos países recrearon lo que debió haber sucedido: la celebración, con comida incluida.

Según el vecino y empresario Gino Bibiano, la historia ha contribuido a forjar las costumbres del sector. Entre ellas, una "emboscada" a los turistas, que simula el recibimiento que pudieron haber tenido los soldados.

"Los paramos, los escoltamos y les contamos la historia. Esto va de boca en boca, no está en los libros", comenta Bibiano.

Compuesta por 35 soldados chilenos y 35 argentinos, la recreación llegó a San Esteban poco antes del mediodía de ayer. Según Carlos Briceño, consejero regional, el evento requirió meses de coordinación entre el gobierno regional, la alcaldía y los ejércitos de ambos países.

Para llegar a Cariño Botado, los soldados recorrieron 180 kilómetros. Viajaron en mula desde Uspallata (Argentina) hasta el Cristo Redentor, en la frontera, desde donde siguieron marchando a pie hasta San Esteban.

"Lo que me parece más asombroso es que sea el propio pueblo el que quiera reivindicar este error", comenta el teniente coronel Adriano Carrasco, comandante de la misión argentina.

Su par chileno, el coronel Humberto Julio, explica que cada día marchaban entre cinco y seis horas, durante las cuales avanzaban unos 20 km.

"A lo largo de la ruta eso se fue recreando. En cada sitio histórico había un alto en la marcha, había una explicación o una recreación", apunta Julio.

La ceremonia culminó con un almuerzo para más de 200 personas. El menú incluyó carne asada, empanadas, vino de la zona y bebidas.

El alcalde de San Esteban, René Mardones, valora la conmemoración. Si bien se había realizado una similar en 2010, tuvo menos repercusión. "Hay más entusiasmo en la comunidad. A veces no agarra mucho vuelo con estas cosas, pero son 200 años que no se cumplen todos los día", concluye.

70 soldados (35 chilenos y 35 argentinos) componen la comitiva que salió desde Uspallata el 28 de enero.

''Rememoramos algo que ocurrió junto a la Batalla de Chacabuco. Tiene una carga de orgullo particular ser parte de esa historia".
ADRIANO CARRASCO Teniente coronel argentino

''Es una historia triste, pero alegre. Hace 200 años estábamos esperando para agasajarlos y tenerles una atención".
RENÉ MARDONES Alcalde de San Esteban

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