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Nuevas medidas investigativas en zonas afectadas:

Instituto de Criminología de la PDI crea perfiles de pirómanos

martes, 31 de enero de 2017

Catalina Iturriaga
Nacional
El Mercurio

Entre sus características está el interés constante por el fuego llegando a dar aviso de siniestros provocados por ellos.



Tras los resultados obtenidos para determinar la autoría del individuo que quemaba autos en Punta Arenas, en enero pasado, el Instituto de Criminología de la PDI comenzó a realizar perfiles de pirómanos basados en ese caso.

La policía detuvo a un bombero sindicado como presunto autor de la seguidilla de quemas de vehículos en esa ciudad, cuyo caso está en manos del Ministerio Público. La investigación, el análisis de lo aparecido en redes sociales sobre esos siniestros, así como declaraciones de testigos llevaron a la detención de R.O., quien se encuentra en prisión preventiva.

Sobre el particular, el director del Instituto de Criminología, subprefecto Eduardo Labarca, explicó la importancia de crear estos perfiles, que a veces se realizan sin información previa ni personas involucradas, y otros sobre la base de un posible autor. "No todos los ataques incendiarios son causados por pirómanos, no hay un patrón constante y los focos son distintos", señaló Labarca, haciendo hincapié en diferenciar ambos conceptos, donde los pirómanos formarían parte de un cuadro psiquiátrico. En cambio, un incendiario tendría multiplicidad de motivaciones secundarias, tanto económica como ideológica, por ejemplo.

Rasgos de identificación

El perfil se construye mediante la recopilación de antecedentes, declaraciones policiales, información del hecho en sí y los resultados. Estos datos se conectan con otra información, lo que da como resultado la identificación de una persona o grupos de posibles implicados en hechos incendiarios.

Según el subprefecto, un pirómano tiene características peculiares: conductas reiteradas de prender fuego; la fascinación en la contemplación de este fenómeno; un intenso interés por el incendio y todo lo que lo rodee, llegando incluso a ayudar a apagar incendios provocados por ellos mismos; antes de producirlo posee tensión emocional y posterior a la realización de un foco incendiario la persona que comete estos delitos se siente aliviada.

Labarca dice que estas personas "no miden consecuencia alguna, no hay ideas políticas que lo muevan, tampoco el factor de dañar a otras personas, como sí es el caso de los incendiarios". Plantea que principalmente se trataría de hombres de rango etario de entre 25 y 45 años. El trastorno se desarrolla principalmente en la adolescencia, y un patrón común de ellos es un historial de frustraciones en esa etapa de desarrollo.

''Son conscientes de lo que hacen, por lo cual son imputables".
SUBPREFECTO EDUARDO LABARCA DIRECTOR DEL INSTITUTO DE CRIMINOLOGÍA

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