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Josefa Wallace

La historia detrás de Pepi la Fea

martes, 17 de enero de 2017

Por Antonia Domeyko. Fotos Sergio López I. Ilustración Francisco JAvier Olea.
Crónica
El Mercurio

Después de ser un éxito de ventas con sus libros "Pepi la Fea" y "Pepi la Fea 2" , Josefa Wallace está a un mes y medio de lanzar el tercer tomo de la trilogía. Sin buscarlo, la historia que publicó hace dos años en su blog -que hoy tiene más de 3 millones de visitas- cambió su vida en 180 grados. Aquí, la verdadera historia de la estudiante de enfermería que se convirtió en una escritora best seller en Chile.



Cuando llegó ese día viernes 7 de agosto de 2015 al Costanera Center, Josefa Wallace no lo podía creer. Eran las 12:30 del día y ella, la autora del libro juvenil "Pepi la Fea", subía por las escaleras mecánicas del mall hasta llegar al tercer piso, donde estaba la librería a la que se dirigía. Caminó por el pasillo y vio que desde la puerta de vidrio de la librería salía una fila de personas -la mayoría, jóvenes entre 15 y 25 años- que avanzaba hacia el pasillo: todos esperándola a ella para que firmara el libro que llevaban consigo.

El libro "Pepi la Fea" se lanzó en marzo de ese mismo año, a los ocho días se agotó y se mandó a hacer una segunda edición. Ese mes estuvo número uno en los rankings de ventas. En abril fue el segundo más vendido. Y en mayo, junio, julio y agosto estuvo saltando de puesto entre los cinco más vendidos. La historia comenzó con un posteo que Josefa hizo en un blog en el que contaba sus aventuras con un joven español que conoció por un chat en internet. Esa historia -que llegó a tener más de 26 mil visitas en un día, y más de 110 mil después de un mes- tuvo tanto éxito que hoy cuenta con 15 mil ejemplares vendidos y siete ediciones.

Pero ese día 7 de agosto, seis meses después de que se lanzara, era la primera vez que Josefa Wallace -26 años y estudiante de enfermería- se presentaba en público, la primera vez que aceptaba ir a hacer una firma de ejemplares.

-No quise firmar el mismo día que se lanzó el libro, me negué. Siempre decía 'no puedo, no tengo tiempo', pero en realidad era 'no, no puedo, no, no quiero, me da vergüenza. No quiero que la gente me juzgue, porque si llegó así me van a juzgar' -dice Josefa.

Cuando su libro salió a la venta, Josefa pasaba la mayor parte del día en su casa y el mundo en que ella vivía estaba detrás de la pantalla del computador: en internet.

-Sabía lo que se venía, pero sentía que el mundo me iba a rechazar por ser tan gorda. En ese minuto pensaba 127 kilos. Sentía que tenía muchas cosas que decir, pero que no tenía la facha para decirlo, porque si bien podía decir cosas muy bacanes, muy inteligentes, sentía que me iban a juzgar por mi apariencia.

Ese 7 de agosto fue la primera vez que tuvo contacto con sus lectores.

-Jamás pensé que iba a haber tanta gente -dice Josefa Wallace, quien lanzó a principios de este año "Pepi la Fea 2",  que estuvo por cino meses entre los cinco libros más vendidos en Chile.
 
De los libros a internet

Es un miércoles por la tarde y Josefa, de pelo rubio y corto hasta los hombros, viene llegando de su jornada como enfermera en la clínica Indisa. Viste el clásico uniforme de pantalón y polera azul marino y unas crocs color pastel. Está en su departamento en Ñuñoa, donde vive hace casi un año, gracias a los ingresos que le han dejado sus libros. Es un espacio cómodo para ella y su gato Teodoro (un personaje importante en sus historias), con un living comedor donde hay un librero de madera blanca, que resalta entre los muros morados, que hacen juego con un sofá del mismo color. Allí, los últimos meses cuando volvía de la clínica y tenía tiempo, se instalaba a escribir: para marzo 2017 está planificado el lanzamiento de "Pepi la Fea 3".

Josefa dice que en las entrevistas no habla de lo que es verdad o no en sus libros.

-Si lo hago se perdería la magia, es un pacto que tengo con la editorial. Tampoco hablo de mis papás -dice acariciando a su gato, que está sobre sus piernas rasguñando el tapiz morado del sofá.

En el libro "Pepi La Fea", Josefa cuenta en las primeras páginas que sus padres murieron cuando ella era guagua. Ese hecho biográfico Josefa sí reconoce que ocurrió. Siendo muy pequeña, y tras quedar huérfana y sin hermanos, llegó a vivir con su abuela materna a una casa en Huechuraba que quedaba en medio de una parcela.

Cuenta que la casa era grande y blanca, y que en el jardín habían chanchos y gallinas. A Josefa le gustaba perseguirlas para después robarles los huevos e ir a cocinar con su abuela. Cuando no estaba afuera jugando con los animales y su bicicleta, estaba adentro observando la pequeña biblioteca que había. A los cinco años una tía le enseñó a leer y el primer libro que tomó por su cuenta fue "La Metamorfosis" de Kafka. Pero dice que no entendió nada. Después, a los siete, leyó por primera vez "Papelucho". Le fascinó.

-Mi abuela siempre fue muy buena lectora y yo me crié con ella, no había más niños. Me dedicaba a intrusear lo que había en la casa, me daban curiosidad los libros, y empecé a leer todo lo que encontraba -dice.

Después de leerse todos los "Papeluchos", pasó a los siete tomos de Harry Potter y luego a la saga El Señor de los Anillos. Los leía todos, y varias veces. Al entrar al colegio lo que más le gustaba era leer, y de ahí comenzó a sacar elementos que empezaron a definir su personalidad.

-Va a sonar un poco loco lo que voy a decir, pero mis referentes eran personajes de libros. Yo quería ser como Frodo, el hobbit de El Señor de los Anillos, y usaba los rulos al viento como él. Tiene que ver con la historia de vida que tengo, porque era una niña medio salvaje, criada entre los animales. No tenía modelos de otras mujeres para seguir, no tenía el modelo de una mamá cercana en edad que me guiara. Mi abuela era de otros tiempos, tenía más de 60 años, hoy tiene 87.

Pero nada de eso fue un problema en su infancia, hasta que en la adolescencia la cambiaron a un liceo de niñas.

-Llegué queriendo jugar a la pinta y todo el mundo me miró feo. La dinámica era pasearse del brazo con una compañera o sentarse a conversar, y me pareció muy fome. Entonces nunca congenié con mis compañeras, igual hablaba con la gente, pero no hacía ningún esfuerzo por caer bien. Yo como que me había quedado pegada en la infancia. Veía a mis compañeras en el recreo sacándose las cejas o que iban a depilarse, y yo andaba con unas cejas enormes y con bigotes, era casi como un animalito. Sentía que no teníamos nada en común, pero recuerdo que rondaba secretamente en mi cabeza la idea de ser como ellas, de verme bonita, de sentirme integrada.

Fue entonces cuando Josefa optó por buscar a sus pares en otros lugares, y los encontró en internet. Tenía quince años y a través de chats comenzó a hacer amigos, la mayoría de otros países y todos fanáticos de Harry Potter o de El Señor de los Anillos. En internet también empezó a crear sus blogs donde escribía historias personales y de ficción. Un mundo virtual fue su refugio.
 
De internar a la exposición

Cuando la llamó el editor Gonzalo Eltesch, de Penguin Random House, para proponerle llevar su blog Pepi la Fea al papel y lanzar un libro, Josefa pensó que era una broma. Era fines de 2014, tenía 24 años y estaba cursando su cuarto año de enfermería en la Universidad Andrés Bello. Además de ir a la universidad, su vida seguía girando en torno a internet: mantenía por chat las amistades que había encontrado a los 15 años y en sus tiempos libres posteaba historias anónimas en el blog Confesiones Metro de Santiago.

Hasta que el 17 de agosto de 2014, a partir del aburrimiento y las ideas que tenía en su cabeza, hizo un posteo que le cambiaría la vida. Subió al blog parte de una historia en que contaba las aventuras de ella con un español, un fragmento que después, sin que ella supiera, se convertiría en tres capítulos de su libro. Fue tan viralizada la historia que Josefa decidió publicarla en un blog exclusivo que llamó "Pepi la Fea" para subir ahí el resto de sus historias. En un día fue compartido más de diez mil veces. Hoy el blog registra más de tres millones de vistas.

Finalmente, Josefa y el editor Gonzalo Eltesch se juntaron y ese mismo día firmaron contrato para publicar en marzo de 2015 "Pepi la Fea", y al año siguiente "Pepi la Fea 2".

-En el momento no le tomé tanto el peso porque no creía que le fuera a ir bien al libro. No le tenía fe para ser sincera. Pensaba, ¿si la gente ya lo había leído en internet para qué lo iban comprar?

Ese día llegó a su casa y le contó sobre el contrato a su abuela sin hacer mucho alarde. Josefa cuenta que en esa época estaba con prediabetes.

-No comía por hambre, comía por ansiedad. No me podía agachar para amárrarme las zapatillas, no me cabía la ropa para la gente de mi edad, tenía que comprar lo que encontraba en la sección de señoras, en las tallas doble y triple XL. Me incomodaba que me juzgaran incluso mentalmente. Yo sabía que si me subía a la micro yo ocupaba un poco más de un asiento y que estaba generando una incomodidad. No es que me dijeran algo, pero yo lo notaba por la forma en que me miraban. Por eso antes yo era bien pesadita, me gustaba ser pesada, de cierta manera alejar a la gente.

Pero después de firmar el contrato, la realidad era inevitable: Josefa sabía que debería enfrentar al público para presentar su libro, para entrevistas y todo lo que viniera. Rechazó por varios meses las firmas de libros y también las invitaciones que le llegaban a programas de televisión.

-Antes era derechamente bien fea, por eso le puse al blog ese nombre. No tengo ningún trauma, pero simplemente tenía la ensalada de dientes, no me peinaba, era mucho más gorda, me vestía pésimo, con ropa de hombre porque no me quedaba buena la ropa de mujer. Era un desastre.

-¿Y qué pasó cuando llegó el éxito de manera tan inesperada?

-Imagínate, pasar del anonimato a que te llamen de la televisión. Yo me sentía pésimo con mi imagen, pero tampoco tenía la fuerza de voluntad para cambiarla, aunque la situación no daba para más. Finalmente, lo que me llevó a hacer algo por mí fue la exposición pública que tuve con Pepi la Fea. Eso me sirvió mucho.

Hoy Josefa dice que se siente más cómoda con su imagen. Está preparando la tesis para graduarse de enfermería, y está a punto de lanzar el tercer tomo de su libro. Tras este futuro lanzamiento, ya tiene pactado con la editorial escribir dos libros más a su elección. El primero de ellos piensa llamarlo "Gordofobia" y el otro será una serie de cuentos sobre gatos.

-Si bien con Pepi no me voy a ganar el Premio Nobel de literatura, lo tengo claro, es un libro que hice con la pretensión de entretener, pero pese a eso hay muchas niñas que han escrito para decirme que han tomado algunas partes de libro como consejos para sus vidas.

Durante el 2016, Josefa fue invitada a varios colegios a dar charlas para hablar con las adolescentes. Cuenta que ahí le preguntaban de todo, desde cómo se le ocurrió el libro hasta cómo ser más seguras con su imagen.

-La Josefa de antes de Pepi y la de ahora son muy distintas. Antes yo estaba en una burbuja encerrada en mi casa, en internet, sin ir a fiestas, sin sentirme apta para enfrentarme al mundo. Y la Josefa de ahora es otra cosa. Hoy me siento mucho más feliz que antes, soy más abierta, más tolerante que antes. Me siento más bonita, me siento mucho más capaz de hacer lo que yo quiero hacer. *

maquillaje: Juan Alvarez para Bobbi Brown.

"Mi abuela siempre fue muy buena lectora y yo me crié con ella. Me dedicaba a intrusear lo que había en la casa, me daban curiosidad los libros, y empecé a leer todo lo que encontraba".

"Lo que me llevó a hacer algo por mí fue la exposición pública que tuve con "Pepi la Fea". Eso me sirvió mucho", dice Josefa.

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