Fondos Mutuos
-Tengo el don de que pesco cosas complejas y las transformo en manzanitas, para que la gente las entienda. Como existen los personal trainer en los gimnasios, falta alguien que acompañe en el proceso de cambiar hábitos. Me gusta hacer eso. Soy un quijote. A Pedro Grez -o Peter, como se autodenomina en su libro- le gusta mirar fijo a los ojos mientras habla. Sonríe poco y habla rápido, como si las ideas se les fueran a escapar. Todavía se refiere a sí mismo como "gordo" u "obeso", aunque, según dice, ha bajado 30 kilos desde que empezó con su singular régimen alimenticio. -Una vez me llamó un amigo y me dijo que tenía una cliente que me quería contratar, que quería bajar de peso. ¿Clienta de qué? Si todo lo que tengo en la cabeza es que hice una dieta y sé que funciona. Pero eso hizo que esto se activara. En 2014 ella me contrató y todo lo que tenía en mi cabeza lo bajé en un Power Point. La capacité a distancia, vía WhatsApp. Si hay wifi y tienes un teléfono, puedes atender en cualquier parte del mundo. Pedro Grez Alemparte tiene 53 años y está sentado en un café en Providencia a las nueve de la mañana. Le repetirá a la mesera que su café es con crema, no con leche. Él es de contextura delgada, tiene el pelo canoso y ropa bien planchada que combina. Cuando la mesera le traiga el café, él volverá a preguntar si es con crema o espuma de leche. -Al principio son muchas dudas de las clientas, pero en la medida en que van aprendiendo, bajan el nivel de preguntas y lo que hago es mandarles información de publicaciones, de noticias que no están llegando a Chile. En dos años atendí a 20 personas en Chile, cinco en México y tres en Brasil. Ya no hago asesorías, ahora hago charlas a Javiera Contador, Nicolás Larraín, Pancho del Sur y otros famosos que no me dejan decir sus nombres. -¿Cuánto cobraba en las asesorías? -Unas 500 lucas mensuales. Le pregunté a un amigo que era coach transformacional, que cobraba dos palos. Él me dijo que yo debería cobrar un millón. Pero cómo iba a ser eso por una dieta. Ahora sé que no estaba cobrando por la dieta, estaba cobrando por la asesoría. Pedro Grez, el único hombre de cuatro hermanos, define su infancia como "común y corriente". -Vivía en Las Condes, estudié en el Verbo Divino: educación normal, colegio con valores cristianos. Era regalón de mi mamá y el típico pavo del curso. A los 4 años comenzó a usar anteojos por su estrabismo y por las bromas de sus compañeros, dice, desarrolló una personalidad introvertida. Usó lentes hasta los 12, cuando su papá creyó encontrar la solución a su problema: tenía que poner un celofán rojo en su anteojo y escribir con un lápiz del mismo color las tareas. -Eran cuatro páginas al día y yo tenía faltas de ortografía. Mi papá me castigaba y me hacía escribir más. A un doctor se le ocurrió la tontera y mi mamá no decía nada, porque no cuestionas el delantal. Más tarde, Grez fue parte de la primera generación de ingeniería de la Universidad Gabriela Mistral. Aunque quería estudiar arquitectura, su papá insistió en que ingeniería era el futuro. Pero de números él no sabía mucho, y se retiró después de reprobar cálculo y macroeconomía. -Toda mi vida fue muy estándar, como un molde de galleta: colegio lindo, casa, polola, universidad. Di la prueba de nuevo. Quería ser disruptivo. Entré a la Católica de Valparaíso a estudiar arquitectura. Ahí fue una maravilla, estaba en mi salsa. Igual la escuela era chiquitita, pero estaba metido en la chuchoca. De arquitectura pasó a diseño industrial y se tituló de esa carrera. Al egresar trabajó en una fábrica de muebles y luego en Home Depot, donde estaba a cargo de los materiales de construcción. -Tuve la suerte de que me echaran porque me agarré con un gerente de operaciones. Es fantástico que te echen, quedarte cesante es lo mejor que te puede pasar. Si no me hubieran echado, probablemente, no hubiera pasado nada de lo que he hecho, a lo que he llegado a ser. Yo siempre he sido quijotesco. Tras ser despedido, Grez dice que mandó 60 currículos y que nadie lo llamó. Mientras hacía un curso de pilotos conoció a su segunda esposa -a los 24 años, se casó con su primera polola y duró 18 meses-, una instructora de planeadores con quien tuvo dos hijos. -Mis suegros me ofrecieron irme al sur a buscar trabajo. Yo les dije que tenía ahorros que se estaban comiendo, porque teníamos una súper buena casa, un penthouse en Vitacura. Nunca dejé mi estilo de vida, yo era piloto de planeador, piloto de avión, jugaba golf. Llevaba una vida de rico y famoso. Entonces, dice Grez, vio en la "Revista del Campo" una nota sobre los emús, y pensó en usar las hectáreas de su suegro en el sur para criarlos. Cuando el negocio fracasó, decidió hacer aceite de emú, que, según explica, se puede usar en el tratamiento de quemaduras. -Estábamos en eso cuando la competencia nos sacó del mercado, e hicimos una fábrica disruptiva: jamones con carnes distintas al cerdo, como vacuno, ciervo, llama y waygu. Grez ya vivía en La Unión, en la Región de los Ríos. Y entre el estrés de levantar un nuevo negocio y la vida en el sur, cuenta, subió de peso. Con un metro y 85 centímetros de estatura, llegó a pesar 120 kilos. Se hizo un chequeo médico y se dio cuenta de que sus indicadores de salud estaban fuera de rango. -Por el azúcar en mi sangre era prediabético, los triglicéridos en las nubes, el HDL en el suelo, la presión arterial también disparada. Anímicamente estaba pésimo. Durante 10 años Pedro Grez dice que hizo todas las dietas posibles, y que estuvo a punto de operarse para achicarse el estómago. -Hice una dieta en que te miden la sangre y te dicen a qué le tienes alergia. Hice la dieta en que te dicen genéticamente qué tienes que comer. Hice la del metabolismo acelerado, tomé pastillas con receta retenida, tomé cosas naturales. También hice la dieta de Herbalife. Y no me pasaba nada. Empecé a buscar una dieta yo, con la información que encontraba en internet. Saqué el azúcar que se transforma en grasa corporal, y cuando eliminas algo tienes que reemplazarlo con otra cosa, y lo que hice fue cambiarlo con alimentos grasos, que no suben el azúcar a la sangre. Así comenzó el método Grez. "Bajar de peso es un mito. Necesitas bajar de talla, o sea, eliminar tu exceso de grasa corporal. Aquí encontrarás cómo hacerlo". Esa es la presentación de Los mitos me tienen gord@ y enferm@, el libro que se lanzó el 2 de noviembre pasado en la Feria del Libro y por dos meses consecutivos ha sido el título de no ficción más comprado en Chile. En el texto, Grez explica su método que básicamente consiste en comer solo tres veces al día y en eliminar el azúcar de la ingesta diaria, comer grasas en la mañana (crema, mantequilla, palta, huevos, tocino) y en las noches permite los carbohidratos. Al contrario de lo que la mayoría de los profesionales en la materia aseguran, Grez dice que su plan no afecta la salud de las personas. La nutricionista clínica de la Universidad de Chile, Dawn Cooper, pone en duda lo que plantea Grez. -La gente que hace esta dieta puede tener problemas renales o cálculos en la vesícula. He estudiado lo que él dice y hay muchos errores en lo que plantea. Él dice que en la mañana hay que tomar café y la cafeína estimula la insulina, la que para él es la mala de la película. Hay un error desde el punto de vista de la fisiología. La dieta de Grez se hizo famosa porque bajan muy rápido de peso y la gente con tal de bajar, les da lo mismo qué hacer. Nadie está pensando en el daño que esto puede producir en, por ejemplo, alguien de 120 kilos que come seis huevos y tocino; además que los fiambres tienen nitrito y esos son agentes cancerígenos. Con el futuro vendrán demandas de las personas que hicieron la dieta de Grez y sus índices nutricionales empeoraron. -¿Le da miedo de que lo demanden? -Sería difícil comprobar que alguien sigue al pie de la letra el método -dice Grez-. ¿Cómo pueden validar eso? Yo solo estoy contando mi experiencia, hice esto, me pasó esto. No doy recomendaciones médicas; si alguien tiene dudas, tiene que ir a un doctor, pero lamentablemente ellos no están actualizados y les van a decir que no sigan esta dieta. Una de las reglas en el libro es que si estás haciendo el método Grez, "no le cuentes a nadie". -Esto no es para todos, es una invitación para los que quieran tomarla -dice Grez-. Yo sé que mi dieta está bien, porque la comprobé y he leído mucho sobre el consumo de grasas. Soy disruptivo y eso no lo aceptan. Con el éxito de su libro, el diseñador industrial empezó a rotar en matinales y otros programas de televisión, causando revuelo entre los expertos en nutrición. Samuel Durán, presidente del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, se excusó de hablar con "Sábado", pero el 11 de noviembre se refirió al tema en una carta dirigida a TVN, canal donde Grez tuvo gran visibilidad. "El Sr. Pedro Grez, quien con su discurso desincentiva constantemente las recomendaciones actuales y basadas en ciencias de los organismos mandantes como es la Organización Mundial de la Salud y el propio Ministerio de Salud de Chile (Minsal), prácticamente haciendo un llamado a reducir el consumo de frutas y estimulando el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, situación que no se condice con la realidad nacional. Solamente contribuye a una población desinformada en donde diariamente muere una persona con obesidad por hora, según los propios datos del Minsal". -Esta agresividad hacia la dieta es curiosa -dice Grez-. Hay gente que quiere que todo siga igual. No quieren que la gente sepa que la grasa que comen no es la grasa que almacenan. Si le dices a alguien que estás comiendo en la mañana huevos con tocino y mantequilla, te van a decir que vas a morir de un ataque, porque ellos no tienen la información. La dieta del Minsal y la OMS dice que hay que comer carnes magras, verduras, granos integrales y fruta. Y para todos es lo mismo, cuando todos somos distintos. -¿Por qué su método no es universal? -Porque yo le digo a la gente que se tienen que investigar a ellos mismos. Algunos pueden comer carbohidratos todas las noches, otros solo una vez al mes; pero eso lo tienen que determinar viendo sus reacciones. Son recomendaciones generales, cada uno se mide según su cuerpo. Las críticas al método Grez se han repetido en los últimos días. La doctora Ada Cuevas, jefa del departamento de Nutrición de la Clínica Las Condes, igual difiere de la metodología de Pedro Grez: -No es apropiado que alguien que no tiene información profesional documentable en el área de la fisiología y metabolismo haga recomendaciones nutricionales que se contraponen a lo científicamente demostrado con estudios diseñados a largo plazo. Cualquier persona adulta es libre de alimentarse a sí misma como lo considere "adecuado u óptimo", pero totalmente distinto es transmitirlo a la población general, donde las personas son muy vulnerables a tener consecuencias graves en su salud. -¿No le parece extraño que la comunidad de nutricionistas se oponga a su método? -Me parece absolutamente razonable. En la escuela de nutrición enseñan métodos de los 70 y la información que yo entrego se practica hace dos años en el mundo. Que la gente se cierre al statu quo no me sorprende. Es cuestión de tiempo que la gente se acostumbre. Tras el éxito de su libro, Pedro Grez planea abrir este año un centro para atender a pacientes y crear una fundación que analice los resultados de las dietas. -Hay nutricionistas y médicos que quieren trabajar conmigo. Ellos no van a aparecer en la tele porque el que le pone el pecho a las balas y recibe las críticas soy yo... El éxito de los libros sirve para avanzar más rápido y dar un mensaje más fuerte. Quiero viajar por todo Chile con esto, pagado por mí, porque ninguna industria me financia. Quiero llenar gimnasios municipales con gente diabética y que ojalá después de tres semanas puedan vivir mejor. Mi meta es llegar a un millón de chilenos. Si lo logro, voy a tocar a cuatro millones, porque en cada casa en que una mujer compra el libro, voy a llegar a cuatro personas, asumiendo que esa gente hay en promedio. Yo soy un quijote, y no me van a parar. "Yo solo estoy contando mi experiencia, hice esto, me pasó esto. No doy recomendaciones médicas; si alguien tiene dudas, tiene que ir a un doctor"