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Iniciativa del Proyecto GEF Especies Exóticas Invasoras y Conaf:

Video enseña la exitosa receta con que se controla a las avispas chaqueta amarilla en áreas protegidas

jueves, 05 de enero de 2017

Paula Leighton N.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Usando pana de pollo y un insecticida, en cinco años el método redujo las avispas de la reserva Río Clarillo en casi 5 millones. La técnica se está replicando en parques desde Valparaíso a Magallanes.



En medio de un bosque y protegiéndose con guantes de látex y mascarilla, Luis Ulloa troza pana de pollo sobre una mesa de madera.

No está preparando un picnic. Ulloa es guardaparque en la Reserva Nacional Río Clarillo (Región Metropolitana) y lo que hace es en realidad una carnada para atraer a las fastidiosas avispas chaqueta amarilla ( Vespula germanica ), especie invasora que abunda desde la Región de Atacama hasta Isla Navarino, en el extremo austral del país.

La imagen corresponde al video que acaban de lanzar Conaf y el Proyecto GEF Especies Exóticas Invasoras (EEI) del Ministerio del Medio Ambiente para difundir el "Método Clarillo", una técnica desarrollada hace más de una década por guardaparques de esta reserva en Pirque (ver infografía).

"Esto comenzó porque cuando la gente hacía asados o sacaba su comida en las zonas de camping y picnic de la reserva, la invasión de avispas era tan terrible que las visitas comenzaron a caer a tal punto, que llegamos a perder $100 millones al año en ingresos por entradas", dice el veterinario Miguel Díaz, analista del Departamento de Conservación de Diversidad Biológica de Conaf. Subraya que es "un problema grave", que se repite en el resto del país.

Tras probar distintos cebos y químicos, el personal de Río Clarillo observó que la carnada más atractiva para las chaqueta amarilla era la pana de pollo trozada. Combinada con una pequeña dosis del insecticida para avispas Fipronil, el efecto es fulminante.

Las avispas desgarran la carne envenenada para llevarla hasta el nido, donde se alimentan con ella la reina, obreras, pupas y adultos. "Esto las mata y luego, por descomposición natural de los cadáveres, se contamina el resto de la colonia", dice Díaz. En tres días el avispero queda completamente eliminado.

Un seguimiento hecho entre 2007 y 2012 en Río Clarillo, mostró que en ese lapso el número de nidos registrados bajó de 700 a solo dos. Considerando que cada nido puede albergar entre 4 mil y 7 mil individuos, el veterinario estima que "en cinco años hay hasta 4,9 millones de avispas menos en la reserva".

Por su efectividad, bajo costo y fácil instalación, desde 2013 Conaf ha implementado el "Método Clarillo" en 20 de sus 101 áreas protegidas, todas ubicadas entre las regiones de Valparaíso y Magallanes.

"Pretendemos que además de masificarse en áreas protegidas, el video quede a disposición de privados para que puedan replicar la experiencia", destaca Fernando Baeriswyl, coordinador nacional del Proyecto GEF EEI.

Los costos que representa este voraz insecto para el país lo justifican. Baeriswyl destaca que además de ser molestas para las personas, los hábitos alimentarios de las chaqueta amarilla -basados en el consumo de azúcares y proteínas- hacen que sean voraces consumidoras de frutas, como uvas, ciruelas o manzanas y de néctar de flores, compitiendo así con polinizadores naturales. Su fuente de proteína va desde todo tipo de insecto hasta abejas melíferas e incluso polluelos de colibríes, como se ha visto en Juan Fernández.

El experto destaca que un estudio encargado por GEF a la U. de Chile para valorar su impacto, "concluyó que la pérdida mínima anual que causan las chaqueta amarilla a la apicultura, viticultura y polinización asciende como mínimo a US$ 21 millones. Y si esas pérdidas se proyectan a 20 años son del orden de US$ 500 millones".

El momento para actuar no puede ser mejor. Díaz indica que el período ideal para instalar los cebos es desde la mitad de la primavera hasta mediados del verano.

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