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Diversas investigaciones se realizan en la Estación Espacial Internacional:

Estudio con células madre en el espacio busca reducir efectos de estar en órbita

martes, 03 de enero de 2017

C. González
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

El objetivo es ayudar a que los astronautas no sufran descompensaciones o trastornos a causa de la falta de gravedad o la exposición a la radiación. Los resultados también pueden ayudar a terapias aquí en la Tierra.



Ahora que el interés por poblar Marte y volver a la Luna está en auge, la preocupación por los efectos que las largas misiones en el espacio pueden causar en el cuerpo está más presente que nunca. Se sabe que un período prolongado en un ambiente sin gravedad y expuesto a la radiación produce, por ejemplo, un deterioro muscular y la pérdida de masa ósea.

Con el fin de buscar una solución a aquellos efectos, centros científicos y agencias espaciales de todo el planeta han estado enviando desde hace un par de años un cargamento microscópico en las misiones que van hacia la Estación Espacial Internacional (EEI).

Se trata de células madre y el propósito es investigar su comportamiento en gravedad cero.

Un área que está en auge y que ocupó varias sesiones en la última Cumbre Mundial de Células Madre, realizada en diciembre en Estados Unidos. Estas células tienen el potencial de convertirse en otras capaces de regenerar cualquier daño en el organismo.

Los primeros resultados muestran que, al parecer, las largas estancias en el espacio tienen un efecto diferente en las células madre: las vuelven a un estado más primitivo. "Eso abre la posibilidad de reprogramarlas para regenerar tejidos u órganos en el espacio exterior", cuenta la inmunóloga Mary Kearns-Jonker, de la Escuela de Medicina de la U. de Loma Linda, en California.

Ella y su equipo están trabajando, aquí en la Tierra, con células madre que pueden convertirse en músculo cardíaco en condiciones de microgravedad. Pero como no es lo mismo que estar en órbita, en marzo próximo las células de su laboratorio tienen programado un viaje a la EEI, en donde permanecerán un mes.

El tema no es menor: entre los astronautas que han viajado al espacio se ha visto que los cambios en el sistema cardiovascular generan una mayor probabilidad a sufrir arritmia y atrofia del músculo cardíaco.

Con esto en mente, un equipo de la U. de Stanford, liderado por el biólogo celular Arun Sharma, también ha recurrido a la EEI para obtener una mirada detallada de lo que la microgravedad hace al corazón.

Debido a que las células de un corazón humano son escasas para la investigación y son difíciles de mantener, su equipo reprogramó células de la piel y sanguíneas de tres personas en células madre.

En julio pasado, la misión SpaceX CRS-9 llevó hasta la Estación Espacial un conjunto de estas células. En paralelo, otra porción de ellas permanecieron en la Tierra como grupo control.

Ahora que las células regresaron al planeta, Sharma y su equipo están comenzando a analizar los datos recopilados durante y después del viaje para ver, por ejemplo, cómo cambió la estructura de las células.

Sharma dice que, a partir de observaciones preliminares, las células tomaron un ritmo de crecimiento ligeramente irregular mientras estaban en el espacio, pero regresaron a un ritmo normal de vuelta a la Tierra.

Uno de los pioneros en este tipo de investigaciones es Abba Zubair, director médico y científico del Laboratorio de Terapia Celular de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida.

En 2014, su equipo fue el primero en enviar a la EEI células madre humanas, extraídas de la médula ósea.

Parte de su investigación se centra en el accidente cerebrovascular hemorrágico, causado por la rotura de los vasos sanguíneos en el cerebro, y si estas células pueden ser útiles para rescatar neuronas dañadas.

"Una especial limitante en este tipo de proyectos es la cantidad de material celular -advierte Zubair-; se necesitarían alrededor de 100 a 200 millones de células para tratar a un humano, y son difíciles y requieren mucho tiempo para crecer".

Si bien hasta ahora se ha visto que las células madre proliferan más rápido en microgravedad, el experto advierte que aún quedan muchas dudas sobre los efectos de estar en el espacio y, por ende, si serán seguras para inyectar en la gente.

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