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PATRIMONIO El legado de un gran artista del siglo XIX:

Mauricio Rugendas sale a remate en Londres

domingo, 04 de diciembre de 2016

Maureen Lennon Zaninovic
Artes y Letras
El Mercurio

A raíz de la próxima subasta, en Londres, de nueve valiosas obras de este pintor romántico viajero, destacados académicos, directores de museos y expertos en patrimonio se refieren a la urgencia de que ese acervo pictórico se quede en nuestro país. Denuncian falta de coleccionistas expertos en ese período y poco apoyo del Estado para salvaguardar las raíces de nuestra tradición pictórica.



"Anda a Sudamérica, anda a México, pero no a Chile" le habría dicho Humboldt a Mauricio Rugendas. Pero el pintor nacido en Augsburgo, Alemania, en 1802 hizo todo lo contrario: fue a Chile, y se quedó durante años. Entre 1834 y 1842 realizó cientos de dibujos y pinturas de paisajes, personas y costumbres. Tal como lo han destacado ampliamente los críticos, esta travesía por paisajes exóticos y ajenos le brindó la posibilidad de explorar y registrar los rasgos culturales e identitarios propios de este continente.

En nuestro país, importantes museos -como el Nacional de Bellas Artes y el Baburizza de Valparaíso- albergan sus obras más icónicas concebidas en este territorio; entre otras, "El huaso y la lavandera", "Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla" y "La Aduana en el Centro de Valparaíso". Junto con ello, aún está muy vivo el recuerdo de la exitosa retrospectiva en torno a este romántico viajero que organizó el Museo Nacional de Bellas Artes en 2007, bajo la dirección de Milan Ivelic.

"Estamos ante un artista tremendamente relevante para el país, y por eso es bien significativo que por primera vez salga a subasta una cantidad tan notable de obras de Rugendas", señala a "Artes y Letras" Denise Ratinoff, directora de la oficina regional de Christie's en Chile.

El próximo 15 de diciembre, en Londres, esta prestigiosa casa de subastas inglesa rematará nueve pinturas del artista germano. Del total, cinco óleos están referidos a Chile (el resto da cuenta de su paso por Perú). Se subastarán las pinturas "Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla", "Vista de Santiago desde el Cerro Santa Lucía" (1842), "La cuesta de Lo Prado entre Santiago y Valparaíso" (1842), "Vista de Valparaíso desde el camino de Santiago" (1842) y "Retrato de grupo con vista sobre la playa de El Membrillo, cerca de Valparaíso" (1938). Las expectativas de venta para cada óleo fluctúan entre 90.000 y 150.000 dólares; es decir, en torno a 100 millones de pesos.

"Artistas viajeros como Ernest Charton (1816-1877) y Mauricio Rugendas (1802-1858) pintaron varias versiones de un mismo tema. El 15 de diciembre, por ejemplo, saldrá a remate una versión de una pintura que forma parte de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes: 'Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla'. No estamos hablando de copias falsas, sino de versiones que han sido autentificadas por un riguroso comité de expertos de Christie's", agrega Denise Ratinoff, y advierte: "Todas las pinturas pertenecen, desde 1970, a una sola Corporate collection . Somos muy cuidadosos de mantener la confidencialidad de la identidad tanto del comprador como del vendedor. En este caso no es un privado, sino una corporación la dueña de esta valiosa pinacoteca; es decir, estamos hablando de una oficina, una industria o de un banco".

La directora de la oficina regional de Christie's en Chile puntualiza: "Sería un sueño que todo ese número de obras, dada su relevancia, se quedara en nuestro país y en Perú y que, ojalá, se exhiban en colecciones públicas".

Milan Ivelic, ex director del Museo Nacional de Bellas Artes, comenta a "Artes y Letras" que sería fantástico que nuestra principal pinacoteca se quedara con este corpus , "pero hay que ser objetivos, porque, por un lado, hoy no tenemos coleccionistas con un grado de generosidad tal que los lleve a adquirir esas piezas y, luego, decidan donarlas a una institución pública. Tampoco están dadas las condiciones económicas, a nivel país, para asumir una inversión de este tipo".

Ivelic añade: "Si bien los precios estimativos de venta no son desmesurados, en mi época como director del Bellas Artes habría estado absolutamente fuera de mi alcance poder adquirir los óleos. Hasta 2011 contábamos con 60 millones de pesos para adquisiciones. Una cifra muy insuficiente".

Escasos de fondos para completar la colección

Roberto Farriol, actual director del Museo Nacional de Bellas Artes, señala: "Una de las mayores dificultades para todo privado que adquiere obras de arte en el extranjero con la intención de ingresarlas a nuestro país es el alto impuesto por su internación, lo que genera la pérdida del interés de potenciales inversionistas, además de ser un desincentivo al desarrollo del coleccionismo en general. Esto es causa de la casi nula filantropía, la que se podría traducir en donaciones o comodatos de obras a museos".

Sobre el presupuesto con que cuenta este recinto para adquisiciones, Farriol precisa que en estos últimos años se ha incrementado la suma destinada a la compra de obras, "llegando a un promedio de 100 millones, cifra muy superior a la de años anteriores, pero claramente insuficiente para llenar los vacíos de nuestra colección".

El arquitecto Hernán Rodríguez, director del Museo Andino y estudioso del patrimonio fotográfico e iconográfico nacional, considera que es una pena que no existan en Chile fondos de patrimonio -como sí los hay en Europa- que sirvan en situaciones de emergencia como esta para la compra de estas pinturas. "Estamos hablando de fondos que se destinan para adquirir documentos, muebles, pinturas o cualquier otro tipo de obras que resulten relevantes para un país", dice.

Y en seguida puntualiza: "Si comparamos con los valores que se invierten en Transantiago o en la construcción de nuevos hospitales, desembolsar 100 millones de pesos por una pintura de Rugendas resulta una cifra irrisoria. Nos faltan coleccionistas, pero también nos falta una institución pública que sea capaz de hacer lo imposible por recuperar esas obras. Tener estos óleos en Chile, a la larga, es saludable para el alma".

Identificar los tesoros nacionales

Claudia Campaña, profesora titular de la Facultad de Artes de la Universidad Católica, comparte este análisis. A su juicio, aunque las donaciones resultan esenciales para la formación y dinámica de este patrimonio, la generosidad no puede ser la única manera de incrementarlo. "Dicho esto, opino que en nuestro país todavía falta fomentar la cesión de obras de arte; hay que estimular a coleccionistas, artistas e instituciones privadas. Pero junto con ello se deben elaborar políticas públicas de adquisiciones para asegurar, por ejemplo, que obras de singular relevancia no salgan del país, o que determinados artistas estén bien representados".

La historiadora del arte considera: "Se requiere de voluntad política para que el Estado aporte con fondos de compras a los museos nacionales, entendiendo que estos no solo son espacios de exhibición, sino lugares de investigación y educación. Si bien el tema es complejo, pues hay que considerar también el mercado -y a los museos les es difícil competir con privados-, hay mucho ya realizado a nivel internacional: es necesario partir por identificar 'tesoros nacionales', incentivar donaciones, implementar la compra por suscripción pública, validar y reconocer a 'amigos' y mecenas, etc.".

Para Samuel Quiroga, historiador del arte y profesor de la Universidad Católica de Temuco, "la obra de Rugendas realizada y/o referida a Chile es un documento que sin duda debe estar disponible en una colección pública de nuestro país. Es patrimonio en tanto da cuenta de cómo en la primera mitad del siglo XIX -periodo de formación del Estado- fue pensando y representado el territorio geográfico, humano y simbólico de Chile".

El historiador chileno Pablo Diener -actualmente residente en Brasil y con un larga experiencia en la obra de Rugendas-, respecto de la subasta de Christie's de un conjunto de nueve cuadros al óleo sobre tela de formato medio (uno de 40 x 70 cm, aprox., y dos de 50 x 70, aprox.) y gran formato (60 x 90 cm, aprox.), sostiene: "Constituye una ocasión extraordinaria de ver y, quién sabe, adquirir obras de primera línea de la pintura de la mano de este destacado artista viajero. La producción de Rugendas es muy rica, con un total de casi 5.000 obras, entre dibujos, acuarelas y óleos, pero no son tantos los cuadros al óleo, de formato medio y grande, acabados en todos sus detalles".

Al revisar el corpus de la obra de este creador del siglo XIX -añade el experto-, estos nueve cuadros representan una síntesis de lo mejor de su producción en América del Sur. "La obra chilena incluye tres preciosos cuadros relacionados con Valparaíso y el camino de la capital a la ciudad portuaria. Los tres muestran minuciosos estudios del paisaje, siempre animados con motivos costumbristas en primer plano. Son composiciones con motivos recurrentes en la obra chilena, que aquí el pintor desarrolló con especial cuidado y en los que abunda en detalles. La vista de Santiago es un registro importantísimo para la historia del desarrollo urbano de la ciudad. Y, por último, la escena de Prieto en la Pampilla es una versión levemente modificada del cuadro del mismo tema que posee el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago, un cuadro de fundamental importancia en la biografía del artista, pintado poco después de su llegada a Chile", dice Diener.

Un documento único del trazado urbano

La historiadora del arte y docente de la Universidad de los Andes Isabel Cruz de Amenábar afirma que es imperativo que esas obras se queden en Chile porque, a su juicio, ningún "otro artista, como Rugendas, estuvo imbuido por las ideas de Humboldt sobre la revalorización de América y de un apasionado culto a la libertad y a la autonomía nacional, que reflejaba la valoración del pueblo en la formación nacional, propia de la filosofía alemana de esa época; ha mostrado y contribuido a construir e identificar ese Chile republicano fundacional de los años 1834 a 1842".

Sobre las pinturas que saldrán a remate, añade que en "Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla", pintada hacia 1835, el artista alemán privilegia la versión popular de la fiesta, mostrando los huasos, peones y animales en primer plano, que para él constituyen la parte medular de la nación y le permiten cuestionar, en el plano festivo, el autoritarismo presidencial de esos años.

De "Vista de Santiago desde el Cerro Santa Lucía", Isabel Cruz de Amenábar remata: "Es un documento único sobre el trazado y desarrollo urbano de Santiago en los albores de la república, hacia 1840, y la obra que se subasta es la más lograda de las cuatro variantes de este tema".

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