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Claudio Santander, presidente de Empresas Masvida, evalúa el actual escenario tras el ingreso de Southern Cross

Masvida: "Hoy, el que está controlando esta compañía tiene espalda financiera"

sábado, 26 de noviembre de 2016

María Paz Infante H.
Economía y Negocios
El Mercurio

El líder de la firma del sector salud acusa intromisión "impresentable" del Colegio Médico en el proceso de venta de una parte de la empresa y asegura que están estudiando impulsar una demanda.



La agenda del doctor Claudio Santander, presidente de Empresas Masvida, ha estado copada el último tiempo: el foco ha estado en encontrar un socio estratégico para fortalecer la posición financiera de la firma.

Y las últimas semanas han sido aún más intensas. A mediados de octubre -tras una maratónica reunión de 12 horas- el directorio aprobó la entrada de Southern Cross a la propiedad de Masvida. Sin embargo, la operación ha estado bajo la lupa del Colegio Médico.

Pese a todos los cuestionamientos, el jueves en la noche los presidentes de las sociedades de inversión de Masvida, con un apoyo de 91,13%, aprobaron la oferta vinculante para la entrada de Southern Cross a la propiedad de la "isapre de médicos".

-No todos preveían que se iba a aprobar el ingreso de Southern Cross, pero finalmente los accionistas le entregaron su apoyo. ¿Cómo evalúa lo que pasó?

"Agradezco enormemente lo que ocurrió. Tengo una tremenda gratitud hacia toda nuestra base de clientes (...), un tremendo agradecimiento a todos nuestros funcionarios que han estado mirando esta operación y que hoy día respiran con más tranquilidad. Y, ciertamente, a los que me apoyaron el jueves, que es la base accionaria de la compañía. Lo que yo quería en la junta era no quebrar a los accionistas, no terminar con la empresa rota, sino que unirlos".

-¿Cómo se gestó la votación?

"El mérito que tiene la operación del jueves es que los presidentes de sociedad de inversión, que son los dueños de la compañía, libre y soberanamente, votaron y apoyaron esta operación en un clima de gran tranquilidad, seguridad y confianza. Detrás de esto hubo una intromisión muy fuerte del Colegio Médico, tratando de que la operación no resultara, lo que es bastante impresentable porque el Colegio Médico no es accionista de Masvida. Esta intromisión en un negocio entre privados es algo insólito, que merece una explicación. Los accionistas de la compañía tienen todo el derecho a demandar al Colegio por todo lo que ha hecho".

-¿Lo van a hacer?

"Lo más probable es que lo estudiemos. Tienen todo el legítimo derecho, los dueños de la empresa. A mi juicio, existe un conflicto ético porque el Colegio Médico tiene un plan de salud con Colmena, que es nuestro competidor".

-¿Qué factores impulsaron, a su juicio, el apoyo para la entrada del socio estratégico?

"Primero, la credibilidad de los directivos, y segundo, la apuesta de este directorio que presido, que fue tener el mejor plan médico para socios y la seguridad de este quedó clarísimo y resguardado. Tercero, la continuidad de la compañía con el liderazgo médico, con el ADN Masvida y que tendremos la plataforma Masvida".

-¿Qué viene ahora para el futuro de la firma?

"Empezar rápidamente a conformar los equipos de trabajo a fin de que la compañía llamada isapre Masvida pase a ser lo más moderna posible. Y hablamos de la isapre 2D o 2.0, significa una isapre digital y que la mirada sea con atención al cliente. La isapre que las personas quieren. Lo que tenemos que llegar a construir es una solución de salud para las personas que sea líder del mercado".

-Para concretar el acuerdo con Southern Cross, Masvida necesita cumplir ciertas condiciones. ¿En qué fase están?

"Una es la negociación con los bancos y las boletas bancarias, que está entre un 80% y 90% avanzada, y que las que faltan se van a aprobar porque lo que esperaban los bancos era que la junta de accionistas decidiera. La segunda corresponde a unas tasas de interés que tienen que ser negociadas en unos préstamos que se hicieron para el proyecto de la torre de Santiago y la torre de Concepción, y que a nosotros nos parece que eso también va a prosperar".

-¿Por qué requieren ajustar esas tasas?

"Cuando nos prestaron el dinero a nosotros, éramos sujeto de riesgo mucho más alto que Southern Cross; entonces, era entendible que frente a esa tasa de riesgo hubieran colocado una tasa de interés mayor, pero eso cambió. Hoy día, el que está controlando esta compañía tiene una espalda financiera. Por lo tanto, es de mucha lógica decirles: 'Señores, no hay riesgo, aquí hay un señor que tiene mucho dinero, por lo que nosotros queremos que nos apliquen la tasa de interés de riesgo que tiene la compañía'. Si eso no ocurre, hay un arbitraje que también está en el contrato".

-Deben hacer una restructuración, ¿qué implica esto?

"Implica que dos clínicas tienen que aumentar en complejidad, como la Clínica Las Lilas, en Santiago, que tiene que aumentar su número de camas idealmente en 100%, pero creo que vamos a lograr un 77,7%, y estacionamientos también, un proyecto que está listo. Lo segundo es el crecimiento de la Clínica Universitaria de Concepción. La otra tarea que tenemos es la restructuración social de la compañía. En abril habrá junta de accionistas en la que habrá elección de directores. El nuevo directorio de la compañía se va a centrar en una firma llamada Empresas Masvida que va a tener cinco directores. Todas las compañías se funden en una sola: Empresas Masvida".

Lección de una crisis

-¿Qué lecciones sacan usted y la compañía de la compleja situación financiera en que cayó Masvida?

"El modelo de administración de Masvida era de cooperativa. Pasamos a ser una cooperativa gigantesca y yo creo que ese modelo era absolutamente inviable para el tamaño de la compañía. En 2013 hicimos ver que la firma requería de capitalización, pero lo único que se nos aprobó en ese momento fue mejorar la estructura a través de un holding . Lo más probable es que el plan de incluir un socio estratégico en ese momento habría fracasado, porque los accionistas no estaban preparados para ello".

-¿Fue una buena decisión esperar?

"Necesitábamos un gobierno corporativo mucho tiempo antes, pero valió la pena. Pasamos un estrés financiero y lo pasamos mal, porque significó tener que trabajar muy angustiosamente, pero creo que valió la pena".

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