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Lluvias primaverales ayudan al trigo pero suben las importaciones

lunes, 21 de noviembre de 2016

Eduardo Moraga
Campo
El Mercurio

Aunque la sequía aflojó y los agricultores respiran más tranquilos, los precios siguen bajos, lo que alentó la compra en el exterior. En todo caso, la peor parte del ciclo comercial ya habría quedado atrás.



Carlos Smith está a un mes de iniciar la cosecha de trigo. El agricultor está en la zona del Ñuble, en la Región del Biobío, en la frontera norte de la producción triguera chilena, y es uno de los productores que abre la temporada en Chile. Tiene claro que las lluvias de septiembre y octubre trajeron algo de alivio a los trigueros.

-En mi zona hay 55% de déficit de agua caída. Sin las lluvias de primavera, casi no hubiéramos tenido producción en el secano interior, afirma Smith.

Sin embargo, no es muy optimista respecto de los precios. Argumenta que las condiciones del mercado internacional, que acumula varios años de altos stocks, tienen a los productores con resultados económicos muy complejos. Smith cree que esta temporada los precios del trigo seguirán por el piso.

El agricultor explica que usualmente produce trigo en la zona precordillerana del Ñuble y en el secano interior de esa zona. Sin embargo, este año decidió no sembrar la parte de secano, porque la baja producción que naturalmente se da en esa área del Biobío -unos 50 quintales por hectárea- combinada con los bajos precios que se arrastran desde la cosecha anterior, hacían insostenible seguir con la producción de trigo. Smith reconvirtió un campo de secano en que sembraba 650 hectáreas de rotación de avena y trigo en uno ganadero.

-Hay más productores que se han visto obligados a disminuir sus siembras por los precios. Los molinos van a tener más dificultades para encontrar trigo chileno, sentencia Smith.

La temporada pasada los agricultores vieron cómo el precio del trigo se estacionó en torno a los $13.500 el quintal. Algunos apostaron por guardar parte de su cosecha a la espera de que subiera hacia fines de 2016, sin embargo los valores del cereal no repuntaron. Los molinos tuvieron acceso a una abundante y barata oferta extranjera.

-Con el nivel de precios de los últimos años tienes que sacar una producción de 80 quintales por hectárea para generar un buen negocio, afirma Pedro Nickelsen, agricultor de La Araucanía.

Para ponerlo en perspectiva, la producción promedio en Chile se mueve entre los 53 y 58 quintales de trigo por hectárea. Es decir, buena parte de los agricultores está con números rojos.

De ahí viene la sensación de que esta cosecha tendrá una caída en la producción triguera.

Sin embargo, no todo está perdido.

Las fuerzas que operan en el mercado internacional hacen que pensar que la parte más baja del ciclo de precios ya pasó.

Una noticia más que esperada en Chile, pues el trigo es el cultivo con mayor superficie del país, con 250 mil hectáreas, y del que depende una parte importante de la economía al sur del río Biobío.

Maleza, el mayor freno a la producción

Pedro Nickelsen tiene claro que la falta de lluvias finalmente no será el gran dolor de cabeza productivo de esta temporada triguera.

-Es verdad que tuvimos un invierno con una baja pluviometría; sin embargo, eso no es tan relevante para el trigo, porque en ese período el trigo le puede sacar poco provecho al agua. En cambio, las lluvias primaverales llegaron a tiempo para apoyar el crecimiento. El trigo viene bien.

El problema, según Nickelsen, viene más bien por el ataque de malezas resistentes a los herbicidas, que este año ha alcanzado nuevas cotas.

Según el triguero de La Araucanía hay agricultores que se han visto obligados a dejar potreros sin cultivar debido a lo improductivo que se vuelven por el ataque de las malezas.

Carlos Smith reafirma el efecto económico de ese problema, no solo por la menor producción, sino porque obliga a realizar más labores a los agricultores, por lo que sus costos aumentan.

En todo caso, las estimaciones oficiales hablan de una importante disminución de la superficie triguera para esta temporada.

-La información que disponemos indica que habría una disminución en la superficie sembrada de 12%, como respuesta, principalmente, a las bajas expectativas de precios, afirma Iván Nazif, gerente general de Cotrisa.

Lo peor quedó atrás

Sebastián Olivero, director de Agrotecei, una consultora argentina, estuvo la semana pasada en Osorno invitado a la SAGO-FISUR. Su objetivo fue contarles a los trigueros de la Región de Los Lagos hacia donde marcharán los precios del trigo en los próximos meses.

De hecho, los trigueros deben decidir si es mejor vender inmediatamente luego de la cosecha o si es mejor guardar la materia prima a la espera de una recuperación de los precios.

Olivero es un hombre optimista, pero cauto.

Explica que el mundo viene de cuatro temporadas de buenas producciones en trigo, maíz y soya, un evento muy poco usual. Generalmente, por lo menos, uno de los tres grandes cultivos extensivos del mundo registra problemas en una temporada.

De hecho, los stocks de enlace llegaron este año a un récord de 35%, acumulando cinco años al hilo de crecimiento.

La abundancia de la oferta ha deprimido los precios en todo el mundo, impactando a los agricultores.

El asesor trasandino destaca que en el último tiempo el valor de la tierra en el Medio Oeste de Estados Unidos disminuyó, una situación impensable hace unos años.

Por eso cree que la siembra en las próximas temporadas va a tender a estancarse.

El primer antecedente de esta tendencia se daría a mediados de enero de 2017, cuando el USDA debe informar la superficie triguera sembrada en Estados Unidos para la temporada 2016-2017.

Una baja en la superficie podría direccionar una recuperación de los precios. El grado en que lo hagan dependerá de la magnitud del cambio en la parte productiva.

Olivero ya ve señales optimistas. Afirma que Egipto, uno de los mayores importadores, ha tenido que esforzarse más en los últimos meses para pagar las importaciones. Explica que los egipcios son grandes compradores de trigo de de Europa del Este, pues tiene precios más baratos. A inicios de este año los africanos llegaron a pagar US$ 170 por tonelada de trigo, mientras que en sus últimas compras las han realizado en torno a los US$ 200 por tonelada.

Otro elemento que se debería despejar en los próximos meses es el efecto de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Inicialmente, el dólar se fortaleció, lo que deprimió el precio de las materias primas agrícolas.

En todo caso, la noticia positiva para los agricultores es que la demanda internacional sigue fuerte.

Las proyecciones oficiales son que este año el consumo llegue a 716,8 millones de toneladas, frente a una producción mundial de 730,8 millones de toneladas. Eso implica una diferencia de solo 14,8 millones de toneladas, una reducción frente a la brecha de 26,4 millones de toneladas del año anterior.

Como muchos factores de la economía mundial, el sólido crecimiento de la demanda se debe al crecimiento del consumo de China.

-Lo peor en cuanto a precios del trigo ya quedó atrás, remata Olivero.

12% caería la superficie sembrada, por los menores precios.

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