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Científicos trabajan en su desarrollo:

Sabores, aromas y sensaciones táctiles ya pueden compartirse a través del ciberespacio

domingo, 13 de noviembre de 2016

Alexis Ibarra O.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Hoy es posible transmitir gustos primarios a través de internet, pero en 20 años más se podrá vivir la experiencia de ir a un restaurante virtual, donde se degustarán sabores complejos. Además, la televisión será una experiencia multisensorial.



¿Alguna vez ha tenido ganas de compartir con un ser querido el aroma de un naranjo florecido o el olor a tierra mojada que deja una llovizna? Investigadores alrededor del mundo están dando los primeros pasos para que sentidos como el olfato, el tacto o el gusto puedan ser capturados o imitados y, luego, transmitidos. En el futuro podría ser tan normal enviar un olor o un sabor como ahora se hace con una imagen (visión) o un sonido (audición).

El doctor Nimesha Ranasinghe, de la Universidad Nacional de Singapur, es uno de los que más han estudiado sobre la "digitalización" de los sentidos.

Ranasinghe y su equipo desarrollaron una serie de utensilios bajo el nombre de Taste+. Son un tenedor, unos palitos chinos, un bol para sopa y un vaso térmico que al estar en contacto con la lengua generan gustos artificiales. Por ahora pueden emular sabores "primarios": salado, ácido, dulce y amargo.

Las aplicaciones son variadas: desde hacer que un niño coma alimentos sanos "escondiendo" su sabor. O, por ejemplo, que un anciano hipertenso pueda comer su cena sin nada de sal, sin percatarse de ella, ya que la cuchara "creará" ese sabor.

"Aplicamos pulsos eléctricos y calentamos y enfriamos rápidamente la punta de la lengua con un sistema controlado digitalmente. Estudiamos, paso a paso, cómo funciona la percepción humana y cómo diferentes propiedades de estos estímulos como la corriente, la frecuencia y la velocidad con que se cambia la temperatura afectan la percepción del gusto", aclara Ranasinghe a "El Mercurio".

Como ya puede simular electrónicamente las sensaciones gustativas, el segundo paso es usarlas para interacciones digitales. Ranasinghe desarrolló un protocolo para enviar sabores por la red y que permite mandar un mensaje con un gusto primario a través del celular. En el futuro espera crear mundos virtuales donde el usuario podrá morder una manzana y sentir su sabor, aunque solo se trate de una digitalización.

Adrian Cheok es otro de los que experimentan con la digitalización de los sentidos. El investigador de la Universidad de la Ciudad de Londres quiere que la sensación de un aroma llegue directamente al cerebro, donde la capacidad de generar olores se vuelve infinita. Actualmente, existen dispositivos que emanan olores a distancia, pero su problema es que deben tener los aromas precargados.

Lo ideal sería estimular el bulbo olfatorio del cerebro, pero este se encuentra en la parte inferior de este órgano, por lo que es difícil llegar a él. Así que, en su laboratorio, Cheok emplea pequeñísimas bobinas magnéticas en la boca, cerca del hueso palatino, que permiten estimular esa zona del cerebro.

Así, en 20 años más, podrían existir "restaurantes" virtuales en que los platos puedan saborearse usando el teléfono inteligente o aplicaciones que permitan mejorar el estado anímico usando una combinación de sabores y olores generados digitalmente. Combinándolas con las sensaciones táctiles también hay un amplio campo para las relaciones interpersonales, que van desde sentir los aromas asociados a una persona, sus abrazos y hasta besos virtuales.

"El sentido del tacto está más avanzado que el del gusto y el olfato debido a la proliferación de las tecnologías hápticas que abren nuevas maneras de capturar y transmitir no solo experiencias táctiles, sino también experiencias emocionales", dice Marianna Obrist, investigadora de la Universidad de Sussex (Reino Unido).

En el área del tacto ya hay dispositivos comerciales, como guantes para juegos de realidad virtual, o dispositivos como Ultrahaptic, una especie de tabla que imita la sensación de texturas en los dedos mediante el ultrasonido.

Obrist se centra en la exploración del tacto, el gusto y el olfato para crear nuevas experiencias interactivas. Un ejemplo es la televisión multisensorial, donde un espectador podrá en el futuro sentir los olores, la lluvia o las texturas cuando ve un documental sobre Roma.

"El impacto inmediato se puede ver en la industria del entretenimiento, los videojuegos, como también en aplicaciones de realidad virtual. Sin embargo, hay más oportunidades relacionadas con dispositivos de sustitución sensorial para personas con discapacidades, como también en el contexto educativo, donde las estimulaciones sensoriales podrían mejorar la experiencia del aprendizaje", dice Obrist.

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