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Apronte del centenario Una aproximación al riquísimo legado de la cantora chilena

Paula Miranda: "El centro de Violeta Parra es la palabra"

domingo, 09 de octubre de 2016

Maureen Lennon Zaninovic
Aniversario
El Mercurio

La destacada investigadora y docente de la Facultad de Letras de la Universidad Católica subraya las claves de la creación de la autora de "Volver a los 17". También llama a abandonar la idea de considerar sus textos simplemente como "letras" tributarias de la música y a apreciarlos como poemas propiamente tales.



El pasado 4 de octubre arrancaron formalmente las actividades con las que se celebrará el Centenario Violeta Parra. En 2017 se cumplirán los cien años del nacimiento de la artista de San Carlos y, a la vez, el exacto medio siglo de su muerte en la carpa de La Reina.

Dentro de esta vorágine de actos, conferencias y lanzamientos varios, Paula Miranda -docente de la Facultad de Letras de la UC y experta en poesía chilena- tiene un protagonismo importante. De hecho, por estos días, su agenda de entrevistas y proyectos en torno a la artista sorprende por su intensidad: un reconocimiento público a su trabajo sistemático de estudio, recopilación y difusión de la obra de la creadora de "Volver a los 17".

Autora de la elogiada investigación "La poesía de Violeta Parra" (Cuarto Propio, 2013), Miranda ha vuelto al ruedo con la reciente publicación de "Poesía, Violeta Parra". Bajo la editorial de la Universidad de Valparaíso, el libro reúne sus composiciones más famosas, versiones desconocidas de sus "Décimas" y textos inéditos cedidos por Isabel Parra para su difusión. También destaca una versión original -anterior a la incluida en "Las últimas composiciones" (1966)- de "Gracias a la vida". La recopilación, estudio prelimar y notas fueron realizadas por la propia académica de la UC, mientras que el prólogo es de Rosabetty Muñoz y a modo de epílogo se reproducen textos de Pablo de Rokha, José María Arguedas, Gonzalo Rojas, Pablo Neruda y Nicanor Parra.

Junto con ello -hacia fines de este año- debería ver la luz otro de sus proyectos relevantes en torno a esta creadora: un libro editado por Pehuén que rescata su desconocido vínculo con la ritualidad mapuche. A esta investigación se sumaron las académicas Allison Ramay y Elisa Loncon con las que Miranda transcribió y estudió de manera profunda un inesperado hallazgo: cintas con cantos tradicionales mapuches recopilados por la propia Violeta Parra hacia fines de la década del 50.

"Mi interés por estudiar a Violeta Parra partió desde que inicié mis estudios de literatura en la Universidad de Chile. Desde siempre me ha interesado desentrañar la poesía chilena, analizar qué la hace perdurar y ser vigente. Violeta es una gran poeta y su universalidad radica -y eso la convierte en un clásico- en que en su obra hay retazos de distintas tradiciones, que gracias a ella fueron juntadas y potenciadas al máximo", señala la docente a "Artes y Letras", instalada en su oficina del Campus San Joaquín de la UC.

"Soy santiaguina, pero fanática de Chillán y Valparaíso. Me considero una persona muy regionalista y Chillán es una ciudad fascinante, cuna de muchos artistas importantes como los Parra. Quizás, entre las razones que expliquen por qué ha propiciado el nacimiento de creadores tan geniales, se deba a su mestizaje, a su cosmopolismo y dinamismo. No responde a la imagen tradicional que tenemos del campo chileno", añade la investigadora.

Como Paula Miranda escribe en el estudio del libro de la Universidad de Valparaíso, Violeta Parra grabó y editó más de treinta y cinco discos entre 1949 y 1966. Escribió sus "Décimas. Autobiografía en versos chilenos" (publicadas en 1970 por la Universidad Católica) y reunió parte de su obra, de recopilación y creación, en "Poésie populaire des Andes" (París, 1965) y en "Cantos folklóricos chilenos" (ideado en 1959 y publicado póstumamente en 1979). Escribió, además, numerosos poemas en la década del cuarenta y cartas-poemas en los sesenta, mientras residió en Europa. Un poco menos de la mitad de las canciones de su repertorio son recopilaciones que ella misma realizó, con el propósito de revitalizar la cultura popular chilena. A juicio de la investigadora, la producción de la autora de "Gracias a la vida" debe ser entendida en una doble vertiente creativa: la de sus composiciones originales y la de recreación e interpretación de las piezas de la tradición. "Lo recopilado la comprometía siempre vitalmente, no era una coleccionista de objetos, sino alguien que encontraba en esos cantos algo que le concernía profundamente: como mujer, como sujeto social, como artista, como 'poeta de la música', como chilena", sostiene Miranda y agrega que una vertiente no se explica sin la otra. "Ambas son un acto de creación ( poiesis ), aunque solo una produjese temas originales y la otra, canciones reapropiadas".

"Sus canciones se escuchan y se leen"

En su estudio también llama a abandonar la idea de considerar sus textos simplemente como "letras" tributarias de la música, y a apreciarlos como poemas propiamente tales. "Sus canciones se escuchan y se leen. Para ella son también palabras que se escriben. Es una oralitora de primera línea, que amaba el 'canto a lo divino y a lo humano', y para quien 'el honorable cantor de los cantores mayores' era Enrique Lihn, poeta tan distante de las estéticas populares", escribe la académica de la UC y resalta que Violeta concibe una canción que se "escribe", agregándole a este género oral cualidades de la escritura. "Es más, la tecnología de la máquina de escribir también influirá en su producción. Dice en una de las hojas del manuscrito de 'Cantos folklóricos chilenos': 'las frases que me han resultado largas, es porque me entusiasmo con las teclas de la máquina'".

¿En qué radica la riqueza de su poesía? La investigadora cree que esta reside en un diálogo intenso con distintas épocas y espacios, enriqueciendo las virtudes de la canción con las cualidades expresivas de la poesía moderna. "Violeta Parra cultivará una gran cantidad de géneros musicales y poéticos, desde boleros, valses, habaneras, hasta cuecas, tonadas, sirillas, discursos epistolares, décimas y centésimas, piezas para ballet, música para películas, composiciones musicales y canciones modernas. En todo crea y compone textos poéticos, ya sea en forma de canción o de poema escrito".

-¿Qué elementos caracterizan su escritura poética?

"Todo su arte resume y armoniza una concepción de la palabra alimentada de muchas tradiciones de origen hispánico, mestizo e indígena. En sus viajes ella pregunta, interroga, escucha y transcribe, y toda esa experiencia la va integrando a su propia palabra. Estamos ante una memoria de la humanidad cifrada en la palabra y que ella encuentra en la tonada, en la cueca y en el canto a lo poeta, que a su vez comprende el canto a lo divino, a lo humano y la paya, que es una suerte de controversia entre dos cantores. Sin el canto a lo poeta no habría Violeta Parra, porque ese mundo fue el que más estudió y recopiló. Los motivos bíblicos, la imagen de un Dios bondadoso que presenta el Nuevo Testamento, toda la simbología de la religiosidad popular, la extrae del canto a lo divino. Además Violeta conoce toda la tradición de la cultura del espectáculo. La autora de 'Volver a los 17' es muy abierta -de manera muy positiva- a lo que estaba de moda en los años 30 y 40. Ella por ejemplo parte componiendo un bolero. La tradición del espectáculo no siempre se lleva bien con una tradición más popular, campesina y ancestral, pero Violeta convive muy bien con ella. En 1944, por ejemplo, bajo el seudónimo de 'Violeta de Mayo', ganó un concurso de música española. Pero esta creadora también siente que está impostando una imagen ajena a su identidad, y estimulada por su hermano Nicanor, quien la orienta y apoya en sus momentos decisivos, realiza un giro profundo en su carrera, y comienza a recopilar, de primera fuente, esa cultura campesina en la que ella había crecido para integrarla ahora plenamente a su identidad artística y personal".

-¿De qué manera fue clave el aporte de Nicanor Parra en la cristalización de su obra?

"Sin Nicanor no hay Violeta Parra, pero también sin Violeta Parra hoy no tendríamos a un Nicanor. Son complementarios. Son dos caras de una misma moneda, de un mismo mundo riquísimo que es la cultura popular mestiza chilena. Es cierto que uno es más poesía y la otra es canto. Uno tiene más formación académica, y ella es más autodidacta y de alguna manera se autoforma. Violeta influye muchísimo en él, sobre todo en una actitud moderna y crítica del discurso y del establishment . El espíritu anti de Nicanor también es clave en la creación de su hermana, es decir, ella conoce un género, se deja seducir por él, pero luego le da una vuelta y lo destruye, comos se aprecia en 'El gavilán'. Ese desmembramiento es muy propio de la antipoesía parriana".

-Existen varias antologías de la obra de Violeta Parra. ¿Cuál sería el aporte de esta publicada por la Universidad de Valparaíso?

"Por un lado, cuenta con un valioso material inédito, pero también este libro es una invitación a leer todas estas canciones conocidas de Violeta, dándoles una vuelta novedosa. Leer, por ejemplo, 'Gracias a la Vida' como un ritual de gratitud, como un ritual de los sentidos humanos y del amor. Siempre he pensado que la canción puede ser un arte más potente y con más recursos que un poema, porque tiene música. Pero, por otro lado, esta cosa muy de piel y emocional que tiene la música nos hace perder la conciencia del contenido del poema. Para mí, el centro de Violeta Parra es la palabra. Al mirar la palabra, uno ve muchas más cosas. En su palabra está su herencia, y eso te permite sumarla a estos grandes de la poesía chilena, como Neruda, Mistral, Huidobro y Nicanor. Lo mejor de su obra, su mejor expresión, se encuentra en 'Las últimas composiciones' (1966). Ahí llega a un nivel poético, artístico y melódico sin que nadie la iguale. Estas 14 canciones que integran su disco resumen toda su trayectoria. Ahí está la crítica social y el amor, eros y tánatos, la compasión y la destrucción. 'Volver a los 17' , una obra que a mí me interesa muchísimo, es una canción de amor pleno e incluso de amor encarnado. Para llegar a esta composición, Violeta ya ha pasado por el bolero, por la tonada y el melodrama, pero termina superando estos géneros. 'Volver a los 17' es volver a la inocencia, también podría ser volver al año de su nacimiento. Ella dice 'Mi paso ha retrocedido, pero el de ustedes avanza'. La cantora va yendo para atrás para encontrar algo que la hace muy plena, y eso que la hace muy plena es un amor máximo, un amor divino, trascendente. Ella vuelve a la inocencia después de vivir un siglo".

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