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Rodrigo Lobo correrá los 42k en Alemania junto a sus cinco hijos:

El maratón de Berlín queda en familia

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Claudio Herrera
Deportes
El Mercurio

Se hacen llamar los Wolfpack y el 25 de septiembre participarán en el circuito más rápido del mundo. Un desafío inédito que busca un lugar en el récord Guinness.



El clan tiene seis dorsales asignados en el Maratón de Berlín: Rodrigo Lobo Puccio (57 años) pretende cruzar la Puerta de Brandeburgo junto a sus hijos Rodrigo (29), José Tomás (27), Santiago (23), Agustín (22) y Raimundo (18), logrando un desafío inédito en el pedestrismo.

"Me gustaría acreditar esto en el Récord Guinness. He revisado y no existe un antecedente igual. Por primera vez correremos los seis la distancia del maratón, porque antes participamos en Ámsterdam (2014) y Viena (2015), pero allí dos disputaron el 21k", dice el padre y gestor de la iniciativa.

Corredor de maratones desde 1988 (su mejor tiempo es de 3h 11:18 en 2006), el integrante de Santiago Runners cuenta que empezó de a poco a cautivar a sus retoños con la larga distancia. "Quise hacerlo de una manera atractiva para ellos. Yo entrenaba todos los fines de semana con mi club, pero ellos preferían salir por su cuenta a hacer deportes, porque para los chicos es fome el trote. Me propuse conquistarlos y dediqué un año a acompañarlos en sus actividades: subir cerros, bicicletas, pasear a los perros, hasta que un día llegué con las inscripciones, poleras y los chips para correr todos un 10k. Ahí empezamos", detalla.

El equipo, que se apoda Wolfpack (manada de lobos), ya causó furor en las corridas europeas. "El objetivo es que todos terminemos bien el maratón. Un objetivo tentativo es lograr un promedio bajo las cuatro horas. Santiago es el más rápido, con 3h 27. Pensamos en algún momento en correr todos juntos, pero hay distintos ritmos, así que cada uno hará su carrera y nos abrazaremos en la meta. Me inquieta un poco el más chico, que debuta, pero ha tenido un entrenamiento ordenado, metódico y se ha sentido bien", dice el padre.

En la tropa se aprecia toda la gama de fondistas. "Los planes (de entrenamiento) se los mando yo. Algunos son más fanáticos, miran las altimetrías de los circuitos, los detalles, y tienen condiciones naturales para correr. Otros son más 'cabezones', petroleros les digo, pero tienen rigor, y eso es casi más admirable", sostiene.

Heredar el gusto por la larga distancia, dice el ingeniero agrónomo, es el gran premio. "Esto de los maratones es una pasión, y para cualquier papá su máxima felicidad es que sus hijos sigan esa pasión. Yo creo que mis hijos tienen para rato, quieren correr todas las majors y los veo entusiasmados, espero que me dé el cuero para acompañarlos", remata Lobo, que ya tiene Nueva York y Chicago en el circuito máximo.

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