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Las hermanas Morla y sus impredecibles diarios

domingo, 11 de septiembre de 2016

ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ
Artes y Letras
El Mercurio

Aunque luego sería más conocida por sus sesiones de espiritismo, Carmen Morla Lynch escribió, entre los 5 y los 15 años, casi 50 libretas en las que relata la intimidad de su familia y sus periplos por Japón, Europa y América. Una pluma que con gracia y naturalidad plasma un retrato familiar y de época, iluminado por los inéditos dibujos de Ximena, quien también completó algunos períodos con sus recuerdos.



"Tengo cinco años, dos en cada pie y uno en lo profundo de mi corazón. La vida es interesante si se la mira". Es una de las primeras frases estampadas en una de las más de cien libretas en distintos formatos que utilizó Carmen Morla Lynch para escribir sus diarios. Este abigarrado y variopinto conjunto de textos -varios sin fecha y con algunos períodos incompletos- ha sido resguardado por María del Pilar Rodríguez Subercaseaux (nieta de Ximena Morla Lynch), quien se los mostró al investigador Wenceslao Díaz, autor de diversos libros con epistolarios de artistas chilenos.

Hoy, dos años después de que Díaz se encontrara con este complicado rompecabezas de libretas, cuadernos y anotaciones diversas, sale a la luz el libro "Las Morla. Diarios y dibujos de Carmen y Ximena Morla Lynch", de Ediciones UC, que plasma los inéditos diarios que Carmen redactara entre los 5 y 15 años (1891-1902) junto a los dibujos con que Ximena Morla Lynch ilustró las narraciones de su hermana. Además, en los lapsos incompletos en los diarios de Carmen (como la estadía de la familia en Japón), el libro reproduce un largo relato elaborado por Ximena, con los cuadernos a la vista, que ha permitido suplir algunos de los períodos faltantes.

"Hay un material abundante de los años posteriores a 1902, pero decidí focalizar en los diez años previos porque están marcados por dos hechos muy nítidos. Al inicio, por la revolución de 1891, que significa la renuncia de su padre, Carlos Morla Vicuña, a su puesto diplomático y la instalación de la familia en una aldea del Tirol, donde era más barato vivir. Y al final, por la repentina muerte del progenitor a los 54 años, cuando era ministro de Chile en Washington, lo que obliga a la familia a marchar a París y luego retornar definitivamente a Chile. Es un período rico en vivencias familiares trágicas y alegres, en que recorren el mundo por el cargo de su padre. Y cuenta con una significativa cantidad de dibujos de Ximena Morla", explica Díaz, quien estuvo a cargo de la edición y notas del libro.

La familia Morla Lynch no era una familia chilena corriente. Sus intereses culturales, su intensa red de relaciones sociales, sus vivencias en distintos continentes, su aguda capacidad de observación y sus vinculaciones con figuras de la cultura en diferentes países tampoco la hacen asimilable a una familia tradicional de la aristocracia chilena de fines del siglo XIX.

En las impresiones escritas por Carmen emerge con fuerza la figura de su padre, Carlos Morla Vicuña, quien se formó como diplomático al alero de Alberto Blest Gana, de quien fue su brazo derecho en París. Luego iría ascendiendo en distintas destinaciones hasta que presenta su renuncia en 1891. Se reincorpora en 1895 y su carrera cobra brillo en sus labores de ministro (equivalente al rango de embajador) en lugares como Londres, Washington y Tokio, a los que viaja acompañado de toda su familia. También se desempeña como ministro de Relaciones Exteriores de Federico Errázuriz Echaurren.

Las diarios no solo reflejan las preocupaciones laborales de Carlos Morla, sus estudios sobre los límites de Chile hasta altas horas de la noche en la biblioteca y su facilidad para relacionarse con personas de distintos rangos. También aparece un padre entrañable, con una relación muy cariñosa con sus hijos. Eso, pese a la red de institutrices y ayas que circulaba con la familia, algunas más amigables y otras verdaderamente antipáticas. Y una de ellas, una apasionada italiana, tan enamorada de Carlos Morla Vicuña, que le cosía los botones de su chaqueta con sus propios cabellos, según la narración de Carmen.

"Una de las virtudes de estos diarios es que contribuyen a descubrir mejor esta familia Morla Lynch, integrada por una serie de personajes interesantísimos, empezando por la madre y el padre. Este último es una figura poco conocida hoy, que no solo tenía grandes capacidades diplomáticas, sino también una relación muy afectiva con su familia. Acompaña a los hijos en sus penas, los motiva y no les pone límites para pensar. Los relatos van demostrando, además, el germen de la personalidades de los hijos. Es un retrato de la intimidad de una familia -con una relación bastante cercana entre ellos- y también un retrato de época ", sintetiza Wenceslao Díaz.

Tragedias y alegrías

Seis hijos nacieron del matrimonio del diplomático Carlos Morla Vicuña y la hermosa Luisa Lynch del Solar (de quien Rodin esculpiera un busto que hoy pertenece al Museo D'Orsay y quien tenía un carácter activo e independiente, poco usual para las mujeres de su época). Nicolasa, la primera hija, nació en 1884 y luego vendrían Carlos, Carmen, Paz, Ximena y Wanda.

De ellos, Carlos Morla Lynch es especialmente conocido por sus labores diplomáticas en España, sus extensos diarios de vida y su amistad con García Lorca. Carmen Morla (1887-1983) y Ximena Morla (1891-1987), a su vez, alcanzaron con el tiempo fama por sus actividades espiritistas. Ya instaladas en Chile, las dos fueron médiums de lo que se conocía como "grupo 7" y, según los relatos de la época, hacían volar muebles y dialogaban con personas fallecidas, entre ellos varios parientes.

Estos diarios y dibujos permiten, sin embargo, trazar un retrato más completo de sus caracteres y el desarrollo de su personalidad, sus inquietudes, su transparente religiosidad y sus vivencias cotidianas. No hay narraciones directas de experiencias espiritistas, pero sí hay un par de episodios que permiten anticipar las "dotes" que desarrollarían en el futuro. Uno de ellos es cuando las dos hermanas sueñan durante la noche un mismo sueño, en que el Presidente Federico Errázuriz se les presenta y les pide que le avisen a su padre que ha muerto. Al despertar, las dos hermanas se lo comunican al padre. Horas después llega un telegrama oficial notificando el fallecimiento de Errázuriz Echaurren.

También se narra un episodio en que deciden ayudar a una profesora, Mrs. Labéry, quien sufría por la muerte de su marido. El diario relata que "ella había descubierto en nosotras poderes mediáticos" y agrega que "sucedieron cosas extraordinarias también sin explicación, que comenzaron a sorprendernos de verdad". Carlos Morla, sin embargo, declaró esa actividades "peligrosas" y no las permitió más.

Leyendo los diarios, impresiona el eterno transitar de la familia. Primero desde París a Viena y el Tirol, tras la renuncia de su padre en 1891. Luego a París y Londres, donde se embarcan hacia Montevideo, donde Morla ha sido nombrado ministro. De Uruguay marchan a Buenos Aires -ahora Morla es ministro allí- y de Argentina a Santiago, ya que el padre asume como canciller. Más adelante, Morla sería nombrado ministro en Londres, luego en Washington y en seguida en Tokio, para luego retornar a Estados Unidos. Eso sin nombrar la serie de ciudades por las que pasan algunos días (como Nueva York) o se embarcan para tomar algún vapor (como San Francisco).

Estos movimientos por el mundo dan material a Carmen para que redacte con gracia y autenticidad sus vivencias, a veces cómicas y otras profundas. Según escribe su sobrina nieta Elizabeth Subercaseaux en un breve prólogo del libro, su tía Carmen -"adivina y sabia"- tiene una pluma con "ese encanto distraído de las brujas buenas. Y una hondura que sorprende" . Algo parecido señaló María Tupper. "Es increíble el interés que despierta el diario de Carmen en toda persona que lo lee. Tiene cosas graciosísimas y otras muy poéticas y profundas".

Las libretas no solo incluyen momentos alegres o paisajes exóticos. Hay períodos desoladores, como la agonía y muerte de la hermana mayor, Nicolasa, quien sufre terribles dolores de cabeza (en ese momento se pensó que era meningitis, pero posiblemente era un tumor cerebral). La repentina muerte del padre de familia, Carlos Morla Vicuña, en la ciudad de Buffalo, es un episodio muy doloroso, que sorprende a la familia cuando la hija menor, Wanda, tenía pocos meses de edad.

En las páginas del diario abundan las descripciones de lugares y personas, realizadas con finos y precisos pincelazos. También relatos chispeantes y entrañables. Entre ellos la llegada de Eugenia Huici llena de regalos a Londres, el sorpresivo encuentro con la emperatriz Sissi montando su caballo en Viena, la preocupación de Carmen por los perros vagos de Nueva York, el delirante momento en que le devuelven sus sábanas extraviadas a la princesa Lichnowsky y el retorno a Valparaíso ("qué puerto tan bello desde el vapor y tan horrible en el muelle").

Según Wenceslao Díaz, "aún queda más de un centenar de diarios de los años posteriores, que por su variedad de temas y cantidad de cuadernos deberán quedar para una etapa posterior de estudio y clasificación". Todavía no hay claridad sobre qué se hará con ellos. Pero seguro que las hermanas Morla Lynch seguirán dando que hablar.


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