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En un ambiente familiar y de alegría se desarrolló ayer el encuentro denominado "Celebración por la vida", que reunió a miles de cristianos ayer en la tarde en el Paseo Bulnes, en el centro de Santiago. A partir de las 15:30 horas comenzó la cita para dar gracias por la vida, desde su gestación hasta su muerte natural, la que fue convocada por el arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, y que se extendió hasta pasadas las 17:30 horas. Además de la Iglesia Católica, participaron la Ortodoxa, Anglicana, Pentecostal, Metodista Pentecostal y Neopentecostal. Unas tres cuadras desde el Paseo Bulnes fueron llenadas por niños, jóvenes y adultos que muy entusiastas participaron de la cita, quienes portaban en sus manos una estrella de papel y una oración Por la Vida de San Juan Pablo II. Los organizadores aseguraron que se habrían reunido unas cien mil personas. La celebración fue animada por Daniela Aguilera y Francisca Ayala. Esta última se emocionó al contar lo difícil que fue para ella quedar embarazada a los 18 años y de lo feliz que está de haber optado por la vida de su hijo, que tiene hoy 17 años. El encuentro estuvo también marcado por otros emotivos testimonios como el de Claudia Valdés, madre de Jacinta Zañartu, quien, junto a su esposo e hijos, contaron cómo vivieron la enfermedad de su hija, la espera de un corazón y pulmones y la llegada de esos órganos que prologaron un tiempo la vida de Jacinta. La madre de la joven hizo un llamado a la donación de órganos para que otras personas tengan la posibilidad "de volver a nacer". Junto a ellos, estaba la familia de Copiapó, cuyo hijo donó sus órganos para Jacinta. "Su familia, a pesar de su tremendo dolor, respetó, manifestó e hizo valer su voluntad, previamente conversada, que él quería ser donante", recalcó la madre de Jacinta. Otro de los momentos emocionantes fue el caso de Massiel Moreno, que nació con una parálisis cerebral producto de un abuso sexual y un intento fallido de aborto de su madre. La mujer fue adoptada por un matrimonio que no podía tener hijos. "Mi madre adoptiva, contra todo pronóstico médico, me aceptó, me crió, me llevó a la Teletón y aquí estoy". Massiel es ahora periodista, está casada y tiene una hija de nueve meses, que es "la continuación del regalo que Dios me dio". El matrimonio compuesto por Francisco Molina y Carolina Cuesta contó igualmente su historia. A las 13 semanas de gestación de su hijo Benjamín se enteraron de que venía con problemas cerebrales incompatibles con la vida. Pero siguieron adelante y el niño nació con su cerebro fuera del cráneo. Según los médicos, sobreviviría solo algunos segundos o minutos, pero se equivocaron. "Pasaron los minutos, pasaron los segundos, pasaron las horas, pasó una semana y hoy tiene un año ocho meses, le cerraron su cabecita a los cuatro meses y sigue con nosotros. Benjamín balbucea, da pasos, se comunica con nosotros", afirmó Carolina, la madre del niño. Mensaje del cardenal El arzobispo de Santiago, y los pastores de la Iglesia Anglicana, de la Misión Centro Cristiano de Avivamiento, de la Iglesia Metodista Pentecostal, de la Fraternidad de Iglesias Cristianas, de la Fundación Aló Jesús, de la Iglesia Pentecostal de la Trinidad, y los cardenales eméritos Francisco Javier Errázuriz y Jorge Medina, dieron también a conocer un compromiso común en favor de la vida. En él reiteraron su "irrenunciable respeto a toda vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural". Además, se comprometieron "a generar una cultura de respeto al entorno natural de nuestra casa común para que todos los habitantes de nuestra patria puedan llevar una vida digna y tener las mismas oportunidades". Ezzati impartió una bendición a los presentes y agradeció su participación. "Hoy queremos gritar fuerte, muy fuerte y convencido nuestro 'sí' a la vida, regalo precioso de Dios, el más inestimable patrimonio de nuestra patria". El cardenal hizo un llamado a dignificar la vida de niños y jóvenes que sufren abandono y aseguró en su discurso que también piensa "en los encarcelados, en los que no tienen una vivienda digna o viven en situación de calle, en las mujeres que sufren violencia intrafamiliar, en quienes trabajan por un salario que no les permite vivir dignamente y en los pueblos originarios, que reclaman el reconocimiento de su identidad".