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Ministra Hardy refuta críticas a Casen 2006

viernes, 22 de junio de 2007


Economía y Negocios, El Mercurio

Defiende uso de canasta básica de bienes de 1987 y dice que crecer no basta.

La ministra de Planificación (Mideplan), Clarisa Hardy, rechazó el cuestionamiento que hicieran diputados de la Alianza a la metodología de la encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) que arrojó una fuerte reducción de la pobreza entre 2003 y 2006.

Sostuvo que "usando como excusa la defensa de la técnica, se están encubriendo posturas ideológicas y políticas".

En la sesión especial para abordar los resultados de la encuesta realizada el miércoles en la Cámara de Diputados, parlamentarios de la oposición criticaron que para definir la línea de pobreza se esté usando la canasta de necesidades básicas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que data de 1987.

Hardy indicó que la Casen no es un instrumento que tenga por finalidad contar el número de pobres, sino que, sobre la base de tener una radiografía socioeconómica del país, hacer una evaluación de las políticas públicas con el fin de definir hacia delante el quehacer de esas políticas. Agregó que sólo se pueden evaluar y hacer comparables los análisis de las distintas encuestas usando el mismo instrumento de medición.

No obstante lo anterior, contó que cuando presidió la Fundación Chile 21 ya consideraba que había que revisar la canasta, pero siempre señaló que al hacerlo de todos modos se debían tener las dos líneas de medición, porque una nueva canasta valorizada de necesidades básicas marca una línea cero de ahí hacia delante y no permite comparar hacia atrás. El monto actual de la canasta que utiliza la Casen es de $47.099 por persona para la zona urbana y de $31.756 para la zona rural, lo que marca la línea de la pobreza.

La ministra contó que el año pasado convino con la directora del INE, Mariana Schkolnik, que a partir de la nueva canasta de consumo de los hogares que elabora la institución, y en conjunto con la Cepal, se discutiría una nueva línea de pobreza para también mantener la comparabilidad con el resto de América Latina.

Agregó que más que sembrar dudas sobre por qué baja la pobreza si el crecimiento y el empleo fueron bajos en 2003-06, los parlamentarios debieron preguntar a qué atribuir la reducción. Planteó que el crecimiento es una condición necesaria pero insuficiente para disminuir la pobreza; prueba de ello es que hay países en la región que han tenido alto crecimiento, pero cuya pobreza se ha estancado. Su explicación a esta situación en una acumulación de beneficios sociales, subsidios mayores en cobertura y monto y el aumento del ingreso autónomo de los hogares gracias al crecimiento del empleo asalariado.

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