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Candados

sábado, 20 de agosto de 2016

Por Beatriz Montero Ward. Fotografías, Carla Pinilla G.
Anticuario
El Mercurio

La necesidad de mantener seguras las pertenencias motivó la creación de esta cerradura portátil, cuyos primeros registros se encuentran en el Antiguo Egipto y Babilonia.



Esta cerradura portátil surgió hace miles de años para proteger las pertenencias e impedir el robo y el sabotaje, sobre todo de las mercancías que se traficaban por las rutas comerciales. Apareció por primera vez en el Antiguo Egipto y Babilonia, desde donde se traspasó a las primeras civilizaciones como la china, griega y romana. Y si bien los modelos más primitivos eran bastante rudimentarios, desde el comienzo se concibió desmontable, es decir, compuesto por un cuerpo sólido y un grillete que se abría o cerraba mediante un mecanismo de resorte operado a través de una llave que se atornillaba.

Durante la Edad Media los cerrajeros intentaron hacer más seguros los candados e idearon diversos mecanismos y tácticas para impedir que fueran violados. Así, por ejemplo, inventaron llaves de diseños muy complejos, ojos de llaves simuladas entre motivos ornamentales y cerraduras falsas.

Desde la antigüedad los candados tomaron una variedad de tamaños, desde algunos muy pequeños hasta otros enormes que servían para bloquear puertas y grandes arcones. En cuanto a sus diseños, adquirieron formas geométricas, de símbolos religiosos, de animales y aves, y de corazón. Por ejemplo, en India fueron comunes los candados con la figura de escorpión para asustar a los intrusos supersticiosos, y en Persia y China, los de caballo.

A mediados del siglo XVIII la popularidad de los ahumadores en Inglaterra -recintos especiales para ahumar y mantener las carnes y pescados- motivó la aparición de un candado de hierro forjado con un mecanismo de tornillo, que se le llamó candado "smokehouse". Gracias a los avances tecnológicos que se produjeron se pudieron inventar mecanismos mejores y más pequeños, lo que sumado al uso del hierro fundido hizo posible producir candados seguros y de buena calidad.

 A fines del siglo XVIII el inventor e ingeniero sueco Christopher Polhem fundó en Stjünsund una fábrica y, entre otros instrumentos inventó, a mediados de 1700, un candado que operaba mediante un número de discos rotatorios apilados. Se le llamó candado escandinavo y se lo hizo principalmente con forma de corazón. Durante muchos años se lo utilizó en la industria de ferrocarriles.

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