Fondos Mutuos
Esta cerradura portátil surgió hace miles de años para proteger las pertenencias e impedir el robo y el sabotaje, sobre todo de las mercancías que se traficaban por las rutas comerciales. Apareció por primera vez en el Antiguo Egipto y Babilonia, desde donde se traspasó a las primeras civilizaciones como la china, griega y romana. Y si bien los modelos más primitivos eran bastante rudimentarios, desde el comienzo se concibió desmontable, es decir, compuesto por un cuerpo sólido y un grillete que se abría o cerraba mediante un mecanismo de resorte operado a través de una llave que se atornillaba. Durante la Edad Media los cerrajeros intentaron hacer más seguros los candados e idearon diversos mecanismos y tácticas para impedir que fueran violados. Así, por ejemplo, inventaron llaves de diseños muy complejos, ojos de llaves simuladas entre motivos ornamentales y cerraduras falsas. Desde la antigüedad los candados tomaron una variedad de tamaños, desde algunos muy pequeños hasta otros enormes que servían para bloquear puertas y grandes arcones. En cuanto a sus diseños, adquirieron formas geométricas, de símbolos religiosos, de animales y aves, y de corazón. Por ejemplo, en India fueron comunes los candados con la figura de escorpión para asustar a los intrusos supersticiosos, y en Persia y China, los de caballo. A mediados del siglo XVIII la popularidad de los ahumadores en Inglaterra -recintos especiales para ahumar y mantener las carnes y pescados- motivó la aparición de un candado de hierro forjado con un mecanismo de tornillo, que se le llamó candado "smokehouse". Gracias a los avances tecnológicos que se produjeron se pudieron inventar mecanismos mejores y más pequeños, lo que sumado al uso del hierro fundido hizo posible producir candados seguros y de buena calidad. A fines del siglo XVIII el inventor e ingeniero sueco Christopher Polhem fundó en Stjünsund una fábrica y, entre otros instrumentos inventó, a mediados de 1700, un candado que operaba mediante un número de discos rotatorios apilados. Se le llamó candado escandinavo y se lo hizo principalmente con forma de corazón. Durante muchos años se lo utilizó en la industria de ferrocarriles.