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El insólito anecdotario nacional en 120 años de JJ.OO:

Las 10 más increíbles historias olímpicas chilenas

domingo, 07 de agosto de 2016

Aldo Schiappacasse
Deportes
El Mercurio

Pasaron hambre, se enfermaron, compitieron en extrañas circunstancias. Detrás de los éxitos y las figuras, también hay protagonistas desconocidos. En su libro "Chilenos olímpicos", el periodista Cristián Muñoz encontró un caudal de sabrosas anécdotas.



1 Martín Vargas pelea con pañal

A los 17 años, Martín Vargas asistió a los JJ.OO. de Múnich, pero solo alcanzó a combatir una vez, ya que fue eliminado por el colombiano Calixto Pérez en estrecho veredicto. Su explicación fue contundente: "Estaba enfermo del estómago por comer fruta mal lavada. Tuve que pelear con pañales, lo que me perjudicó. En aquella ocasión Pérez me calzó un derechazo a la cara que me tiró al suelo. Me levanté prontamente y no hubo cuenta, pero estaba nocaut. Todo el estadio nos aplaudió mucho".

2 Mendoza, una buena y una mala

César Mendoza, oficial de Carabineros, ganó medalla de plata por equipos en Helsinki (1952) de manera accidental. El titular era Alberto Larraguibel, récord mundial de salto alto que mantiene vigencia hasta hoy. Pero en la etapa de preparación en Francia -donde la delegación chilena perdió muchos caballos-, Larraguibel cayó de la montura provocándose una hernia. Allí entró Mendoza en su lugar. Pero ocho años después, en la previa para Roma 1960, la naturaleza le jugó una mala pasada a quien integraría la Junta de Gobierno. El terremoto de Valdivia sorprendió al equipo chileno en Buenos Aires y, pese a los esfuerzos de los organizadores, no hubo dineros para costear el viaje a Europa.

3 El primer eliminado por indisciplina

Francisco Arellano, el "Mono", era hermano de David, el mártir colocolino fallecido en 1927, en Valladolid. Un año después de la desgracia, en los Juegos de Ámsterdam, era uno de los pilares del equipo de fútbol que perdió con Portugal 4 a 2 en la primera fase. Arellano no jugó, pues fue devuelto en el mismo barco en el que había llegado. "Me echaron sin escucharme. No fue mi culpa, lo hice para defender a un compañero. Me devolvieron con poca plata y en Buenos Aires pasé un día sin comer". La prensa de la época no da detalles del incidente (aparentemente, una pelea a golpes), aunque otro hermano, Alberto, fundador del Círculo de Periodistas Deportivos, lo defendió: "Volvió para asistir al funeral de nuestra madre".

4 Un ciclista publicita PeptoKola

Alberto Downey era ciclista y ganó el clasificatorio del Parque Cousiño para participar en Estocolmo (1912). En esa época, los deportistas comienzan a asociarse con la vida sana y la publicidad, aunque al tabaco se le otorgaban beneficios "bactericidas" y el cognac era definido como un "tónico vigorizante". En ese marco, a Downey lo contacta una empresa para promocionar sus productos. "El champion chileno a los Juegos Olímpicos de Stockolmo toma PEPTO KOLA ROBIN, el mejor tónico que se conoce", reza el aviso en la revista Zig Zag.

5 La crisis nerviosa de la hermana de Mund

Gunther Mund fue pionero en los saltos ornamentales en Chile. Participó en Londres 1948 con apenas 14 años, y en Melbourne 56 ya tenía la experiencia y talento suficientes para estar en la final de la plataforma de tres metros, donde logra un meritorio séptimo lugar. A esos juegos viaja acompañado de su hermana Lilo, quien debía hospedarse junto a Marlene Ahrens en la Villa Olímpica, pero no pudo competir debido a que al ser separada de su hermano, "la atrapó el temor de la absoluta soledad que anulaba su personalidad y sufrió una crisis nerviosa", explicó su madre, Margarita.

6 La odisea del maratonista asaltado

Juan Jorquera alcanzó categoría de ídolo al ganar el maratón de Buenos Aires en 1918, con récord mundial: 2 horas 23 minutos. No fue homologado porque se descubrió que la distancia era de apenas 40 kilómetros y 200 metros. Convertido igual en héroe, viajó a Amberes (1920) como favorito, pero se lesionó entrenando en el barco, donde se enamoró de la "nurse" de un matrimonio inglés con el que hizo amistad, lo que al decir de la prensa de la época, agravó su desconcentración y falta de cuidado. Al llegar a Bélgica le robaron los 240 francos que llevaba y, ya recuperado de la lesión, se animó a correr 21 kilómetros a pocos días de la prueba, lo que tuvo un "efecto contraproducente". Remató en el lugar 32, lo que no impidió que una multitud lo homenajeara en su regreso a Chile. Poco después corrió por dinero en un desafío contra otro olímpico, Alfonso Sánchez, lo que le significó una sanción de la federación en 1921. Se la levantaron en 1954, es decir, 33 años después.

7 La primera mujer a pan y té

Raquel Martínez recién se había titulado como profesora de Educación Física cuando el rector de la Universidad de Chile, Juvenal Hernández, encabezó la campaña para costear su pasaje a Berlín (1936), donde se convertiría en la primera mujer chilena en participar de los JJ.OO. Lo suyo rozó la tragedia. En el barco, según contó, "la comida era tan mala que casi todos se enfermaron. Yo opté por consumir solo té y pan durante 10 días. La fiebre me atacó y estuve en cama hasta que llegué a Franckfort". Tras la odisea compitió. Fue última en su serie de 100 metros planos.

8 El blanco más rápido en el living

Iván Moreno llegó en su mejor momento a México (1968). Había adquirido experiencia en Tokio 64 y todo hacía pensar que elevaría sus marcas. El problema es que estuvo en cama dos días antes de su prueba, por una gripe. ¿La razón? Chile fue asignado al edificio 6, en el cuarto piso. Era un departamento que tenía tres dormitorios y un living, que fueron ocupados por orden de llegada. Y los primeros en llegar fueron los equitadores y boxeadores. Luego los tiradores y al final, los atletas, que debieron ocupar el living. "El lugar se transformó en pasillo y las corrientes de aire terminaron por resfriar a todo el equipo", confesó Jorge Grosser, otro atleta que tuvo fiebre. Moreno, en todo caso, igual respondió llegando a semifinales en 100 y 200 metros planos.

9 El primer chileno, ¿a los 14?

Nunca se ha sabido con certeza, pero los griegos tienen su registro propio y dicen que a Atenas 1896 acudió un chileno de nombre Luis Subercaseaux Errázuriz, quien se entusiasmó, se inscribió, le prestaron indumentaria e ingresó a la historia. Habría corrido los 100 y 400 metros, aunque no hay registro de ubicación ni marcas. En la inscripción quedó como representante chileno gracias al pasaporte diplomático. Al cumplirse el centenario de su gesta, Ramón Subercaseaux, su hijo, agregó datos a la historia en "El Mercurio", señalando que mandó confeccionar una bandera chilena para lucirla en el evento. Si así hubiese ocurrido, Subercaseaux habría participado con 14 años, ya que nació en 1882.

10 ¿Se hizo el saludo nazi en Berlín?

No hay testimonio que lo compruebe. Ni foto que ilustre la historia. Lo que se sabe es que había un instructivo en Berlín 1936 que sugería a las delegaciones hacer el saludo nazi frente a la tribuna oficial, donde observaba Adolf Hitler. Muchas lo hicieron. El hijo del nadador Alfonso Casasempere dice que sí: "Mi padre me comentó que la delegación chilena hizo el saludo nazi con el brazo extendido. Naturalmente, el gobierno alemán quedó encantado y es posible que eso posibilitara la invitación a varios deportistas para quedarse paseando en Alemania luego de los Juegos". El sobrino del abanderado chileno en esa oportunidad, James Rassmussen, lo niega: "No hubo saludo porque sencillamente no correspondía".

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