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Alberto Etchegaray a fondo con los planes para Salfacorp y su salida de Celco

domingo, 27 de mayo de 2007

A. G.
Enfoques, Economía y Negocios

El ex ministro plantea la expansión que se prevé hacia regiones con la constructora y el anhelo de duplicar la actividad de la compañía en tres años.


A full se encuentra Alberto Etchegaray Aubry. A los directorios en los que ya participa -como el de Celulosa Arauco- ahora sumó la presidencia de Salfacorp, una de las mayores constructoras del país. Aunque es parte de esta compañía desde hace seis años en calidad de director, su llegada a la presidencia el 16 de mayo, ocurre como relevo de Jorge Garcés Fernández, uno de los patriarcas de este conglomerado y quien estuvo vinculado en forma activa a la compañía por 52 años.

Desde esta nueva posición en la empresa, el ex ministro de Vivienda y, hasta hace tres semanas, presidente de Celulosa Arauco, se anima a explicar los desafíos de liderar la internacionalización y el crecimiento en tamaño que quiere dar la firma constructora.

-¿Qué objetivos asume Salfacorp en esta nueva fase directiva que usted preside?
Salfa tiene que seguir desarrollando su presencia en montaje industrial, en el mundo minero y participar en las inversiones en energía. También ampliar a nivel regional. Hoy día Salfa está en Santiago, en Valparaíso y Concepción y debe en los próximos años abordar el norte y el sur. La compañía ha estado mirando la IX Región, la X y la II Región. En la VIII Región, donde está haciendo proyectos de casas unifamiliares es muy importante el desarrollo de construcciones en altura.

"El plan de negocios de Salfa tiene que tener un desarrollo inmobiliario que signifique al menos en los próximos tres años duplicar su actividad. Es bastante ambicioso su plan de negocios. Hoy día las cifras de negocios de Salfa son de aproximadamente US$ 420 millones. En tres años más van a estar cerca de US$ 700 millones a US$ 750 millones en el consolidado global".

-¿Qué nivel de inversión sustentará este crecimiento?
"La inversión en los próximos tres años (debiera ser) de unos US$ 100 millones".

-En el ámbito internacional, tras crear filiales en Perú y Argentina ¿cuáles son las prioridades?
"Lo internacional se va a hacer con suma prudencia. Salfa se vio interesado en ir a esos países porque en las áreas de minería, montajes y servicios de retail, hoy día indican que hay una oportunidad. Lo que sí, el sector inmobiliario va a ir siempre más atrás. La razón de la salida de Salfa al extranjero no es inmobiliaria. Si estando en el extranjero instalados, pueden hacerse proyectos inmobiliarios, en buena hora."

"La compañía se ha preparado para esto. En Salfa trabajaron durante tres años dos peruanos profesionales del sector construcción. Tuvo la humildad de traer personas de otros países para que trabajen con nosotros y pedirles a ellos después que sean nuestros representantes".

-En términos de plazos ¿cuándo se verán los frutos?
"Los temas internacionales en Salfa van a empezar a madurar el año 2008, no antes. En 2007 es un tema de instalación".

-¿En el ámbito inmobiliario han visto la opción de ir a otros países?
"Colombia es un país interesante. Pero hoy día no es una decisión tomada".

"Es inevitable que lo haga (la salida al exterior). Para Salfa se transformó en un asunto que dejarlo de hacer era pérdida de valor." "Yo soy optimista y creo que de ahí puede venir una importante contribución para Salfa".

-¿Si las tasas de interés van al alza cómo se afectaría el sector inmobiliario?
"No hay ninguna señal que indique que podría llegar a afectar la marcha de la inversión habitacional en Chile. (...) Las tasas podrán tener alguna variación, pero lo más significativo y lo más importante para estos sectores es el empleo. Lo importante es que el desempleo no suba".

-¿Cree que la medida que se está estudiando a nivel de gobierno de dejar el 5% del suelo para proyectos sociales puede afectar la inversión en el sector?
"Es controversial el deseo legítimo de la ministra, que está buscando tener suelo para viviendas sociales. Un suelo que se incorpora al área urbana, aquí en Chile, el único que gana es el dueño del terreno, nadie más. Entonces en el tema urbano, hay una cierta solidaridad que es necesario ponerla al frente y que no menoscaba en nada el derecho a propiedad. El Estado tiene que buscar una fórmula en que esa plusvalía tenga algún beneficio para el propio Estado. Esta iniciativa que busca que de cada desarrollo, el 5% quede en beneficio de la vivienda social, tiene un sentido. Es un impuesto, claro. Y por eso hay que ver si acaso el impuesto tiene que ser de 5% en tierra, (o) si hay que hacer un impuesto directo al permiso de edificación que allí se otorga. No lo sé".

Etchegaray y la salida de su hijo de la SVS: "Se le hizo pagar muy caro"
Alberto Etchegaray no evade abordar dos temas álgidos en su vida profesional y familiar: las lecciones que le dejó su paso por la presidencia de Celco -incluido el bullado conflicto ambiental que generó la planta Valdivia, a la que se sindicó como responsable de la desaparición de cisnes del río Cruces- y, en los últimos días, la salida de su hijo de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS). Esto, tras los cuestionamientos surgidos por su currículum (aparecer con título de abogado en su declaración patrimonial, cuando tiene el grado académico de licenciado en ciencias jurídicas, con tesis y examen de grado aprobados).

-¿Qué opinión tiene de la salida de su hijo, Alberto Etchegaray de la Cerda, de la SVS?
"El es un hombre con un gran espíritu de servicio público. Efectivamente, cometió un error que él mismo lo reconoció, pero se le hizo pagar muy caro. Tengo la mejor opinión de la calidad moral de mi hijo y no creo que sea una persona que necesite decir que tiene más títulos de los que tiene. Admiro su sentido de servicio público y sé que se entregó por entero a ello. Cometió un error y se lo hicieron pagar muy caro. Como familia hemos dado vuelta la página".

-¿Por qué renunció usted a la presidencia de Celco?
"Porque me había comprometido a estar dos años. Soy miembro de la Cámara Chilena de la Construcción y allí, por norma, todos los presidentes están dos años. Yo, en diciembre de 2004, cuando me fue ofrecida la presidencia, advertí que estaba disponible por dos años. Se me pidió por las aspiraciones internacionales que tenía Arauco en Argentina y Brasil. Nadie pensó lo que iba a suceder siete días después que yo había sido nombrado. Y la verdad es que de lo internacional no tuve tiempo ni de preocuparme".

-¿Qué lecciones hay en usted o en la compañía respecto del episodio en la planta Valdivia?
"La enseñanza es que ninguna obra humana es perfecta. (...) Nunca me sentí que estaba solo. Todo lo contrario, la empresa con mucha rapidez entendió que había hecho muchas cosas muy buenas que le habían dado un enorme prestigio y que tenía áreas que su accionar no se condecía con la excelencia que había puesto en las otras (áreas)".

"Mi esfuerzo y mi tarea fue darles la importancia, ponerlas en la estructura de toma de decisiones, fortalecer y reforzar los equipos ambientales y sociales. Adecuar sus estándares. Hoy día tiene un estándar de operación de clase mundial".

-¿Hubiera ocurrido el episodio con una mejor institucionalidad ambiental, a propósito de los cambios que ahora se están aplicando a nivel público?
"Yo creo que lo habría facilitado. Creo que si el Estado hubiese estado más armado..., pero no le quiero echar la culpa al Estado. La responsabilidad fue de la empresa, la empresa tenía muchas tarjetas amarillas y aquellas amarillas que la empresa consideraba que ni siquiera eran amarillo pálido, no se había preocupado de precisar con la autoridad por qué las consideraba amarillo pálido. La interlocución con el Estado era débil. Creo que tenía que ver con la actitud de ambos. Una de mis tareas mayores fue romper la desconfianza."

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