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Movimiento católico tramita permisos en municipio de Huechuraba, previo a sellar la compra de un paño de 12 hectáreas:

Sodalicios buscan construir nuevo campus de la Universidad Gabriela Mistral en Ciudad Empresarial

domingo, 03 de julio de 2016

Cristián Rivas N.
Economía y Negocios Domingo
El Mercurio

La institución debe dejar sus actuales instalaciones de Providencia a fin de año, por lo que arrendará dependencias mientras el nuevo campus esté listo, en 2019.



La Ciudad Empresarial está atrayendo con fuerza el desarrollo universitario. A la Universidad Mayor y Diego Portales, que ya tienen instalaciones en la zona, se sumaría pronto la Universidad Gabriela Mistral, cuyos controladores, el movimiento católico de origen peruano Sodalicio de Vida Cristiana, negocia actualmente la compra de un paño de 12 hectáreas para trasladarse desde su actual ubicación, en el tradicional inmueble de calle Lyon, en Providencia.

El plantel debe dejar esas instalaciones en diciembre próximo, luego de que el año pasado fueran vendidas por las sociedades inmobiliarias ligadas a la famillia de la ex controladora de la UGM Alicia Romo a Empresas Masvida, firma que construirá en esos terrenos una nueva torre de Clínica Las Lilas.

En su momento, la venta de esas instalaciones produjo varios desencuentros entre Romo y los sodalicios, quienes al hacerse cargo de la gestión de la universidad -entre 2012 y 2013- firmaron un contrato de arriendo del inmueble por 20 años, con derecho preferencial de compra si eventualmente la familia decidía vender. Además, tenían que resolver qué se hacía con las deudas que tenían los antiguos sostenedores con la casa de estudios.

Luego de intensas negociaciones -con abogados de por medio-, finalmente se acordó el traslado de las deudas de la universidad hacia las sociedades vinculadas a los antiguos sostenedores, y se resolvió el pago de compensaciones por la liberación del contrato de arriendo. "Estos dineros entraron a las cuentas de la universidad para que esta pudiese proyectar sus futuras instalaciones", describe el actual superior del movimiento en Chile, Gustavo López.

El Sodalicio de Vida Cristiana surgió en los 70 en Perú, y se instaló en Chile en 1999, tras la invitación hecha por el cardenal Francisco Javier Errázuriz. El superior del movimiento en Chile a partir de este año, Gustavo López, cuenta que al comienzo fueron cuatro los fieles que llegaron al país desde Perú y Colombia -incluido él mismo-, y su misión inicial estuvo asociada a la construcción de una iglesia en Maipú y la colaboración apostólica en distintos colegios de la capital; entre ellos, el Apoquindo y el Craighouse.

Pero luego, imitando el trabajo que el movimiento ya tenía en Perú, Colombia y Costa Rica, en que son dueños de varias universidades y colegios, comenzaron a avanzar hacia una participación más directa también en Chile. Así se explica su llegada a la UGM, que comenzó a gestarse en 2009, y la creación del colegio Saint Joseph en Pedro Fontova con Guanaco, en Huechuraba, que partió en 2011.

En la actualidad viven en Chile 10 sodalicios, siete laicos consagrados -una figura muy similar a la de los supernumerarios en el Opus Dei- y tres sacerdotes. Además, cuentan con alrededor de 500 personas vinculadas al movimiento.

Nuevo campus busca dar garantías para la acreditación

El superior Gustavo López cuenta que para sellar la compraventa del terreno que albergará a la universidad en Ciudad Empresarial están a la espera del visto bueno del municipio de Huechuraba, al que ya presentaron los planos de cómo será el nuevo campus, con el objetivo de asegurarse de que efectivamente se pueda levantar en el lugar lo que están planificando como nuevo inmueble.

Este visto bueno no debiera tardar muchos días, pues la idea es sellar la compra del terreno antes de que se inicie agosto. Durante ese mes la UGM llevará a cabo el proceso para lograr la acreditación ante el Consejo Nacional de Acreditación, entidad que en 2013 no la aprobó, por una serie de falencias administrativas y falta de garantías sobre la operatividad futura de la casa de estudios, según detalla López. "Todo eso ya fue corregido, y con el terreno y la construcción de este campus estamos dando señales de garantía de que este es un proyecto en el que seguiremos muy involucrados", destaca.

Arquitectónicamente, el nuevo campus está planteado para crecer en módulos, de una forma muy similar a los dedos de una mano, por lo que la infraestructura que requieren inicialmente es la necesaria para recibir a los poco más de 1.000 alumnos que hoy tienen, y de ahí seguir construyendo en la medida en que vaya creciendo la matrícula.

Aunque por ahora prefiere no entregar cifras respecto de los montos que involucraría la construcción del inmueble, López dice que se financiará con aportes económicos provenientes de Lima, más el apoyo de créditos bancarios. La idea es comenzar a construirlo el próximo año para que esté operativo a partir de 2019.

¿Pero qué harán a partir de diciembre, cuando deban dejar las instalaciones actuales? Eso también ya lo tienen avanzado. El superior cuenta que mientras tanto la congregación está negociando el arriendo por dos años de un inmueble en las cercanías de sus actuales instalaciones, en Providencia, proceso que estaría ad portas de sellarse, por lo que prefiere no adelantar su ubicación.

Sí reconoce que esta búsqueda ha sido compleja, porque han preferido centrarla en las cercanías de la universidad, para no tener que obligar al alumnado a enfrentar un cambio muy brusco y en dos años más otro movimiento del mismo tenor, cuando sea tiempo de mudarse a la Ciudad Empresarial. "No hay que arriesgarse a perder más alumnos", describe López.

"No queremos tener una universidad masiva"

Tras la pérdida de la acreditación en 2013, el movimiento debió echar mano a todas sus herramientas para lograr mantener a flote el plantel. Casi dos tercios del alumnado dejaron la casa de estudios, principalmente porque el hecho de que una universidad no se acredite hace que sus alumnos no puedan optar a beneficios y créditos estatales.

Los sodalicios decidieron entonces restringir drásticamente el número de carreras, y mantuvieron solo Derecho, Psicología e Ingeniería civil y comercial. Además, se hicieron a la tarea de ordenar las finanzas y alivianar la estructura, en lo que tuvo mucha participación el actual prorrector del plantel, Cristian Canevaro, ex ejecutivo de la Viña Concha y Toro y Embotelladora Andina.

López dice que esperan recuperar un punto de equilibrio, en términos de desempeño económico a partir de 2019, y de hecho, cuenta entusiasmado que este año lograron revertir la caída en la curva de ingresos, que había venido bajando progresivamente con la disminución de alumnos.

El plan es alcanzar en el mediano plazo los 4.500 alumnos con la reincorporación de carreras de corte más humanista. Pero no más que eso. "No queremos tener una universidad masiva", asegura. Por ello, echa por tierra los rumores del último tiempo, en cuanto a que tendrían un reflotado interés por entrar a otra casa de estudios en el país.

El colegio también busca crecer

En paralelo a la llegada a la UGM, los sodalicios levantaron en 2011 el colegio Saint Joseph de Huechuraba, donde participan en partes iguales con Fernando Orellana, sostenedor del colegio The American School de Puerto Montt.

López cuenta que el terreno para levantar ese colegio se adquirió con un crédito financiado por el Bci, y se ha ido construyendo en base a su crecimiento. Primero partieron impartiendo clases desde Prekínder hasta 5° Básico, y el crecimiento natural ha hecho que hoy ya hayan avanzado hasta 2° Medio. De los actuales 470 alumnos, esperan llegar a una matrícula en torno a 800 en el mediano plazo.

LA UNIVERSIDAD buscará alcanzar la acreditación en agosto próximo, luego de haberla perdido en 2013.

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