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Hallazgos a lo largo del mar chileno dan origen a extracción ilegal y deterioro irreversible de valiosas piezas:

Privados impulsan medidas para revertir la grave desprotección de naufragios históricos

lunes, 13 de junio de 2016

MAURICIO SILVA
Nacional
El Mercurio

Especialistas plantean que leyes que salvaguardan el patrimonio cultural subacuático deben ir acompañadas de gestión del Estado que las hagan efectivas. Con apoyo de la Armada presentan campaña informativa en el litoral chileno.



Desde hace seis años el ancla de una fragata de fabricación británica del siglo XVIII, arrancada del fondo del mar cerca de la bahía de Corral por las redes de un barco, está botada en la vereda del terminal pesquero de Niebla, en la Región de Los Ríos. En contraste, otra similar ocupa un puesto de honor en el Museo Marítimo de Greenwich.

No es mucho mejor el destino de dos cañones coloniales que les fueron confiscados hace dos años cerca de ahí, en Chaihuín, a lugareños que los sacaban del fondo del mar usando globos de levante. La faena, cuyo propósito era adornar una casa con las piezas, les causó daños que se agravaron con el cambio de ambiente. Aunque están resguardados en la U. Austral de Chile, esta carece de arqueólogos subacuáticos. Hace pocos días, la especialista del Centro Nacional de Conservación y Restauración, Melisa Morales, los inspeccionó. "Placas de metal se están desprendiendo y pulverizando. Los cañones van perdiendo su forma", constató Morales.

La experiencia del arqueólogo submarino Diego Carabias señala que el saqueo de naufragios históricos no solo es un problema endémico en sitios emblemáticos, como los de la "Esmeralda" y del "Blanco Encalada", en Iquique y Caldera.

En Valparaíso es conocido como "Las Locitas" el lugar de los restos de la barca alemana "Potsdam", que traía carga diversa desde Europa, y que en 1891 se hundió frente a playa Carvallo. Ello, por la facilidad con que buzos furtivos y de turismo submarino retiran lozas y porcelana. En el lago Llanquihue, el hallazgo del vapor "Colonia", que naufragó en 1915, implicó que poco después empezaran a desaparecer objetos de la nave, relata su descubridor, el investigador aficionado Guillermo Riesco.

Se estima que en Chile hay unos dos mil naufragios que cubren desde el período colonial hasta hace medio siglo atrás. La Ley 17.288 de 1970 y el D.S. 311 de 1999 del Ministerio de Educación los declara monumentos nacionales, por ende propiedad del Estado. Carabias señala la necesidad de que exista una gestión estatal activa que concrete tal protección.

"No hay un organismo que planifique vigilancia a estos sitios y disponga de recursos para salvataje o conservación de piezas que son ilegalmente retiradas. Queremos contribuir a cambiar esa situación", asevera.

El objetivo estratégico del recién creado Centro de Investigación en Arqueología Marítima en el Pacífico Suroriental (Arqmar), grupo interdisciplinario de especialistas de las universidades de Chile, Católica y Austral, es aunar voluntades tras ese propósito. Por eso, presentaron la campaña Descubriendo y Protegiendo Nuestro Patrimonio Cultural Subacuático, que contempla distribuir dos mil trípticos que informan sobre la temática a autoridades locales y a quienes desarrollan actividades en el mar, llamando a no alterar y dar aviso a la autoridad marítima y al Consejo de Monumentos en caso de hallar estos vestigios.

La Armada los distribuirá en gobernaciones marítimas y capitanías de puerto. El paso siguiente es elaborar un catastro nacional de naufragios.

INCENTIVOS

El pescador Óscar Pedreros encontró en el Golfo de Penas cañones de la fragata "Wager", hundida en 1741. Pero la ley carece de estímulos para que revele a la autoridad el sitio exacto de su hallazgo.

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