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Desde este lunes 6 de junio debía regir una de las disposiciones más desconocidas de la Ley de Fármacos. Para tener un mayor control y evitar las falsificaciones de las recetas médicas, a contar de esa fecha estos documentos debían contar con un timbre y un folio oficial. Esto implicaba que cada médico debía dirigirse a la secretaría regional ministerial de Salud de su zona, donde timbraría sus talonarios de recetas. A la vez, los pacientes tenían que cerciorarse de que cuando un facultativo les prescribiera medicamentos, la receta estuviera timbrada, pues de otra forma la farmacia no podría despacharles los fármacos. Sin embargo, el Ministerio de Salud decidió posponer la exigencia del timbre hasta el 30 de junio de 2017. Según el decreto que lo establece así, "diversas entidades del sector pidieron priorizar sus esfuerzos y recursos en el desarrollo de sistemas informáticos asociados a la receta médica electrónica (...) que permitan agilizar los procesos de prescripción y dispensación, así como disminuir los errores que en ellos se produzcan". Salud consideró atendibles esos argumentos, por lo que decidió priorizar la implementación de la receta médica electrónica y "saltarse" la fase de timbraje físico. Así lo explica la jefa del Departamento de Políticas Farmacéuticas del Ministerio de Salud, Tatiana Tobar: "El timbraje de recetas siempre estuvo pensado como una fase intermedia en el proceso de subir los estándares de seguridad. Pero consideramos que iba a haber muchos costos implementando el timbraje, con la compra de equipos, capacitación y asignación de personal. Entonces, decidimos trabajar de lleno en la receta médica electrónica". Mayor seguridad Tobar cuenta que en otros países, como Estados Unidos o España, ya funcionan sistemas electrónicos de prescripción. Añade que sus ventajas no solo tienen que ver con la seguridad y la disminución de eventuales falsificaciones. "Los datos quedan en una nube que sistematiza los datos. El paciente puede acceder desde su casa y ver el historial de todos los medicamentos que le han recetado, las farmacias pueden llevar la lista de los fármacos que venden y el ministerio puede saber qué se está recetando o qué se ha dejado de recetar, y esa información puede ser muy útil para el diseño de políticas públicas", sostiene Tobar (ver infografía). Si bien todavía se debe definir exactamente cómo funcionaría esto de acuerdo con las capacidades técnicas disponibles, en el ministerio ya están escuchando las experiencias de distintas empresas del rubro y se trabaja en el diseño de un proyecto que permita implementar este sistema en el corto plazo. En el Colegio Médico hace meses criticaban la idea del timbraje, porque consideraban que sería un trámite engorroso y que las seremis no tendrían la capacidad de atender a los facultativos. Por ello, apoyan que se impulse la receta electrónica. Eso sí, la presidenta del regional Santiago, Izkia Siches, sostiene que "se está dando un plazo de poco más de un año y a mí no me parece que sea suficiente para implementar todo esto. Es muy probable que en junio del próximo año estemos en la misma discusión. Yo creo que debería haber un proyecto concreto en un mínimo de tres meses". En el ministerio, en tanto, creen que sí es tiempo suficiente, aunque de todas maneras esperan que en junio próximo, cuando termine la prórroga del timbraje, se deberá evaluar de nuevo el proceso. Seguridad ''Ya sea con sistema de huella digital, código o una tarjeta, la receta electrónica va a ser más segura". ''Tiene que haber un proyecto en un mínimo de tres meses para tener certezas de que se implemente pronto".
La protección de los datos es el mayor desafío que tiene la cartera para implementar el sistema.
TATIANA TOBAR
Jefa del Departamento de Políticas Farmacéuticas del Minsal
IZKIA SICHES
Presidenta regional Santiago del Colegio Médico