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En Río 2016 la bandera nacional será portada por una mujer por sexta vez en la historia:

Las historias y emociones de los abanderados chilenos

lunes, 30 de mayo de 2016

Rebeca Ampa G.
Deportes
El Mercurio

De trajes incómodos a sentimientos profundos. De codearse con la realeza a presenciar espectaculares demostraciones tecnológicas.



L a ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos es sinónimo de despliegue escénico. Del saludo hitleriano en Berlín 1936 al recorrido musical de Londres 2012, pasando por la ovación a Paavo Nurmi en Helsinki 1952 o el aterrizaje del "Hombre Cohete" en Los Ángeles 1984.

Pero también es reflejo de emoción, especialmente para quienes portan la bandera de su país. En el caso de Chile, el nombre se conocerá este miércoles, con Érika Olivera como favorita para recibir la distinción, por delante de Natalia Duco y Francisca Crovetto.

Será la sexta mujer en tener ese honor desde Estocolmo 1912, los primeros Juegos donde hubo un desfile de apertura. Por entonces, "El Mercurio" informaba: "Chile aparece representando a Sudamérica, pues es el único país de la región que actuará en la competencia". Lo anecdótico es que no hay claridad sobre quién llevó el pabellón. En la foto oficial se aprecia a dos personas. Algunas publicaciones citan a los atletas Leopoldo Palma y Rodolfo Hammersley, pero otras mencionan al ciclista Alberto Downey.

En Amberes 1920, el designado fue Arturo Medina. El jabalinista desfiló en una ceremonia muy simbólica: debutó el emblema de los cinco anillos, cuyos colores representan a los continentes.

El doblete de Plaza

Para París 1924 y Ámsterdam 1928, el fondista Manuel Plaza tuvo el honor. "El viaje a París fue en barco. Estábamos en segunda clase y los vaivenes me marcaron mucho. Cuando llegamos a Burdeos tenía 7 kilos menos y, claro, ningún entrenamiento", recordaba el atleta en la revista Zig-Zag. Pese a sentirse débil, fue sexto en los 42 km.

Cuatro años después, Plaza llegaría con más roce y conquistaría la presea de plata en el maratón. En la ceremonia inaugural, encabezada por el príncipe Hendrik, se vio algo inédito: la llama olímpica encendida.

En 1936, Chile desfiló en el Estadio Olímpico de Berlín repleto, con más de 100 mil personas. James Rasmussen fue el portaestandarte, vestido de pantalón blanco, vestón azul con botones dorados, camisa blanca, corbata azul cielo, zapatos negros y gorra blanca. En la tribuna oficial se encontraba el entonces canciller alemán Adolf Hitler.

"Jimmy" Rasmussen fue uno de los cinco púgiles nacionales inscritos, pero no compitió. Sí lo hicieron Enrique Giaverini, Carlos Lillo, José Vergara y Guillermo "Palais Royal" López. Años más tarde, el ex peso pesado presidiría el Club Deportivo UC (1939-1946), del que fue uno de sus fundadores. Posteriormente, fue distinguido como Caballero Cruzado.

En Londres 1948 el turno fue del atleta Mario Recordón, quien no pasó de la primera ronda en los 110 con vallas.

La duda de Adriana

En Helsinki 1952 fue el turno de la atleta Adriana Millard, la primera mujer en llevar el estandarte nacional, aunque reportes de la época también conceden ese honor al basquetbolista Juan José Gallo, quien incluso aparece en la foto oficial.

"Ella recuerda que fue la abanderada aquella vez, pero no lo tiene muy claro. Del aspecto logístico no hubo quejas, al contrario de Londres 1948, donde pasaron hambre, ya que eran tiempos de posguerra, y el viático que les habían asignado los dirigentes jamás se lo pasaron", cuenta su esposo, Francisco Fuentes, en nombre de la ex atleta, hoy de 89 años, y quien se recupera de una cirugía.

Melbourne 1956 tuvo un sabor dulce para Marlene Ahrens, quien además de ser la abanderada, obtuvo plata en jabalina. En Roma 1960, la atleta volvería a portar el emblema patrio, aunque con menos éxito en su prueba (12ª entre 20).

En Los Ángeles 1984 fue el turno del velerista Carlo Rossi, en una ceremonia que quedó en la retina por la espectacularidad del "Hombre cohete". Una persona llegó volando al estadio gracias a un sistema de propulsión en su espalda, con el Presidente y ex actor Ronald Reagan presente, la música de John Williams y la nieta de Jesse Owens portando la antorcha. De película.

El "flechazo" de Weil

Seúl 1988 es gratamente recordado por Gert Weil. "Había ganado en los Panamericanos de Indianápolis 1987, y esto hizo que me designaran. Soltaron palomas, y una me dejó un 'recuerdo' en la solapa del traje", relata el ex balista.

Pero hay otra razón de por qué los Juegos de la capital surcoreana son inolvidables para él: "Formalicé mi relación con Ximena (Restrepo, su esposa, y atleta olímpica por entonces). Ya nos conocíamos, pero ahí le pedí pololeo, lo que me trajo suerte, porque fui sexto en la final".

En Barcelona 1992 Weil se repitió el plato: "Estaba recién casado, y estuve muy incómodo todo el rato porque el buzo me quedaba muy apretado".

Atlanta 1996 fue la oportunidad para el velocista Sebastián Keitel. "Me eligieron el día antes: fue Sergio Santander, el presidente del COCh. Usamos un traje horrible. Terminó la ceremonia, y lo regalé. Pero fue una experiencia increíble, como para repetirla millones de veces. Además, nuestra imagen justo fue televisada, así que salió para millones de personas".

Además, en estos Juegos el mundo se emocionó al ver al mítico Muhammad Ali, campeón en Roma 1960, encender la llama, pese a sus evidentes temblores por el mal de Parkinson.

Cosa de huasos

Para Beijing 2008, Fernando González -vestido de huaso- portó la bandera en el "Nido de Pájaros": "En lo emocional, quizá fue el momento más lindo que me ha regalado el deporte, porque uno es como el embajador de tu país ante el mundo, y todos están pendientes de ti. Tuvimos que esperar un montón para desfilar, pero eso es normal en estos actos", cuenta el "Bombardero", quien alcanzó la final en los singles, donde cayó ante el español Rafael Nadal.

Y la última abanderada, Denisse van Lamoen, también vistió de huasa. "Los dirigentes me pasaron un traje muy lindo y que está guardado en un lugar muy especial de mi casa. Disfruté mucho ese momento, donde sientes que la felicidad no te cabe en el cuerpo. Además, fui elegida por la gente, lo cual es un orgullo tremendo", rememora la ariqueña.

El miércoles se conocerá a la abanderada de Chile en Río 2016. Natalia Duco, Érika Olivera y Francisca Crovetto son las candidatas.

''En Seúl 1988 soltaron palomas, y una me dejó un 'recuerdo' en la solapa del traje".
GERT WEIL, ex balista.

''Usamos un traje horrible. Terminó la ceremonia y lo regalé. Pero fue una experiencia increíble, como para repetirla millones de veces".
SEBASTIÁN KEITEL, ex velocista

''En lo emocional, quizá fue el momento más lindo que me ha regalado el deporte, porque uno es como el embajador de su país ante el mundo, y todos están pendientes de ti".
FERNANDO GONZÁLEZ,

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