Fondos Mutuos
"Isidora Aguirre fue una dramaturga maravillosa. Sus obras tienen un ritmo y una sensibilidad únicos. Recorrió el campo, los campamentos y los basurales buscando la vida y la forma de hablar de su gente", escribió en este diario el dramaturgo Guillermo Calderón ("Neva"), en febrero del 2011, tras conocerse la noticia del fallecimiento de la escritora chilena, a los 91 años. Hija de un ingeniero y de la pintora María Tupper, antes de dedicarse al teatro, Isidora Aguirre trabajó como autora e ilustradora de cuentos infantiles. En 1952, "La Nené" -como era conocida por su familia y también en el mundo de las tablas- comenzó su romance con el teatro. Ese año escribió las comedias "Carolina" y "La dama del canasto". Pero fue en 1960 cuando vio la luz su obra más importante: "La pérgola de las flores", la pieza musical que creó junto a Francisco Flores del Campo. Al cumplirse cinco años de su muerte, son varias las noticias que están en curso y que buscan preservar su legado. Gracias a un Fondart, un grupo interdisciplinario conformado por los técnicos en bibliotecología Fabiola Neira, Marcelo Gómez y Juan Carlos Vega, y las doctoras en letras Pía Gutiérrez Díaz y Andrea Jeftanovic, inició la catalogación y conservación del numeroso material de archivo de esta escritora. Junto con ello, el cineasta Nicolás Superbi fue registrando en imágenes las distintas etapas del proceso de rescate. "En esta primera etapa se organizaron cerca de 20 mil páginas: manuscritos, material de investigación, diarios de trabajo, afiches, diarios de vida, recortes de prensa, programa de mano, dibujos y fotografías, entre otros", comenta Andrea Jeftanovic. La autora de "Conversaciones con Isidora Aguirre" añade que, a partir de junio de 2015, también se inició la digitalización de los afiches originales de sus obras, además de una selección de su teatro político y de distintos montajes de "La pérgola de las flores". Todo ello, gracias a la alianza con la Dirección Patrimonial de Archivos de la Universidad de Santiago. Un teatro comunitario "Fue increíble ganarnos el Fondart y tener los fondos suficientes para resguardar este valioso acervo", advierte Jeftanovic. La escritora y docente comenta que le impresionó constatar, una vez fallecida la autora de "El retablo de Yumbel", el buen estado en que se encontraba su archivo. "Isidora tenía bastante conciencia de que era una artista importante. Fue ordenando y guardando todos sus materiales con mucho cuidado y, para quienes conocemos bastante su trabajo, fue una sorpresa encontrarnos con toda su contribución al T.E.P.A. (Teatro Experimental, Popular, Aficionado). Ella dictó talleres en la Universidad Técnica del Estado (hoy Universidad de Santiago) con Víctor Jara e impulsó un teatro muy propio de los 60: un teatro más vinculado con las comunidades. Viajó a las provincias, escuchó a la gente y, de esas conversaciones, fueron naciendo obras que montaba en la calle". Andrea Jeftanovic aclara que, de a poco, la Universidad de Santiago irá subiendo todo este material a la red y su digitalización estará disponible para un público amplio, "de modo que el día de mañana, cualquier dramaturgo, investigador, director o actor va a poder acceder a este contenido y ver en línea, por ejemplo, el manuscrito de 'La pérgola de las flores'. Podrá apreciar lo que la propia Isidora tachó o cambió de este original y revisar las distintas críticas que recibió la obra". Como un adelanto de ese proceso, desde este martes 10 de mayo hasta el 30 de junio, el BiblioGam exhibirá la muestra "Isidora Aguirre, composición de una memoria". Son 20 gigantografías que reproducen fotos, manuscritos originales, dibujos, diarios de trabajo, afiches y un recorrido por distintos montajes de "La pérgola de las flores". El día de la inauguración, además, se lanzará el libro "Archivo Isidora Aguirre: composición de una memoria" (Universidad de Santiago). "Es un texto en gran formato, con muchísimas imágenes. Y el 21 de junio, vamos a tener un coloquio en el GAM con los nuevos creadores que están tomando su trabajo, como Aliocha de la Sotta, Bosco Cayo, Ema Pinto, el equipo de Teatro Pop Up y el investigador Andrés Grumann. Lo genial es que la Isidora no se quedó en el pasado. Hay gente joven trabajando con su legado", puntualiza Andrea Jeftanovic.