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ARTES VISUALES | En la escena nacional:

Obras matéricas y abstractas marcan tendencia

domingo, 08 de mayo de 2016

CECILIA VALDÉS URRUTIA
Artes y Letras
El Mercurio

En recientes ferias y exposiciones se ha venido observando un particular interés de artistas por trabajar relieves matéricos abstractos en obras que transitan por la bidimensión e incorporan diversos materiales (papeles, maderas, lápices, tules). Tienen como fuente desde culturas antiguas hasta la acción de la naturaleza y del paisaje mismo.



En la última versión de la Feria Faxxi y en otras muestras anteriores se observó una marcada predominancia de propuestas singulares que transitan por la bidimensión. Se trata de obras muy matéricas, con relieves y abstractas, por lo general trabajadas en series de mucho ritmo y contrastes de luces y sombras. Esos artistas dibujan composiciones con maderas, resinas, metales, diarios y hasta con lápices o cueros. Guiñan y se mueven, algunas, hacia el volumen o la instalación.

Los antecedentes de este hacer se remontan, incluso, a culturas de la Antigüedad como el mundo asirio. Se relacionan también con movimientos modernos como el Dadá y el informalismo español, y con las propuestas de autores de hoy como el siempre sorprendente Anselm Kiefer.

En Chile, un maestro en las superficies con texturas es Federico Assler , Premio Nacional de Arte 2009, quien aborda en su escultura y lleva también a la bidimensión esos relieves sinuosos y sensuales que trabaja en hormigón y que se inspiran en las formas, tonalidades, luces y sombras del paisaje montañoso que lo rodea en su casa museo del Cajón del Maipo.

Nos reunimos con varias de las artistas más significativas en este tipo de hacer, algunas de ellas sub 40. Un trabajo que se viene mostrando desde hace unos años en nuestra escena.

Del mundo marino

Una de las más celebradas y recientes series de la escultora y pintora Soledad Chadwick -"Los corales"- aborda la textura y abstracción en la superficie. Esa sutil y refinada serie transfiguró corales marinos, siendo reconocida por la crítica como "una transformación muy profunda de la naturaleza, con sensibilidad contemporánea".

La artista se dio a la búsqueda de corales que recogió y fotografió y luego trabajó en el taller, "confeccionando una plantilla para dar forma a estas piezas, recreadas como volúmenes o cuerpos de resina con carga. Son obras que parten y transitan desde lo bidimensional al objeto o volumen escultórico. Algunas son perforadas, troqueladas durante largas horas de trabajo, y otras se presentan a modo de relieve sobre la superficie", señala a "Artes y Letras".

Su fuente de inspiración proviene del mundo marino: "Me cautivó lo frágil y delicado de esas formas orgánicas, los corales, los que sacados de su contexto natural me hablan de ese movimiento permanente que golpea y erosiona en forma silenciosa a sus habitantes marinos, dejándolos reducidos a estructuras más primitivas".

Reconoce entre sus referentes en Chile a Federico Assler: "Siempre me ha interesado mucho su obra, tanto su método de trabajo como los relieves y las obras tridimensionales con enormes planos de texturas". Y del exterior destaca ciertas etapas de Tara Donovan: "Desarrolla texturas enormes adosadas a los muros. En un futuro cercano quisiera integrar mis últimas investigaciones en la geometría de la naturaleza con estas formas orgánicas de los corales".

"Incorpora el trabajo con comunidades"

Francisca Aninat es una de las artistas más originales de su generación. Su obra se vincula fuertemente a los materiales, las texturas y la abstracción, en obras bidimensionales e instalaciones. Reconoce influencias del neoconcretismo, del low tech , del arte precario y de la poesía. Una reconocida serie anterior de monumentales "Pinturas blancas y negras" las trabajó desde la corporeidad de la pintura. Y a través de la fragmentación de telas -preparada sobre diarios y con hilvanados- fue armando esas pinturas monocromas que exhibían rítmicas acciones de repetición

Pero, a su vez, el desplazamiento de su trabajo que realiza con "comunidades en tránsito" la ha llevado a ocupar la materialidad de sus obras bidimensionales en relación con el trabajo con esas comunidades y desplazar la obra bidimensional hacia la instalación. "Como el proyecto que estoy realizando ahora en el Hospital San Juan de Dios, en el Patio de la Luz de esa institución, lo que será una gran instalación. Allí con una tinta invisible les pedí a los pacientes que dibujaran situaciones cotidianas, las que luego ocupo en el taller y las llevo a mis 'pinturas' que incorporan textos, palabras y dibujos, pero que en su conjunto se leen abstractas".

Francisca Aninat Sahli parte luego invitada a la Feria Arteba con un pabellón entero con su última obra. "Estoy trabajando una gran pintura bidimensional (con fuerte materialidad y abstracta), que será emplazada como instalación. Hice también otros dos proyectos recientes de 'pintura' para México, relacionados con personas en tránsito", cuenta a "Artes y Letras".

Inspirada en los frisos asirios

Magdalena Vial , en tanto, aborda directamente la bidimensión. La artista que también es invitada a encuentros internacionales, para sus últimos trabajos con relieves en madera se inspiró "en el arte antiguo de Mesopotamia, en especial por los frisos asirios que representan escenas de caza". Le interesan, a su vez, los contemporáneos Georg Baselitz y Anselm Kiefer.

Vial trabaja la madera con relieves. "Ello responde a una razón de orden estético y expresivo. Este material genera la imagen o relato de mi trabajo". Y entre sus cualidades resalta la dureza, la textura que la da su veta, la dirección de ella y su color. Busca generar territorios matéricos, geografías que surgen por la insistencia del ritmo y por las huellas del bajorrelieve.

"Trabajo sobre tableros de madera laminada y con la gubia, con la cual tallo, voy haciendo incisiones rítmicas y generando zonas de texturas que aluden simbólicamente al paisaje. Los surcos se convierten en un elemento gráfico expresivo que posee una energía poderosa. Aluden a lo arbóreo o a nubes, desde el ritmo. Y quiero que el espectador se conecte de manera directa con las cualidades sensibles del trabajo y su dimensión táctil", señala.

Una obra sutil y sensual exhibe la artista Magdalena Prado en sus construcciones de papel, que en un momento pasaron a reemplazar la pintura. "Sentí la necesidad de poner en valor el material con que está hecha la obra y no simplemente someterlo para crear imágenes, dejando de lado sus cualidades simbólicas. En ese sentido, la obra de Ricardo Yrarrázaval fue un referente para darme cuenta de ello", revela.

Su estrategia visual "es un cuestionamiento del material que usamos y cómo lo hacemos". Su trabajo en papel va transitando a "una cierta volumetría, y la incisión y el rasgado, lo vacío y lo lleno, lo geométrico y lo orgánico se van haciendo cargo de un relato por insistencia". Sus obras toman como punto de partida el surco, el que se encuentra en la tierra, en la arena, en las dunas producto de la huella que deja el viento. Y aunque admite que esas formas se vinculan a los principios del constructivismo, "las cualidades de la pintura (tonos, matices, luz y sombra) están dadas aquí solo por las incidencias de la luz", señala a "Artes y Letras".

Con lápices, metales y tules

La obra de Amelia Campino está construida con lápices, papeles o plásticos. "Busco generar composiciones que trabajen el ritmo, la pausa, la tensión, a través de una línea que va armando una imagen más profunda. Me interesa que el espectador se mueva y vaya descubriendo la obra", cuenta .

Lo espiritual es otra constante. "El momento en que trabajo esta obra, de calma, de hacer, me conduce a un estado espiritual. Agnes Martin es un referente en ello". Y Sol le Witt la motiva por su insistencia en enfrentar una composición con la idea de un solo elemento y gesto. "Aunque mis referentes directos son más las situaciones naturales: la arena, el agua, cómo el viento va formando diferentes texturas en la naturaleza", señala.

La artista Inés Campino (hermana de Amelia) también centra su atención en una propuesta abstracta matérica, pero distinta. Trabaja con una matriz e investiga en el uso de materiales no tradicionales: usa tules, alambres y hasta bordados en la obra bidimensional. Y toma asimismo materiales industriales. Para su hacer son esenciales "conceptos como tono, valor, transparencias, pasaje, pantalla, brillos y reflejos".

Hay más artistas imbuidas en este tipo de hacer, con todas las variantes y tránsitos que ello implica. Están, por ejemplo, D enise Blanchard y su reciente trabajo con bolsas de té, y Teresa Ivanovic con sus "cuadros" construidos de pequeñas láminas de maderas. Hay propuestas más radicales que trabajan con cueros y hasta con cochayuyos, en este tipo de proyectos y experimentaciones en las artes visuales con sus constantes cruces esencialmente contemporáneos.

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