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El ideario de Luis Landeros, entrenador de Temuco:

"Me propuse romper el paradigma del fútbol de potrero"

lunes, 18 de abril de 2016

Claudio Herrera
Deportes
El Mercurio

Hijo y sobrino de ex jugadores, el encargado de subir al equipo de Marcelo Salas nunca jugó fútbol profesional. "Eso obliga a validarte a través del conocimiento frente al plantel", dice. El chillanejo estudió idiomas, trabajó en turismo, recorrió el mundo y fue espía de Jorge Sampaoli antes de su aventura en La Araucanía.



"Mi papá (Luis), un defensor central, hizo las inferiores en U. Católica y jugó en Ñublense, O'Higgins, Aviación, San Felipe, La Calera, Súper Lo Miranda, Quintero Unido y se retira en Puerto Montt en 1989. Mi tío Carlos, un '6', jugó en la UC y después se fue a dirigir a Ecuador. Crecí en los vestuarios al lado de mi papá y se formó el vínculo inconsciente con este juego (...) Era bien fanático, veía los partidos y anotaba las formaciones, juntaba los álbumes, comparaba tablas de posiciones, leía la revista Estadio, pero tenía otras inquietudes: estudié inglés y trabajé en turismo, lo que me llevó a vivir dos años en Estados Unidos. Vuelvo a Chile en 2002 y trabajo en una empresa de seguridad, al mismo tiempo que ingresaba al Inaf", relata Luis Landeros, el técnico que devolvió a Deportes Temuco a Primera después de 11 años.

El ex entrenador de Valdivia partió en escuelas de fútbol de Universidad de Chile. Cuando Jorge Sampaoli llegó a los azules, le encomendó un equipo de sparrings : "Tuve a Igor Lichnovsky, Ángelo Henríquez, Christian Bravo, Nicolás Maturana, Sebastián Martínez y Valber Huerta. Como manejaba bien el computador, pasé a colaborar en la parte audiovisual. Hice espionaje también. Fue un aprendizaje importante; Jorge es muy exigente, me dio muchas guías de cómo leer un partido", acota.

-¿Cómo explica esta campaña?

"He dirigido un grupo súper comprometido y trabajador. Se armó una buena sinergia en el camarín. En lo metodológico, una propuesta muy sencilla, sin elementos rebuscados, mucho trabajo de rondo, de posesión de balón e intensidad. Con rebuscado, me refiero a esos trabajos con la cancha toda marcada. Tratamos de simplificar el idioma, con un lenguaje sencillo y prácticas entretenidas. Todo lo hacemos con balón de por medio, desde el primer día de la pretemporada".

-¿Cómo se validó ante el plantel?

"A través del conocimiento. Siempre tuve claro que el que no jugó, parte de más atrás. He multiplicado las horas de estudio para compensar esta carencia".

-¿Logró crear una identidad en el equipo?

"Buscamos una identidad cultural. ¿Qué es Temuco? En la zona todavía hay reivindicaciones y un grado de rebeldía, lo que tratamos de reflejar en el juego. También me propuse romper el paradigma que la B es fútbol de potrero, de lucha, donde se juega con transiciones rápidas y con pelotazos. En las divisiones menores, todas las categorías juegan un 4-3-3 y salen a buscar los partidos, con valentía. Eso crea una identidad, porque representamos a una de las regiones más pobres del país".

El futuro

Landeros se queda sin trabajo al finalizar el torneo, pero no se inquieta. "Marcelo Salas ha manifestado interés para que siga. Me interesa ver las condiciones del proyecto más que lo económico. Me gustaría, junto con el club, dar un salto de calidad".

-Hay técnicos que hacen fama subiendo equipos. ¿No se quiere quedar en eso?

"Les tengo un respeto enorme a esos colegas, pero me gustaría dirigir en Primera, poder -con el tiempo- competir en la Copa Libertadores, Copa Sudamericana. Quiero evolucionar y tener más vivencias".

''¿Los mejores de la B? Destaco el renacer de Arturo Sanhueza, que volvió a ser un jugador versátil. Cris Martinez, Francisco Piña, Sergio Comba; y como revelación, a Sebastián Díaz. De otros equipos, José Luis Silva (Curicó) y Maximiliano Ceratto (Everton)".

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