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Estudio de 13 grandes centros urbanos confirmó densificación con incremento en altura y menor consumo de suelo:

Ciudades chilenas crecieron en 27 mil ha con 1,8 millones de viviendas en últimos 20 años

domingo, 10 de abril de 2016

Manuel Valencia
Nacional
El Mercurio

Según análisis, expansión es equivalente a la superficie del Gran Valparaíso y el Gran Concepción en conjunto. Mayores crecimientos se registraron en el norte del país.



La magnitud del crecimiento urbano de Chile entre 1995 y 2015 se puede resumir en la siguiente idea: equivale a haber construido de cero una ciudad del tamaño del Gran Valparaíso y el Gran Concepción en conjunto y habitada por varios edificios que suman 1.806.574 viviendas, casi todo el parque habitacional del Gran Santiago.

En números, el incremento de las dos últimas décadas fue de 27.834 hectáreas de suelo, principalmente en regiones (14.076, 51%). En ellas, destacaron las del norte, por el auge minero de los últimos años.

"Si se analiza este desarrollo, ha habido una cantidad importante de viviendas generadas por la densificación en el norte, en ciudades como Iquique o Antofagasta, donde se desarrollaron grandes condominios, que han sido también reemplazados por edificios de gran altura y alto estándar", señala José Astaburuaga, uno de los autores del estudio.

De las viviendas generadas, la mayoría se construyó en edificios (los departamentos pasaron de una participación de 28% a 62% en este lapso) y de cada vez más altura: de los 6,5 pisos que promediaban los inmuebles en 1995 se llegó a 9,7 pisos el año pasado. En ese aumento destaca Antofagasta, que pasó de 4,8 pisos entre 2004 y 2006 a 18 pisos en promedio entre 2013 y 2015.

Este crecimiento vertical coincide con una densificación demostrada en un menor consumo de suelo urbano (2,19 m {+2} de suelo por m {+2} construido entre 1995 y 1997 a 1,78 entre 2013 y 2015).

"Esa densificación ha sido contrarrestada en parte por el mayor consumo de suelo en casas aisladas de gran tamaño ubicadas en los bordes de los centros urbanos", añade Mario Grandón, especialista y también autor del estudio.

En el perfil de vivienda son mayoritarias las orientadas a familias de estratos medios y altos, por sobre las de interés social.

Slaven Razmilic, experto en vivienda y urbanismo del Centro de Estudios Públicos (CEP), señala que esta baja responde al giro explícito por privilegiar un mejor estándar luego de la crisis de las viviendas sociales a fines de los 90. "También hay un aumento en el uso de subsidios para casas usadas. Hoy estamos en torno al 50%. Esto implica menos construcción de viviendas en el primer escalón y, consecuentemente, más viviendas nuevas de mejor estándar para acoger a quienes venden sus viviendas sociales originales, es decir, movilidad habitacional", sostiene.

Según el estudio, la baja en viviendas sociales, por dificultades para ejecutar subsidios, se expresa en una baja considerable de casas pareadas (pasaron 55.415 entre 2004 y 2006 a 33.697 entre 2013 y 2015) y edificios de tipo block de baja altura. Para revertir este déficit y resolver una demanda creciente, proponen programas de integración social.

Para el presidente del Consejo de Desarrollo Urbano, Luis Eduardo Bresciani, aunque hace una década los cambios en programas habitacionales lograron modificar el énfasis de los subsidios, "por una mayor prioridad en el mejoramiento del stock deficitario y la recuperación de barrios, aún es insuficiente".

PAÍS VERTICAL
La mayor tendencia de las dos últimas décadas en las urbes fue la construcción en altura.

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