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Hoy buscan ser fuerzas políticas activas en las próximas municipales:

Líderes "históricos" cuestionan reinvención del MIR y del FPMR

domingo, 13 de marzo de 2016

Óscar Delbene y Carlos Luz
Reportajes
El Mercurio

Con pocos militantes de su época clandestina, sin contacto con las directivas históricas, y con otras ideas de las que les dieron origen, ambos movimientos tratan de jugar un rol en el actual escenario político.



R ecolectando firmas y preparando un programa de gobierno. Esos son los trabajos que están realizando el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), respectivamente, 25 años después de abandonar la vía armada.

Luego del regreso de la democracia, ambos colectivos se fueron desarticulando, pues el sentido original con el que fueron fundados fue perdiendo vigencia en el nuevo escenario político del país.

Sin embargo, un grupo reducido de militantes decidieron mantener la historia de sus colectivos. Proceso que hoy -sin apoyo de sus ex líderes- transitan en el camino de la institucionalidad.

"Solo un grupo de miristas"

Demetrio Hernández, que durante el gobierno militar fue parte de la red de exiliados del MIR, se reunió en octubre de 1991, en una casona del Barrio Brasil, con 25 miembros del comité central de la organización. Allí, la mayoría de los presentes decidieron ponerle fin al movimiento. Algo que para Hernández y otros pocos no era una opción: a diferencia del resto, se jugaron por darle continuidad.

Casi 25 años después, Hernández lidera uno de los procesos más llamativos del MIR en los últimos años: su constitución como partido político. Tarea que realiza junto a Mónica Quilodrán, secretaria general entre 2006 y 2014, y Pedro Bustamante, dirigente dedicado a la coordinación en las poblaciones. Ambos participaban en el movimiento antes de la vuelta de la democracia. A ellos se suman otros miristas -no más de 20- que cumplieron roles en los años 70 y 80. Todo el resto de los adherentes tienen entre 17 y 30 años.

Pero a pesar de contar con sobrevivientes de la época subversiva, los "históricos" de la orgánica ni siquiera reconocen al actual MIR como una continuidad del que fuera fundado por Miguel Enríquez. De hecho, cercanos a uno de los principales líderes del movimiento, Andrés Pascal Allende, señalan que él comparte esta mirada y que la organización que hoy se ve es "solo un grupo de miristas" que usan un nombre que ya es historia.

Una visión similar es la que tienen otros miristas de la época. Gonzalo Martner (PS), que militó en los años 70, afirma que "cualquier idea de continuidad del MIR es por lo menos curiosa. Encuentro que hoy todo es tan diferente, que no tiene sentido su existencia". Además, agrega que no conoce a ninguno de los militantes actuales. "Es un grupo muy pequeñito, que tiene figuras que no ocuparon cargos de primer plano (antes de 1991)".

Paula Quintana (PS), mirista en los 80, ex ministra y ahora concejala de Valparaíso, coincide con Martner. "Lo de ahora es una expresión política que mantiene la marca del MIR, que respeta su historia, pero no es lo mismo de antes, porque no se mantuvo la organización".

Hernández, por su parte, no ha intentado comunicarse con ellos, al tiempo que evita llamarlos "históricos", pues "no cumplieron con su rol. En el momento correspondiente no se pusieron a la cabeza del MIR, y para nosotros, era fundamental que lo hicieran", afirma.

Hoy, la organización espera constituirse en ocho regiones discontinuas entre Arica y Parinacota, y Los Ríos, pero apostando fuertemente por el norte. En temas eleccionarios, ya han definido la intención de llevar candidatos a alcaldes en Arica, Valparaíso y Valdivia, y concejales en todas las regiones en donde logren constituirse, algo que dependerá de los pactos que realicen.

Sin nexos con el pasado

El 5 de octubre de 1988, Jorge Gálvez quedó sorprendido. El contacto que tenía con la plana mayor del FPMR le ordenó que no debía seguir con el operativo en que estaba involucrado. La noche anterior se había quedado junto con una "unidad de combate" en una población cercana a las dependencias de Endesa en Estación Mapocho, para que cuando se confirmara el "fraude del plebiscito", él y un grupo de frentistas se "tomaran" el inmueble y trataran de generar cortes de luz simultáneos.

Ese sería el último acto paramilitar que trataría de realizar Gálvez, actual líder del FPMR y uno de los pocos frentistas de esa época que aún se mantienen en la organización.

Según señalan en la directiva, poco más del 95% de los actuales integrantes del movimiento nacieron en democracia y se unieron en la década del 2000. Sin embargo, también aseguran que hay tres directivos de los años 80 que se mantienen en la orgánica.

Los nombres de estos los manejan en reserva, debido al caso de Galvarino Apablaza, ex líder de la organización que hoy enfrenta una solicitud de extradición desde Argentina en el proceso por el asesinato del senador Jaime Guzmán. Precisamente, con el "Comandante Salvador", la chapa de Apablaza, hoy la orgánica no tiene ninguna vinculación más allá de la "fraternidad".

De la misma forma, el actual FPMR no mantiene contacto con ningún frentista conocido de la plana mayor del ex aparato militar. Pero afirman que tienen una relación más cercana con algunos militantes "más viejos", como Vasili Carrillo.

Este último, concejal por Lota, dice que más allá de respetar el trabajo que realizan -por tratar de "preservar el legado del Frente"-, hoy la organización no tiene ningún nexo ni vinculación con él. E incluso, es crítico de su actuar político, debido a que piensa que el FPMR debería adecuarse más a la época.

Misma opinión comparten otros ex frentistas que, además, no conocen a ex correligionarios de su época que hoy se mantengan en la organización.

La próxima semana, el FPMR realizará un congreso en el que definirán un programa de gobierno que tendrá como principal eje la asamblea constituyente. Junto con ello, también se resolvería -según las decisiones que se han tomado en los congresos previos en regiones- constituirse como una fuerza política activa en las elecciones municipales, pero sin legalizarse como partido.

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