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Los desafíos que plantea la industria de la seguridad privada en Chile

domingo, 13 de marzo de 2016


Clasificados Económicos
El Mercurio

El rápido crecimiento que ha tenido el mercado de la seguridad privada en Chile plantea desafíos importantes.



Se estima que la empresas que proveen seguridad privada crecieron en cerca de un 46% entre 2010 y 2015, lo que ha traído consigo la necesidad de mayor profesionalización.

Para comenzar a trabajar como guardia es necesario contar con una acreditación entregada por el Departamento de Seguridad Privada de Carabineros (OS-10), la que debe renovarse cada tres años. Eso sí, en caso de un delito, el certificarse como guardia solo les da facultad para retener a una persona, dar aviso a Carabineros y entregárselo, como cualquier otro ciudadano.

Por eso, los expertos advierten acerca de la necesidad de tener una ley que defina mejor sus funciones.

"En 2009 el Gobierno envío al parlamento un mensaje que contiene un  proyecto de ley  sobre seguridad privada. Esa ley aún no se promulga", dice Iván Stenger, docente y coordinador académico del diplomado en Gestión de Seguridad Privada Integral de la Universidad Católica Silva Henríquez. El experto asegura que actualmente esta actividad está regida por leyes, Decretos Supremos y Decretos Leyes que tienen más de treinta años.

A su juicio, el hecho de que sea Carabineros el encargado de certificar la seguridad privada en Chile le da  seriedad y garantía a esta actividad. Sin embargo, las fallas que se dan en el sistema se deben a que la normativa no está actualizada y "a que a  la autoridad fiscalizadora no se le entregan las herramientas legales ni los recursos para una mayor y mejor fiscalización", asegura.

Para el especialista, algunos de los desafíos que tiene esta industria en el mediano plazo, además de resolver y modernizar el tema regulatorio, tienen que ver con que las empresas que contratan estos servicios los consideren como una real inversión y no como un gasto y que exista una mayor exigencia en general.

"Es necesario un registro  público de las empresas y personas naturales que se dedican a dicha actividad y que los cursos de formación de guardias de seguridad privada y vigilantes privados sean acordes con la labor que van a desempeñar en  las empresas o instituciones en donde prestarán servicios", dice.

También cree que debería existir una carrera funcionaria entre quienes trabajan en esta actividad. "Ello traerá como consecuencia un mayor profesionalismo", afirma el académico.

 

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