Fondos Mutuos
Paulina habla como si al hacerlo calibrara el peso de cada palabra que dirá: -Ellos querían una actriz que tuviera cierto renombre dentro de América Latina -describe Paulina García, actriz chilena, ganadora del Oso de Plata en el Festival de Berlín en 2013, sobre su llegada a la serie "Narcos" de la red internacional Netflix-. La primera actriz que fue invitada para el rol fue Adriana Barraza, que estuvo nominada al Oscar por "Babel" ¿Te acuerdas? La que hacía de madre de Gael García y que era la nana de los niños de Cate Blanchett y Brad Pitt. De hecho alcanzó a filmar dos capítulos, pero le surgió un problema de agenda y ahí entré yo. La actriz sonríe y encoge los hombros, como si lo que acaba de contar fuera una travesura del destino y no una hazaña del porte del talento -de su talento- que hoy la tiene encumbrada en el mismo firmamento de figuras del tipo García, Blanchett y Pitt. Es un viernes por la mañana. La actriz, por primera vez en semanas, no está en su departamento amoblado en el corazón de Bogotá ni en el motorhome que la producción de Netflix tiene destinado para ella en Colombia, donde se graba la serie sobre la vida de Pablo Escobar. En la serie Paulina encarna a la septuagenaria madre del célebre narcotraficante. Ella estaba a punto de estrenar la obra "El mal de la juventud", un egreso de sus alumnos de la Escuela de Teatro UC cuando le llegó la invitación, a fines de 2014. -Alcancé a estrenar y al otro día partí- recuerda-. Desde ahí no paré en este periplo increíble de estar trabajando con actores alucinantes de todo el mundo latino, gringos y españoles, brasileños, colombianos, argentinos, costarricenses, puertorriqueños, cubanos, venezolanos. Uf... Las grabaciones de la serie cuyo elenco lidera el brasileño Wagner Moura ("Tropa de elite", "Elysium"), la filmación de la película "Aquí no ha pasado nada" del director local Alejandro Fernández y la cinta "Little men" del norteamericano Ira Sachs llenaron la agenda de la actriz durante todo el año pasado. Y 2016 partió con las grabaciones de la segunda temporada de "Narcos" y con el estreno de los dos filmes en el reciente festival de Sundance, en la nevada Salt Lake City. En Sundance, Paulina volvió a ser el centro de atención. La crítica nuevamente habló de ella como "la revelación chilena" y el director de "Little men" -quien la descubrió en "Gloria" y escribió el papel de una inmigrante chilena para ella- la describió como "la Gena Rowlands de nuestro tiempo, porque no sabes lo que va a hacer de un momento a otro. Y eso es lo que hace tan emocionante verla y trabajar con ella". En el filme centrado en la amistad de dos adolescentes, ella es la madre de uno de ellos, una costurera que pelea por mantenerse en la tienda donde vive cuando los nuevos dueños, y padres del otro joven, heredan el lugar. Paulina dio las gracias por los halagos, respondió entrevistas junto a sus compañeros de elenco -Greg Keanner (el vecino de "Mejor imposible") y Jennifer Ehle ("La noche más oscura", de la directora Kathryn Bigelow sobre la captura de Osama bin Laden). En este festival de cine independiente, una versión más invernal que la veraniega Berlinale de 2013 que la catapultó al estrellato gracias a "Gloria", de Sebastián Lelio, volvió a sentir que en esa lejana reunión de actores internacionales ella tenía su lugar. Uno en el que aprendió a estar. -Después de "Gloria" el mundo se hace más ancho, claro. Y estoy súper contenta porque ha sido inesperado. Yo creía que mi vida iba para un lado, y de pronto cambió. Pero tampoco siento que haya cambiado tanto. Antes yo sentía que mi vida iba hacia un trabajo teatral constante, de vez en cuando con un audiovisual, entrando al tema de la investigación y la docencia, pero siempre pensando en no entrar mucho para no perder la actuación. Nunca pensé este camino que iba a tomar. -Pero en algún momento usted decide hacer una carrera internacional. -Claro, también yo tomo la decisión de decir 'ok, hay que hacer algo ahora porque esto es mucho más que haberse ganado un premio', y acepto que un agente me entre a manejar. Y la verdad es que me demoré un poco en buscar representante, pero empezaron a caer ofertas que yo no podía contener. De pronto, entre las entrevistas y las ofertas, el mundo se me empezó a volver loco. Yo trataba de tener mi vida, y no podía. Pensé que podía volver a mi vida así no más, y no fue así. Se me desordenó el naipe, no tenía control. -¿Qué no podía controlar? -Por ejemplo, me llegaban guiones que no podía leer, invitaciones a castings que no alcanzaba a hacer. Me pedían castings para Estados Unidos y yo decía "qué es esto de estar mandando casting por mail". No sabía que se hacía así. O tenía entrevistas que había que dar. Durante un año no hubo un día en que no diera no una entrevista, sino que dos entrevistas diarias. Hubo un momento en que daba seis. O sea, podía volver a mi casa así no más, pero no podía volver a mi vida laboral así no más. Entonces, cuando estaba grabando la segunda parte de "Los archivos del cardenal", la Dani Ramírez y Benjamín (Vicuña) me dijeron que tenía que pedir ayuda, me hablaron de su agente. -¿Le fue fácil ceder el control de su agenda profesional? -Uf, sí... Hoy Paulina está en Chile. Sabe que lo estará por dos semanas y en estos días aprovechará de volver a sentirse en casa. -Porque lo otro son puros departamentos amoblados, no es tu hogar -dice. El costo emocional Es pleno febrero y Paulina García empieza el día sin más compañía que su cocker spaniel, un compañero añoso, al que de vez en cuando tiene que ayudar a caminar. Sus dos hijos menores -María Gracia de 22 y Camilo de 20 años- están de viaje. Su marido -el sociólogo Gonzalo Salamanca- en el trabajo, y su nana, Mónica, de vacaciones. En su casa, una construcción de dos pisos, de estilo inglés, en un pasaje cerrado de La Reina, se escucha la radio con las noticias y los golpes metálicos de la loza del desayuno que ella -de chalas, falda corta, cara lavada y polera roja, a tono con su corona de flores plásticas- lava con Quix. -Cuando no estoy, echo de menos todo -dice-. A veces llamo para hablar con la Mónica, para escuchar ruido de casa, sin tener nada particular que hablar. Eso es lo que echo de menos: no estar acá, porque yo sé que los niños son grandes. Mi hija mayor -Sofía Zagal, actriz- vive sola hace rato, los otros estudian, y cuando uno está en la universidad vive estudiando, y mi marido viaja cada vez que puede a acompañarme donde estoy. A veces yo viajo un fin de semana para acá, pololeamos y me voy. Quizás el período más largo que he estado fuera han sido cinco semanas, cuando estuve en Estados Unidos haciendo "Little men". Entonces igual entro y salgo, me voy pero estoy. -Parece simple, ¿realmente lo es? -Es mucho menos complejo de lo que uno cree -Paulina hace una pausa, y como si por primera vez realmente respondiera la pregunta que lleva un año escuchando en su cabeza, vuelve a retomar-. Emocionalmente es duro. Más duro para mí que para los que se quedan, porque esto sigue funcionando -dice mirando el orden alrededor-. La casa sigue funcionando, pero soy yo la que pasa mucho tiempo sin trabajar allá. Piensa que "Narcos" no se graba sábado y domingo, y a veces no me tocan escenas lunes, martes y miércoles. Entonces son cinco días, ¡cinco días! En qué dices: 'qué más hago, además de dar vueltas por esta ciudad que ya la conozco de arriba abajo...'. Entonces me he ido arreglando para hacerme una rutina, voy harto al cine, al teatro, practico una hora y media o dos de yoga, y leo. Me dedico mucho a leer. -¿Qué costo ha tenido? ¿Qué renuncia ha hecho? -No sé si me ha faltado algo, pero creo que me gustaría poder lograr hacer más proyectos acá, audiovisuales. Eso he podido hacerlo una vez, que fue "Aquí no ha pasado nada", que pude hacerlo porque fue muy chiquitito. Se filmó en dos semanas intensas y había que hacerlo así porque estaba caliente el tema (del homicidio por atropello que involucró a Martín Larraín). Y eso no he podido repetirlo, porque papeles me han ofrecido, pero papeles que son una mierda, que me los ofrecen igual, de mamá de personaje que huelen a corte rápido. -¿Buscan tener su nombre y su cara en el cartel? -Claro, eso se da. -¿Ha pensado concentrarse solo en lo internacional? -Yo tengo claro que ya no tengo 20 años como para decir 'me voy a trabajar afuera a ver cómo me va'. No. Yo voy contra proyecto. Si el proyecto es un buen proyecto y me interesa, lo hago afuera. Si el proyecto es un buen proyecto y me interesa, lo hago acá... Bueno, si me lo proponen hoy día, soné... -dice y se larga a reír-. No lo puedo hacer porque estoy haciendo "Narcos". No sé. Solo sé que si un proyecto me hace salivar, lo quiero hacer. Si puedo, si tengo tiempo, un, dos, tres, y se hace. A veces es por plata y a veces no es por plata. Participar en "Aquí no ha pasado nada" fue porque era provocador. Muerte y vejez Cuando Paulina está con tiempo para hacer nada, piensa en lo que le gustaría hacer. Esta mañana, mientras rehúye del calor exterior piensa que debería regar el jardín, que, en su ausencia, vio cómo un imponente laurel en flor se comió al abutilón que ella misma plantó antes de partir. Cuando está con tiempo de ocio en Colombia, se dedica a idear proyectos y -más complejo aún- a organizar una agenda que le permita su realización. Así, por ejemplo, nació la versión de la obra "Las analfabetas" que dirigirá en México en mayo próximo y que surgió de su amistad con Gabriela de Garza, actriz de "Narcos". Estará viajando entre Colombia y México para ensayar. -Eso sí que sería un sueño que cumplí -dice-. Siempre pensé cómo sería dirigir afuera, y se dio por el lado menos pensado. Entonces a mediados de abril cuando esté terminando la serie "Narcos" voy a estar yendo entre Colombia y México, y ya me instalo a fines de abril No tener el tiempo para trabajar proyectos en extenso no es algo que Paulina García sienta como una pérdida de su actual condición. -Por ejemplo, el año pasado se me ocurrió un proyecto que estoy ensayando ahora con Jaime Lorca (ex La Troppa y ex compañero de universidad), y que vamos a estrenar en septiembre, pero es porque tanto él como yo tenemos agendas que compatibilizar. Empezamos en septiembre del año pasado a ensayar, y es lento porque él ha estado para allá y yo para acá. Ahora hicimos presión para coincidir en febrero, pero no coincidimos en marzo. Coincidimos algunos días en abril, pero no coincidimos en mayo. Coincidimos algunos días en junio... Así están las cosas. En realidad suena más terrible de lo que es. "Ensayo sobre la muerte", con texto de Luis Barrales, llegará al Teatro UC, un escenario que la había anunciado como directora de otro proyecto para 2015 pero que, por problemas de agenda, finalmente no se pudo conciliar. -Esta obra es sobre la vejez. Nos interesa porque es la puerta que comenzamos a abrir. No es una tragedia, pero sí es un conflicto existencial -dice la actriz de 55 años de edad-. ¿Voy a enfermarme? ¿Voy a envejecer enferma? ¿Cuánto tiempo más voy a trabajar? ¿Voy a jubilarme?... En nuestro caso nosotros no jubilamos. Los actores seguimos hasta que no podemos más. Mira a la Bélgica (Castro), no más. Paulina hace la comparación y sigue con las preguntas. -¿Voy a estar sola? ¿Me voy a morir antes que mi pareja? ¿Voy a vivir en esta casa?¿O me tendré que reducir e irme a un espacio que no tiene historia? La actriz dice que estas reflexiones empezaron mucho antes de la muerte de su padre, que ocurrió mientras filmaba "Gloria". -Se murió de viejito, de un día para otro, sin joder a nadie. Muy elegante, él -comenta y agrega: -Me pregunté de la muerte desde muy joven, desde que tenía unos 28 o 29 años y una amiga murió de cáncer. La vi caer sin pausa, además. Fueron dos años en que estuvo enferma, que es harto, y en ese lapso ver cómo la muerte se empieza a asomar en una persona. Y es duro darse cuenta de que se va a morir, no hay alternativa, no hay milagro que pueda operar. Además, yo no soy creyente, entonces, ves como la vida se desintegra. Es inevitable y psicótico, al mismo tiempo. Listo, no hay más. Como dijo Sartre, no hay más. -¿Siente miedo a la muerte? -Sí claro, por supuesto. No tengo idea qué va a pasar. No es solo curiosidad, es miedo, es sentir un shhh- dice, y el escalofrío interrumpe su conversación. Plata o plomo Hemilda Gaviria, el nombre que recibe la madre de Pablo Escobar en "Narcos", termina la primera temporada de la serie escondiendo los fajos de dólares que se llevará a la clandestinidad. Ella acompañará a su hijo después de que él huye de la cárcel-hotel que se construyó. En esta segunda temporada, Paulina García tendrá más escenas. Tendrá, en rigor, algo que ella considera muy importante cuando evalúa un rol. -Cuando acepté este rol, sabía que era más chiquito que otros que hay en la serie. Pero no tenía cómo decir que no a un proyecto así, con esos actores, con esos directores, con la figura que es Pablo Escobar --comenta-. Sí es distinto cuando tu personaje tiene un arco dramático propio, como la Mónica Spencer en "Los archivos del cardenal", que tiene una historia, que tiene un lugar. Pero ¿sabes qué? Para esta temporada de "Narcos" sí tendré un lugar, tengo una casa, porque estoy siempre al lado de Pablo. Y eso es clave. Me dijo un amigo: '¿tenís casa en 'Narcos'?'. -De psicoanálisis el comentario. Una casa en un sueño es el subconsciente. -Sí, es clave. Si el personaje tiene casa, el personaje tiene historia. Otros personajes entran y salen no más. En esta temporada ella está con él, y se ve su lado más familiar. Porque Escobar era un gran hijo, que se llevaba a todos lados a su mamá. -¿Cree que la ficción redime al narcotraficante? -No, no lo creo. Lo interesante es que pone el mal como una decisión, no es una condición. Él decide traficar cocaína, aunque eso no lo convierte en asesino. Pero llega el momento en que él además decide matar. Y es esa complejidad la que me atrae más. Porque muchos narcotraficantes son buenos padres y buenos hijos. Como muchos torturadores lo fueron también. Entonces, hay que entender y hacer ver que es un lugar, un momento, en que se decide hacer el mal sin importar nada más. -La banalidad del mal. -Tal cual. Paulina García entiende su oficio como un estudio de la naturaleza humana. En el caso de "Narcos", de la idiosincrasia de quienes se han convertido en traficantes o de quienes justifican su actuar. El tema, punto de debate con sus compañeros de serie, ha estado teñido por la actualidad. Por la relación entre "El Chapo" Guzmán y la actriz Kate del Castillo. -¿Conoció a Kate del Castillo cuando participó en "Los 33"? -Sííí. En una mesa una noche de carrete. Y estoy impresionadísima. -¿Cómo se explica esa conexión entre traficantes y celebridades, también le pasó a Escobar? -Creo que tal vez los actores, Sean Penn también, creemos que tenemos un poder influyente, pero eso no es real, es una tontera. Es muy extraño que se hundan en ese universo, con esa gente, porque para llegar a "El Chapo", deben haber pasado por 4 o 5 personas del terror. Y aunque puede que tengan esa mirada hippie de que el tráfico es una invención de los gobiernos, no se puede obviar que hay muertes espantosas, hasta de niños, detrás ¿No? Si yo fuera Kate del Castillo, estaría aterrada no por la DEA, sino por los amigos de "El Chapo"... Ahora, en qué momento ella decidió acercarse... Vaya a saber uno qué le pasó. Ahí está la naturaleza humana otra vez. Y no sé cuánta conciencia se puede tener de cada decisión, porque claro que hay momentos en que uno también es banal. -¿Cómo lo hace usted para evitar la banalidad de la fama cuando está en una casa rodante de una súper producción? -Que tiene cama matrimonial, cocina, baño...-Paulina cierra los ojos evocando con cierta ironía el lujo que le brinda Netflix-. Bueno, supongo que vuelvo acá a hacer teatro y lavo las tazas, lavo los platos, hago las camas y leo. Leo harto para ubicarme, para no perderme. Aunque también a ratos hay que ser banal. Salgo con los actores, carreteo. A lo mejor ya me banalicé. No sé ¿Podría uno decir cuándo uno decide cambiar? ya Maquillaje y pelo: María Paz Urra para Urban Decay y Redken.