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"Mi amiga compañera", dijo la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, al referirse a la Mandataria, Michelle Bachelet. Ambas jefas de Estado encabezaron el brindis del almuerzo de honor que ofreció el Gobierno de Chile por la visita oficial que realizó ayer Rousseff a La Moneda. Sentada a la mesa con la Presidenta Bachelet, Rousseff también citó a Salvador Allende: "Que se abran las grandes Alamedas", dijo, y le obsequió a su par el símbolo de los Juegos Olímpicos, competencia que se llevarán a cabo en Río de Janeiro en agosto de este año. Rousseff había aterrizado a las 12:45 horas en Santiago y luego entregar una ofrenda al monumento de Bernardo O'Higgins en la Plaza de la Ciudadanía, se trasladó hasta Palacio. Allí sostuvo un almuerzo al que llegaron más de cien personas, entre ellas, el ex Presidente Sebastián Piñera. Corredor bioceánico Luego ambas mandatarias sostuvieron una reunión bilateral que estuvo marcada por temas de cooperación entre los dos países. Renovaron los compromisos de trabajo en distintas áreas, entre ellas el corredor bioceánico, que busca la integración física subregional de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay, dejando fuera a Bolivia. La declaración sobre corredores bioceánicos había sido acordada el pasado 21 de diciembre, en Asunción, Paraguay, pero ayer las mandatarias reforzaron la convicción de avanzar en la iniciativa, con especial interés en el corredor Puerto Murtinho y Antofagasta-Iquique.También se definió que los días 8 y 9 de junio de este año se realizará la primera reunión del Mecanismo de Consultas de los Ministros de Relaciones Exteriores y Defensa. Las presidentas, además, se comprometieron a la cooperación en medio de la crisis económica que enfrenta la región. "En este momento de crisis, de caída en los precios de los commodities , de desaceleración de las economías emergentes, y de crisis más profunda, nosotros tenemos que cooperar. Este es el camino que, sin duda alguna, nos conducirá a un mayor desarrollo económico", dijo en su declaración la Presidenta Rousseff. La visita de Rousseff se da en medio de un complejo escenario para la Mandataria brasileña, quien cuenta con una baja aprobación, e incluso su jefe de campaña, Joao Santana, se entregó a la policía luego de ser investigado por corrupción.