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Investigaciones han identificado las estrategias de lenguaje corporal más efectivas:

Prestar atención a la comunicación no verbal puede mejorar la enseñanza y el aprendizaje

domingo, 14 de febrero de 2016

Paula Leighton N.
Educación
El Mercurio

Sutiles expresiones faciales, una pausa en el discurso, una caminata entre los pupitres o un tono de voz matizado pueden marcar la diferencia entre un buen y un mal profesor. Chile ya se sumó a esta floreciente línea de estudio.



En el computador de Danyal Farsani hay 400 GB de videos grabados en salas de clases. Profesoras que caminan entre alumnos que escarban en sus mochilas o las siguen con la mirada, estudiantes que levantan el brazo enérgicamente para dar su opinión junto a otros que levantan una mano un poco suelta y poco convincente; profesores que hablan desde la tarima o que miran con atención a un alumno esperando una respuesta.

Con un magíster en Matemática y un doctorado en Educación enfocado en conducta no verbal, Farsani -inglés hijo de iraníes- actualmente realiza una investigación posdoctoral en el Centro de Modelamiento Matemático de la U. de Chile.

Desde hace poco más de un año está dedicado a estudiar cuáles son los gestos, entonaciones y sutiles expresiones que los profesores mejor evaluados emplean en sus clases. Los compara con aquellos menos exitosos para así identificar patrones. Parte de ese conocimiento lo vierte en talleres y capacitaciones para docentes de colegios y universidades.

Estrategias deliberadas

"Los profesores que manejan bien el lenguaje no verbal pueden conectarse mejor con sus alumnos. Mientras mejor sea esta conexión más exitoso será el proceso de enseñanza", subraya Farsani, quien durante más de una hora de entrevista mantiene la atención de su interlocutora moviéndose por la oficina, contrapreguntando, invitándola a hacer pequeñas representaciones para ejemplificar sus afirmaciones.

Por ejemplo, dice, mientras se para y actúa sus palabras: "Puedes hacerle una pregunta al alumno inclinando el cuerpo hacia él y apuntándolo con el índice y el brazo estirado... o puedes hacerle la misma pregunta estirando el brazo hacia su cuerpo con la palma hacia arriba. En el primer caso, la reacción del estudiante será reclinarse hacia atrás y dar una respuesta monosilábica. En el segundo, en cambio, el gesto es una invitación y el alumno tenderá a sentirse más cómodo y dar una respuesta más completa".

En los últimos 15 años ha habido un importante énfasis en la investigación sobre cómo la comunicación no verbal puede mejorar el aprendizaje de los estudiantes y la transmisión de conocimiento por parte de los profesores.

La evidencia muestra que ejercitando estrategias clave de comunicación no verbal es posible atraer la atención de los alumnos, conectarse emocionalmente con ellos, anclar en su memoria contenidos esenciales y mantener la disciplina sin levantar la voz ni desesperarse.

En uno de sus estudios, Farsani, junto con los académicos del Centro de Investigación Avanzada de la U. de Chile Roberto Araya y Josefina Hernández, analizó dos meses de grabaciones de video, tomadas en una sala de 4° básico de una escuela vulnerable, realizadas por alumnos que usaban una minicámara montada en unos anteojos.

En esas 200 horas de video, observaron que los estudiantes mantenían la mirada sobre el profesor un 44,9% más tiempo cuando este gesticulaba que cuando no lo hacía.

"Un rasgo que comparten los buenos profesores es que acompañan el contenido verbal con gestos y movimientos. Por ejemplo, dicen un número y al mismo tiempo lo muestran con las manos", enfatiza.

Algunas técnicas

"La inteligencia comunicativa no verbal es la clave para hacer una diferencia en la enseñanza y el aprendizaje", sostiene en sus conferencias Kendall Zoller, investigador estadounidense de patrones no verbales de comunicación en la sala de clases.

El experto analizó e identificó los patrones de comunicación no verbal de profesores exitosos de Japón, Holanda, Australia, República Checa y Estados Unidos.

A partir de sus estudios, elaboró un conjunto de técnicas que se pueden aplicar en forma deliberada para mejorar la enseñanza y el aprendizaje en clases.

Uno de sus hallazgos es la efectividad de generar expectación en la clase, patrón muy usado entre los profesores japoneses, checos y holandeses.

Un ejemplo de "alta expectación -señala- ocurre cuando el profesor se para inmóvil y mantiene contacto visual directo, respirando hondo mientras el estudiante hace una pregunta o entrega una respuesta".

A nivel cognitivo, explica que "como todo órgano, el cerebro tiene sus funciones. Una de ellas es reconocer patrones y otra atender a patrones que cambian".

La técnica del "posicionamiento estratégico" es un ejemplo de patrón reconocible. Esta consiste en elegir un lugar de la sala donde pararse cada vez que se quiere entregar a los alumnos un mensaje importante. Al hacerlo en forma sistemática, al cabo de un tiempo bastará pararse en ese sitio estratégico para captar la atención de los alumnos incluso antes de abrir la boca.

Lo mismo ocurre con las "consignas gestuales". Por ejemplo, al inicio de la clase, dirigirse hacia la puerta y cerrarla mientras se recorre la sala con la mirada o abrir un libro lentamente mirando a la clase son señales que, sostenidas en el tiempo, indican que la clase comenzó y se requiere atender al profesor.

En su libro "ENVoY: tu guía personal para el manejo en la sala de clases", Michael Grinder, un exprofesor de EE.UU. que ahora capacita a docentes y ejecutivos en comunicación no verbal, recomienda pararse quieto por unos 20 segundos luego de pedirle a los alumnos que hagan un ejercicio o trabajo en sus pupitres. "Los estudiantes se calmarán y comenzarán a hacer su tarea inmediatamente", asegura.

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