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Aguas más cálidas, mayor nivel de los mares, recursos que emigran y llegada de nuevas especies desconocidas son parte de los graves efectos del calentamiento global sobre la actividad pesquera en Chile, según las conclusiones del informe al respecto que elaboró la ONU.
Según este informe, la fauna marina chilena podría verse alterada severamente de cumplirse una de las previsiones que podría ser fatal para una industria que en 2006 exportó cerca de US$ 4 mil millones.
Un alza de la temperatura de las aguas en el Océano Pacífico produciría situaciones tan extrañas como que se volvieran cálidas las aguas de la costa de la VIII Región, donde se explota el jurel, fundamental para la industria de la harina de pescado. Lo mismo podría pasar en la I y II Región, donde la industria de la harina de pescado funciona gracias a la anchoveta.
Alza incierta
No obstante, no hay total certeza sobre cuánto aumentará la temperatura de las aguas en las costas chilenas. Lo que sí se sabe es que los termómetros marcarán en tierra hasta 4 grados más hacia fines del siglo y que serán las aguas las que absorberán el 80% de la mayor temperatura.
Según el meteorólogo Jorge Carrasco, el cambio climático provocaría además un
cambio en la salinidad del agua, lo que modificaría la fauna existente en algunos fiordos o bahías productivas, debido a una variación del PH del agua que haría migrar a no pocas especies buscando condiciones más apropiadas para su subsistencia.Por ahora, el mar sigue frío Por el momento, este apocalíptico panorama está lejos de convertirse en realidad. Esto, según el monitoreo de las aguas que durante los últimos años ha hecho el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (Shoa), que no ha arrojado cambios significativos de la temperatura de los mares chilenos.
De lo que sí dan cuenta estas mediciones es del aumento en el nivel del mar, el que ha crecido, en promedio, en 1,9 milímetros por año, similar a la proyección hecha por la ONU.
Otro de los efectos que revolucionarían la actividad pesquera es el mayor nivel del mar, que subiría cerca de 50 centrímetros -en promedio- a lo largo del territorio. Esto, sin embargo, implica que en períodos de alta mar esos 50 cm. podrían traducirse en hasta 3 metros, obligando a caletas y complejos portuarios, a cambiar su posición.
Otra industria que se vería afectada es la industria salmonera, ya que este recurso necesita aguas con una temperatura muy baja para poder reproducirse, lo que ha hecho que estas empresas se asienten en la X y la XI Región.
Un aumento en las temperaturas -y cambios en la geografía de la zona, producto del aumento del nivel de los mares- y en la salinidad haría inviable esta actividad en algunas décadas más, lo que las obligaría a trasladarse aún más al sur.