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La larga cuerda de TATA

domingo, 04 de febrero de 2007

ÁLVARO RODRÍGUEZ VIAL
Enfoques, Economía y Negocios

Con ventas por sobre los US$ 100 millones en Iberoamérica, la compañía proyecta duplicar su facturación y las actuales 4.000 plazas de trabajo en los próximos tres años.

La gigante india no da su brazo a torcer: en 1968 creó su división de outsourcing tecnológico -TATA Consultancy Services, TCS- y tardó más de 20 años para facturar US$ 20 millones. Pero perseveró y al poco andar la cosa fue de otro mundo: hoy factura US$ 4.500 millones al año.

El aventón partió recién en 1992, y ese año marcó el fin de los incrédulos que dudaban que la India fuera capaz de entrar a las grandes ligas de los monstruos de las tecnologías de información.

Buscó más mercados y repitieron la historia: golpearon el tablero de América Latina en 2002 y pasaron de sólo 15 empleados y cero clientes a más de 4.000 trabajadores hacia 2006 (98% locales y sólo 2% de India), una planta de fabricación de software y oficinas repartidas en 14 países en la región.

Pero quiere más. El brazo tecnológico de TATA hoy apuesta no sólo a cerrar el año financiero 2006 con ventas por sobre los US$ 100 millones en América Latina, España y Portugal, sino que a duplicar el número de empleados y de facturación en un lapso no superior a 30 meses.

Parte de este tranco espera reforzarlo acrecentando su relación con nuevas y con sus ya existentes cuentas globales y locales de clientes, como el grupo Santander, Telefónica, ABN Amro, Banco Real, Banco Pichincha de Ecuador, Colombia Telecom, Brasil Telecom y el laboratorio Johnson&Johnson, entre muchos otros.

En detalle, el presidente de TCS Iberoamérica, el uruguayo Gabriel Rozman, afirmó en exclusiva para El Mercurio que "la meta en el corto plazo es llegar en Uruguay a los 2.000 trabajadores; Brasil, que tiene hoy 1.500, llevarlo a 4.000 o 5.000, y Chile a 4.000 personas (de las 1.500 que trabajan actualmente)".

Pero no es lo único: TCS Iberoamérica acaba de abrir en Uruguay un centro de entrenamiento tecnológico (Centro de Desarrollo del Conocimiento, CDC) para en cuatro años capacitar a más de 3.000 ciudadanos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay. Es que, según reconoce Rozman, en el barrio ya no existe disponibilidad de personal tecnológico y sólo queda formar nuevos técnicos para responder a la creciente demanda por este perfil de trabajadores que exigirán las oficinas de TATA y sus relacionadas.

Y como si fuera poco, TCS está buscando dónde abrir un nuevo centro tecnológico. ¿Dónde? Ésa es la pregunta del millón, y Rozman sólo se remite a decir que lo más probable es que no sea ni en Uruguay ni en un país de similar tamaño e infraestructura económica. Es que TCS busca algo de mayor envergadura.

En todo caso, como en pedir no hay engaño, saben que su próxima lanza sólo la clavarán donde les ofrezcan mejores condiciones jurídicas, tributarias, tecnológicas y comerciales para desarrollar un negocio de las proporciones de un conglomerado como TATA.

Los hitos en A. L.
Cuando a TCS se le ocurrió incursionar al sur de EE.UU., dos hitos marcaron la suerte de la operación. El primero fue que "en 2005 ganamos un outsourcing a nivel global de ABN Amro, que se operó desde Brasil, lo que nos dio mucha credibilidad como proveedores tecnológicos. Eso les abrió los ojos al mercado bancario, pues se requirió contratar a 800 personas y nos reportó ingresos por US$ 150 millones en cinco años, sólo en América Latina", relata Rozman.

El segundo hito fue, en esos mismos años, la ola norteamericana que buscaba outsourcing en la India para bajar costos y hacer pruebas eficientes. Como vinieron el tsunami, la gripe aviar y los peligros de guerra, muchos comenzaron a buscar nuevos centros geográficos. Algunos partieron a Europa del Este y TCS Iberoamérica hizo una campaña para promocionar la región. "Trajimos pequeños pilotos, después grandes bancos y compañías telefónicas", dice Rozman.

Con esos impulsos, más la estrategia global de la compañía de mantener los mismos estándares de calidad de la casa matriz, las cosas comenzaron a andar.

"Tenemos tres operaciones grandes en la región: la primera, Brasil, que por sí mismo es un mercado grande. El 90% de lo que se hace en Brasil es para la demanda interna. El otro 10% es para la demanda de empresas norteamericanas o europeas con oficinas en Brasil. Luego, Uruguay, que no tiene mercado interno, pero sí es un buen exportador. Por eso, todo lo que producimos ahí se va hacia otros mercados. Y tercero, Chile, que lo elegimos como unidad de procesos de negocios (BPO, por sus siglas en inglés, Business Process Outsourcing), luego de comprar la empresa local Comicrom", explica Rozman.

En pocas palabras, Chile ofrece la externalización de procesos de negocios para toda la región. Pero también en nuestro país ha habido buenos resultados para TCS: entre sus clientes están los principales bancos, las AFP, isapres y el contrato por US$ 20 millones para operar Transantiago.

Gabriel Rozman coloca este ejemplo a la cabeza de las inversiones en el continente, incluso por sobre casos de bastante mayor número de ceros, debido a que "en Transantiago por primera vez estamos integrando la plataforma tecnológica con la operación del negocio".

Ceros más, ceros menos, lo otro que Rozman deja entrever es que como el éxito de TCS ha sido tan rotundo por estas latitudes, las demás empresas del holding están calentando sus motores para empezar a desembarcar.

De empresa de textiles a gigante global
TCS es la división de outsourcing tecnológico de Tata Sons, el conglomerado de negocios más importante de India.

Fue fundado en 1968 y hoy cuenta con más de 1.000 clientes en más de 55 países. Tiene unos 40.000 empleados, factura cerca de US$4.500 millones al año y es la principal industria de software indio.

Tata, la matriz, fue fundada por Jamsetji Tata a fines del siglo XIX. Partió como un negocio de textiles para luego integrar otros negocios como el del acero, energía eléctrica, automóviles y químicos, entre otros.

El grupo se diversificó de tal manera que ahora además tiene intereses en servicios financieros, hoteles, telecomunicaciones y tecnologías de la información.

El grupo Tata tiene 80 compañías, posee una capitalización bursátil de US$58.200 millones y cuenta con más de 2 millones de accionistas.

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