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PUBLICACIÓN Rescate de una épica militar y libertaria:

Nueva mirada sobre el aporte de los soldados de Napoleón en Chile

domingo, 10 de enero de 2016

Maite Manzanares
Historia
El Mercurio

El diplomático Fernando Berguño destaca la participación de los militares franceses en el proceso que liberó a Chile de la dominación española, historia que no ha sido lo bastante desarrollada previamente. Destaca a figuras como Beauchef, Brayer, Viel, Rondizzoni, y más, a través de las batallas en las que combatieron y de su contribución al Ejército chileno.



¿Qué rol tuvieron los soldados napoleónicos en la Independencia de Chile? ¿Qué aportes hicieron al Ejército nacional? ¿Quiénes fueron las figuras clave? ¿Cómo y por qué llegaron estos soldados extranjeros a participar de este proceso? Los escritos son claros en recordar la importancia del emperador francés, Napoleón Bonaparte, en la Independencia de América, pero la participación de sus soldados en este proceso ha sido un tema que no ha quedado lo bastante claro ni ha sido lo suficientemente profundizado.

Napoleón fue quien "proveyó la ocasión para la revolución" -como escribió el historiador inglés Simon Collier-, cuando invadió España en 1808 y removió al rey Fernando VII. Pero no solo fue el instigador de la independencia, su leyenda continuó viva incluso en nuestro país. "La presencia de soldados franceses durante este periodo fue bastante más importante de lo que se desprende hasta ahora de los trabajos de los historiadores argentinos y chilenos de la Independencia", escribe Fernando Berguño en su libro "Los soldados de Napoleón en la Independencia de Chile (1817-1830)", de Ril Editores y Dibam.

"Vemos a franceses activos en los episodios más determinantes de nuestra Independencia. Un Cramer en Chacabuco, después de haber entrenado a parte de la infantería patriota antes del cruce de los Andes, un Bacler d'Albe y un Arcos ayudando con la cartografía de dicho cruce, un Brayer que intenta introducir sus reformas, un Rondizzoni organizando la retirada de los patriotas desde Cancha Rayada, un Beauchef conquistando los fuertes de Valdivia en el marco de la expedición de Cochrane. Brandsen, los hermanos Bruix, Viel, tienen una participación importante en la campaña del Bío Bío. Asimismo, Beauchef y un Viel marcan con su sello las primeras academias militares. Pero es importante resaltar que la mayoría de estos franceses llega a Chile después de Chacabuco y se encuentra con un ejército patriota maduro. Esto hace que su presencia sea en parte resentida, creará anticuerpos. En el contexto de un ejército patriota menos preparado y si varios de ellos no hubiesen estado marcados por su asociación con José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez, quizás los franceses hubieran gozado de un mayor campo de acción", dice el autor.

Berguño es diplomático nacido en Estados Unidos, pero de nacionalidad chilena. Realizó gran parte de sus estudios en Francia, obteniendo una licenciatura y un magíster en Historia en La Sorbona. Actualmente es el primer subsecretario de la embajada de Chile en Brasil.

De niño y adolescente pasó horas y días enteros recorriendo el edificio de Los Inválidos en París, la antigua residencia real para militares retirados y que hoy alberga el mausoleo de Napoleón. Admiraba los trofeos de guerra que evocaban la gloria del Primer Imperio.

Cuenta que durante años soñó con realizar un doctorado en Francia, hasta que lo logró. Su libro es producto de su tesis doctoral dirigida por el historiador francés Jean Tulard y defendida en París en 2005. Ofrece una interpretación general de la participación francesa en la independencia que se "aparta de una visión tradicional sesgada", dice Berguño. En él, analiza de manera extensa y detallada las aventuras de estos hombres a través de una "serie de aventuras apasionantes", como escribe Tulard en el prólogo.

Los franceses en suelo chileno

En la madrugada del domingo 18 de junio de 1815, luego de una intensa lluvia, el ejército francés fue derrotado por las tropas aliadas en Waterloo. El emperador fue desterrado a una isla ubicada en la mitad del océano Atlántico: Santa Elena, donde moriría seis años después.

Pero la gran epopeya napoleónica no terminó con el destierro de Bonaparte ni con el exilio bajo la pena de muerte de sus soldados. Estos últimos llegaron a Egipto, a la India, y otros a América, donde continuaron esparciendo los ideales de la revolución con el deseo de seguir defendiendo la causa napoleónica. Es así como muchos llegaron a Chile, reclutados por José Miguel Carrera desde Estados Unidos.

¿Por qué se adhirieron a la causa independentista? Berguño escribe que, a partir de 1809, Napoleón escogerá la independencia como base de su política americana para contrarrestar la dominación inglesa en las colonias españolas. Luego de la derrota en Waterloo, los soldados seguían teniendo un lazo sentimental con el prisionero de Santa Elena.

"Ellos (los soldados napoleónicos) serán como los mensajeros, pero también los combatientes por la libertad de los pueblos", escribe el autor.

-¿La participación de los soldados franceses en la Independencia fue una excusa para mantener viva la política napoleónica más que por un interés independentista en Chile? ¿Cuáles eran sus intenciones reales?

"Antes que nada, era encontrar un campo de acción para sus talentos militares, ya que en Francia las puertas de la carrera militar se les habían cerrado. Pero el deseo de servir a la causa de la libertad también fue sincero y varios de ellos encontraron en Chile una segunda patria y echaron raíces".

-¿Por qué la causa independentista chilena sirvió para mantener viva la leyenda napoleónica, a pesar de su proyecto imperial? ¿No se contradecía un poco con las intenciones independentistas?

"Efectivamente, hay contradicciones si miramos lo que fue la política imperial de Napoleón en Europa, en muchos aspectos resentida por otros pueblos europeos e incluso en Francia, a medida que se hace necesario un sistema de conscripción cada vez más riguroso para mantener a los efectivos de la Grande Armée frente a los ejércitos aliados. Pero estas contradicciones no son sentidas por estos soldados que asocian su pasado europeo como su recorrido americano con ideales de libertad".

La huella de los soldados

Muchos efectivos napoleónicos fueron determinantes en la Independencia de Chile. El ejército francés contaba con un prestigio mundial y los soldados introdujeron sus métodos y conocimientos militares, culminando con la adopción definitiva del modelo por parte del Ejército chileno a partir de 1840.

Uno de los que destaca inmediatamente es Georges Beauchef (1787-1840). "Fue el más militar del grupo de oficiales franceses, el que va a girar hacia el concepto fundamental de organizar un verdadero Ejército Nacional", como aparece en el libro. En 1817 es nombrado subdirector de la Academia Militar de Chile y permanece en el Ejército nacional hasta 1828. Tuvo cinco hijos, uno de los cuales -Manuel Beauchef- llegó a ser diputado y luego senador en Chile.

"No es posible no sentir simpatía por un personaje tan caballeroso y tan adaptado al modelo chileno. Su heroica participación en el asalto a Talcahuano, su trabajo como instructor en la Academia Militar de Arcos, su rol decisivo en la conquista de Valdivia, por citar solo algunos ejemplos. Con todo, parte de su obra organizadora y educadora de militares se ve anulada por las destituciones que se producen después de Lircay", cuenta Berguño.

Los franceses Emmanuel Grouchy (1766-1847), Michel-Silvestre Brayer (1769-1840), Benjamin Viel (1787-1868), Ambroise-Jerome Cramer (1790-1839) y el italiano Joseph Rondizzoni (1788-1866), entre otros, fueron personajes que también se destacaron en la Independencia de Chile.

Brayer, por ejemplo, "es el ejemplo mismo del general del Imperio", escribe Berguño. En cuanto a Grouchy, José Miguel Carrera fue explícito en demostrar su admiración. En el libro aparece un extracto de una carta que le escribe en 1816: "Yo ruego a Ud. de darme la satisfacción de verlo aquí cuanto antes, para que perfeccione la obra que Ud. solo ha podido hacer. Casi afirmo que Ud. va a dar la libertad y la felicidad de nuestro Chile".

Pero la participación de estos soldados no estuvo exenta de complejidades. Berguño relata que apenas algunos de estos hombres vislumbraban una posibilidad de retorno a su patria no vacilaban en abandonar los proyectos liberadores. Incluso, en el libro aparece que Grouchy en realidad estaba desesperado por volver al Viejo Continente, estaba dispuesto a negociar un exilio en cualquier otro país de Europa con tal de salir de Sudamérica. "Mi vida es un suplicio peor que la muerte", escribió el soldado en 1816 en sus Memorias.

Muchos se casaron y dejaron descendientes en Chile que influyeron en el destino del país, llegando incluso a "olvidar su condición de soldados extranjeros", como relata Berguño. Oscar Viel, el hijo del general francés, llegó a ser almirante en la Armada de Chile. Una de las hijas de Rondizzoni, Josefina Rondizzoni de la Cotera, se casó con el abogado y ministro de Relaciones Exteriores Adolfo Ibáñez Gutiérrez, quien más tarde escribió la biografía de su suegro.

-¿Cree que el tema no ha sido suficientemente comprendido?

"La participación de los soldados napoleónicos, aunque relatada en parte por autores como Mitre, Barros Arana, Vicente Fidel López, fue menospreciada. Esa visión despreciativa nace en las propias filas del Ejército patriota antes de encontrar eco en los autores del siglo XIX. Se trata de una historia hecha con un sesgo político-partidista. A mi juicio, solo Encina intuye y deja entrever la verdadera historia de estos franceses. Hoy, el tema está en pleno auge".

Por último, "sobre la influencia francesa en Chile tenemos los trabajos de Jean-Pierre Blancpain que fueron una inspiración para mí. Quizás faltaría una valoración mayor de esta influencia por parte de los chilenos".

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