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Esta temporada se amplió la zona de riesgo desde Coquimbo al sur:

Recursos de Conaf suben 39%, y junto a forestales suman US$ 77 millones para combatir incendios

domingo, 03 de enero de 2016

Bernardita Aguirre Pascal
Economía y Negocios Domingo
El Mercurio

El presupuesto de los privados es 27 veces superior por cada hectárea que deben proteger. Sin embargo, en la corporación destacan que pueden recurrir a recursos adicionales de la Onemi en emergencias.



Una primavera lluviosa y un verano seco, con vientos y altas temperaturas, es, a juicio de los expertos, la mezcla perfecta para que se desaten incendios forestales.

A pesar de que en lo que va de esta temporada, que parte en agosto, se han detectado 54% incendios menos que en la temporada pasada y las hectáreas consumidas han bajado 18%, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y las empresas forestales están en alerta.

Conaf amplió la zona de riesgo de fuego. Si antes esta iba de Valparaíso a Aysén, ahora se considera de Coquimbo al sur, sector donde la corporación ya tiene operativas 143 brigadas con 1.700 personas y cuentan este año con $26 mil millones (US$ 37,2 millones) de presupuesto para proteger 41 millones de hectáreas.

Las forestales cuentan con su propio sistema de protección, y tienen contratados otros 1.770 brigadistas; seis empresas dispondrán de una inversión privada contra los incendios de unos US$ 40 millones ($28 mil millones), pero para proteger menos territorio: 1,6 millones de hectáreas, según las cifras aportadas por la Corporación de la Madera (Corma).

En total, los sectores público y privado están destinando US$ 77 millones ($54 mil millones) para combatir el fuego.

Los privados invierten 27 veces más por hectárea que el Estado

Canadá destina al combate de incendios US$ 1,91 ($1.337) por hectárea; Estados Unidos, US$ 4,62 ($3.234) por hectárea, mientras la Conaf, en Chile, US$ 0,91 (unos $637) por hectárea, cuenta el director ejecutivo de la Corporación, Aarón Cavieres, quien -lejos de pensar que esto refleja falta de recursos- resalta que es eficiencia.

"Cuando hace ocho o nueve años España tuvo un tremendo incendio y buscó un nuevo modelo de combate de incendios en el mundo, eligió el chileno. Lo mismo ocurrió con Portugal. Chile es eficiente en el combate de incendios forestales", destaca Cavieres. Añade que en caso de emergencias extremas, Conaf recibe aportes extras del Ministerio del Interior, a través de Onemi, para arrendar otras aeronaves.

Claro está que si esta inversión estatal se compara con la de las grandes forestales chilenas, las cifras reflejan que las compañías gastan bastante más por hectárea: una cifra cercana a los $17.500, o 27 veces más que el sector público.

Se entregó más presupuesto a Conaf para subir sueldos y comprar equipos

El presupuesto que entrega el Gobierno a Conaf este año se incrementó 39% (ver infografía). Los recursos extras se destinarán a aumentar en 25% los sueldos de los brigadistas (ver recuadro) y a la compra de aeronaves para combatir incendios, explica el director de la corporación.

"Ya está hecho el contrato de compra para tres aviones air tractor (aviones cisterna de combate aéreo). El primero llega a fines de febrero, el otro a mediados de marzo y el tercero en 2017", cuenta Cavieres.

Hoy, Conaf tiene tres aviones y un helicóptero y trabajan con otros diez helicópteros que arrienda.

Forestal Mininco aumentó este año su dotación aérea contratada de 14 a 18 aeronaves. Arauco tiene otras 18 aeronaves y un avión de coordinación, y Masisa tiene dos helicópteros.

En Corma explican que las forestales contratan a empresas subcontratistas de brigadistas profesionales para combatir incendios. También arriendan por temporada a terceros los aviones y helicópteros con pilotos nacionales y extranjeros que trabajan en invierno en Europa y en verano en Chile.

Además de los aparatos aéreos, destinan otros activos: 218 torres de vigilancia, con 452 vigilantes, 30 brigadas con camiones cisterna y 45 brigadas con camionetas 4x4 y 28 bases de carga de agua, explica el presidente de Corma, Fernando Raga.

En Arauco destacan cámaras de filmación en sus aeronaves y cámaras fijas de monitoreo online para zonas de alta ocurrencia de incendios, mientras en Forestal Mininco prácticamente duplicaron su dotación de brigadistas, pasando de 155 la temporada pasada a 300 este año.

El foco en el sector privado está puesto en el ataque rápido de los incendios, de modo que su control se logre antes de que abarque una hectárea.

No todos protegen sus terrenos y han surgido intentos por buscar mayor colaboración privada

Una discusión que se da todos los años es quién paga los costos de apagar los incendios forestales, y en el pasado ya ha habido intentos por organizar mejor quiénes deben aportar a esta tarea con recursos.

En Corma cuentan que el 70% de las salidas de las brigadas de las forestales son para atacar fuegos que están fuera de los predios de sus empresas. En Arauco, por ejemplo, dicen que la mitad de los incendios que enfrentan son de terceros y no propios.

"Es harta la pega y los vecinos se sienten súper seguros porque no pagan nada y los protegen las empresas gratuitamente", sostiene Fernando Raga.

Cavieres asevera que las forestales, al apagar incendios de terceros, protegen su patrimonio, y añade que Conaf acude a todos los incendios. "Sea público o privado, sea de empresa o no, nosotros somos responsables". Agrega que el 95% de los incendios que combaten son en terrenos privados, de pequeños agricultores o forestales que no tienen brigadas propias, y solo 5% en terrenos fiscales.

El director de la SNA y presidente del Consorcio Agrícola del Sur, José Miguel Stegmeier, cuenta que las zonas precordilleranas de secano donde se cultiva trigo, avena y raps son las de mayor riesgo de incendio, pero ahí no hay brigadas contra incendios.

"Nosotros, como somos miles de agricultores, no tenemos una organización que nos ayude a combatir incendios. Descansamos en los bomberos de las ciudades, que son bastante reacios a ir al campo porque ahí se les queman muchos equipos, las mangueras y los carros bomba, y en realidad quienes ayudan son las brigadas de Conaf y de las empresas forestales".

Los bomberos destacan que ellos hacen una primera intervención en incendios forestales, pero que en general esta actividad corresponde a la Conaf y ellos acuden como apoyo cuando existe peligro inminente para la población, viviendas o industrias que puedan ser consumidas por el fuego, detalla el comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Mauricio Repetto.

Fernando Raga plantea que hace cuatro años se discutió la posibilidad de hacer una ley de incendio "donde cada uno contribuyera. El que es chico, que contribuya poco, y el grande, más. No buscaba que las grandes empresas gasten menos, sino contribuir a los sistema públicos como la Conaf para que tenga mejores sistemas y capacidad de proteger a todos", recuerda. Pero dice que la idea no prosperó, porque "pagar cosas extras a nadie le gusta", sostiene el presidente de Corma.

A futuro, en la SNA plantean la necesidad de mejorar las brigadas de Conaf. Stegmeier propone dar más recursos fiscales o que se derive el combate de incendios a empresas contratistas del mundo privado que son más profesionales, con la supervisión de una institución que fije normas mínimas.

En Corma dicen que les preocupa que hoy el 70% de los incendios sean intencionales y que en estos casos no se logra nada con campañas de prevención que hablan de no botar colillas o apagar brasas, porque los hacen para hacer daño.

"Aquí, como en otros sectores, tampoco la justicia funciona bien, se condena a súper poca gente, por no decir ninguna, siendo que el daño de un incendio es gigantesco", añade Raga.

US$ 8 mil a US$ 18 mil cuesta una hectárea de pino plantado por cosechar.

$17.500 gastan en protección

por hectárea las forestales.

$637 invierte por hectárea el sector público (Conaf).

$3.678 millones se destinarán este año a la compra de aeronaves para Conaf.



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