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Turcos en Chile: cómo les cambió la vida el "boom" de las teleseries de su país

sábado, 02 de enero de 2016


Vidactual
El Mercurio

Llegaron sin saber nada de español y quedaron abrumados con los "chilenismos". Tras el éxito de las teleseries turcas en Chile, reconocen que sus vidas cambiaron y mejoró su suerte en los negocios. Hoy, no quieren irse de Santiago, y aquí hablan de lo bueno y lo malo que es vivir lejos de su país. Rodrigo Munizaga



El chef Onur Erdemir (40) vino a Santiago sin saber ni una palabra en español, hace cinco años, y aun así terminó conociendo a una chilena, de la que se enamoró. Inicialmente solo se miraban y sonreían, porque él tampoco habla inglés. Luego recurrieron a Google traductor para comunicarse. Estuvieron así durante dos meses, hasta que ambos empezaron a aprender palabras básicas de español y turco, y tiempo después se casaron. Como lo suyo era la gastronomía, el año pasado abrió el restaurante "Meze" (Manuel Montt 270, Providencia) y dos meses después Mega estrenó "Las mil y una noches". Con el boom de la telenovela vino el interés por Turquía y el negocio se convirtió en un éxito.

Onur, que se llama igual al personaje de "Las mil y una noches", es parte de los residentes turcos que han decidido establecerse en el país y que han vivido la "moda turca" en carne propia. Para él y para otros, hay un antes y un después del boom en Chile: ellos cuentan que antes había que explicarles a los chilenos las costumbres de su país o enseñar a deletrear nombres o ciudades. Hoy, en cambio, ya no es necesario.

Berna Canli (36) conoció a su marido chileno en 2010, mientras estudiaba un máster en Economía en Estados Unidos y él otro en ingeniería comercial. Inicialmente se comunicaban en inglés: él no sabía nada de turco ni ella español. Es más, dice que de Chile solo sabía cuatro cosas: "los vinos, Pablo Neruda, la Patagonia y San Pedro de Atacama". Iniciaron una relación, que luego fue a distancia, hasta que él viajó a Izmir, en Turquía, para conocer a su familia. Un paso que fue resistido por el padre de ella. "Mi papá no lo aceptó, no quiso siquiera verlo, porque pensaba que no iba a ser bueno para mí estar con alguien de otro país. Fue difícil, mi papá se fue de casa los días en que Juan Pablo estuvo en Izmir. Pero mi mamá dijo que era nuestra visita de otro país y amigo de mi hija, y lo recibió". El impasse paterno solo se sorteó cuando él vino a Chile y conoció al novio de su hija: fue la venia para que se casaran en Turquía a mediados de 2012. Pero luego acordaron residir acá, donde ella tiene una tienda de accesorios y productos decorativos de Turquía llamada "Elma Store" (Av. Providencia 2348, local 20).

Erol Daglican (44) vino hace cinco años a Santiago invitado por un amigo turco que trabajaba en el negocio textil. De profesión economista, trabajó un año y medio y regresó a su país para pensar un negocio propio. La sangre tiraba: su abuelo, su papá y su tío son sastres. Fue este último quien decidió asociarse para abrir la tienda de ropa "Baggi" (Candelaria Goyenechea 3820, local 95, Vitacura). "En Chile hay poca competencia, nuestro negocio es adelantado, porque acá encontré un traje de novio clásico de un estilo de hace 50 años, y hoy quienes se casan son jóvenes que quieren algo más moderno. Abrimos esta tienda para trajes de novio", resume Daglican, que antes solo sabía de Pinochet cuando escuchaba de Chile.

La palta y el choque cultural

Aprender español es lo que más les ha costado. Onur Endemir dice que habla como "Tarzán", y algo de razón tiene. Erol Daglican tomó varios cursos de español y hoy habla con relativa fluidez, al igual que Berna Canli, aunque ella dice que se salió del curso que tomaba al darse cuenta de que también debía aprender a hablar "en chileno".

¿Cuáles son los primeros modismos que aprendieron? Ellos enumeran: "Cachái, bacán, la dura y sí poh". Los tres se largan a reír.

La comida es otro mundo de choque. Todos coinciden en una cosa: acá descubrieron la palta y hoy es parte primordial en sus comidas. Pero no están acostumbrados a comer tanto pan y a que el desayuno sea tan leve acá. A eso se han resistido: sus desayunos son la comida más importante del día e incluye aceitunas verdes, frutos secos, mermeladas en distintas variedades, pimientos, pepino y berenjenas. Berna Canli dice que "en lo que coincidimos es en la importancia de la cena, pero allá son varios platos y no solo uno, como acá. La comida turca, además, necesita mucho tiempo; el primer año yo cociné mucho y extraño mucho aún mi comida".

Erol Daglican cuenta una anécdota: cuando fue a ver a su mamá a su país, ella le preguntó cuál era su plato favorito chileno, para cocinárselo allá. "Y yo le dije pastel de choclo, y le expliqué lo que tenía: pollo, carne molida, aceitunas, choclo, cebolla, huevo y pasas. Ella dijo: 'Tenemos de todo, puedo hacerlo'. Pero cuando le dije que era todo junto y no distintos platos, no me creyó, me dijo que era una broma. Tuve que mostrarle una foto para que me creyera".

Viviendo acá, tratan de ser "correctos" cuando se les pregunta por las mejores y las peores cosas de Chile. "Me gusta la tranquilidad, porque en Turquía corremos, acá es diferente, todo es más calmado. Ellos hacen el mismo trabajo en una hora, acá se hace en mediodía", ejemplifica Berna Canli. "Acá todo puede ser para mañana", refuerza Onur Erdemir, quien también elogia el tráfico de acá, "porque en mi país es un caos, cada uno dobla por la calle que quiera, es terrible. Acá todo es mucho más ordenado y respetuoso". Donde los tres concuerdan es en un rasgo negativo del chileno: la impuntualidad. "Para mi cumpleaños cité a las 9:00 de la noche y no llegó nadie hasta la medianoche. No lo podía creer, nadie me dijo, pensé que ya no vendría nadie", se ríe Erdemir. "Es habitual el 'voy llegando' o 'estoy a cinco minutos', y ya no les creo. Ya sé que cinco minutos acá pueden ser media hora o una hora completa", agrega Daglican.

El impacto de las teleseries

Si antes de que partieran dándose telenovelas turcas en Chile ellos eran inmigrantes de un país que solo algunos conocían bien, hoy el asunto es distinto: al lugar donde vayan o si conocen a alguien, inmediatamente se convierten en el centro de atención. Erol Daglican dice que muchas veces le han preguntado si conoce a Halit Ergenc, el actor de "Las mil y una noches" y "El sultán". "Y antes me preguntaban si era árabe, no sabían la diferencia. Yo les explicaba que era musulmán, pero en 2010 pensaban que un árabe y musulmán era Bin Laden, entonces había prejuicios. Hoy la gente sabe perfecto, gracias a las teleseries, las diferencias que hay".

Luego de "Las mil y una noches", el éxito de las turcas se ha esparcido hasta el día de hoy, con la telenovela "Sila" como la ficción nocturna más vista de la TV chilena y con el reciente estreno "Karadayi", que ocupa el horario de la tarde y que protagonizan el actor de "Ezel" y la actriz que interpretó a "Sherezade".

"Antes todos hablan del árabe-turco, yo antes explicaba y peleaba por eso. Les decía que era como decir que ustedes eran peruanos-chilenos. Pero tras la teleserie eso cambió, mostró nuestra cultura, saben bastante de nosotros y, en lo personal, al restaurante le fue muy bien gracias a ese éxito", ejemplifica Onur Erdemir. Y Berna Canli complementa: "Antes de la teleserie partí con mi negocio de productos decorativos y no sabían mucho sobre Turquía, me preguntaban qué idioma hablábamos, pero después los chilenos quieren saber más, me siento muy feliz cuando dicen que es lindo mi país. Hoy saben de todo: de las comidas, llegan preguntando por tazas de té y de café como Sherezade y si antes pensaban que era un país muy estricto en lo religioso, ahora los chilenos saben que es un país muy abierto y no tan estricto".

Coinciden en algo: ninguno tiene planes de irse de Chile. Al contrario, dicen, la estabilidad económica y política, en contraste con lo que ocurre hoy en su país, los hace planificar una larga estadía por acá.

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