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Un viento suave recorre la estepa, extendida como una alfombra infinita. En medio de esa soledad, el ovejero Nicolás Levill (23) silba y su perro Caín, rodea veloz el piño de ovejas. Incluso las más rezagadas siguen hipnotizadas los ladridos. La actividad es cotidiana en un territorio con casi 3 millones de ovejas. Pero cobra ribetes de espectáculo en las fiestas costumbristas que se realizan en la Región de Magallanes durante el período estival. Solo al Festival de la Esquila de Villa Tehuelches, al norte de Punta Arenas, llegan más de 10 mil turistas que esperan la competencia de perros ovejeros. Levill es el adiestrador más joven de Tierra del Fuego. El año pasado participó por primera vez en una competencia, la de Cerro Primavera, y ganó, corrió la misma suerte en Río Gallegos, Argentina. En enero y febrero espera cosechar más triunfos. "A las competencias llegan ovejeros de todos lados, con perros súper buenos. El animal es el que hace la pega, el compañero fiel en el campo, el puestero sin su perro no es nada, por eso yo los cuido, a mis perros los tengo con todas las vacunas al día y les doy un trato de amigo", sentencia. Todos los años los vecinos le llevan algún cachorro para que lo adiestre. "Lo hago de paleteada. Es que me gusta. Gracias a un crédito de INDAP he podido pagar el trabajo de la esquila para vender con tranquilidad la lana, cuando haya un buen precio. Me ha ayudado para poder dedicarme a preparar a Caín", relata, mientras el Border Collie, de casi un año, mantiene a raya a las ovejas. Durante las competencias, los perros deben hacer pasar a un piño de seis ovejas por un puente con una manga, luego encerrarlas, y nuevamente sacarlas para trasladarlas a otro corral. El jurado mide el tiempo y limpieza de los movimientos. Silbidos cortos y agudos son las únicas instrucciones que reciben los canes para ordenar y trasladar los piños. Para la veterinaria Isabel Mayorga, las vacunas al día de los perros debieran ser requisitos en las competencias, al igual que la alimentación, la revisión de patas y pastillas antiparasitarias. "Una vez que se adiestra a un perro para trabajar de ovejero es una tarea de toda la vida y se genera un vínculo muy fuerte con su cuidador y eso se nota en las competencias", señala. Lorena Araya, directora regional de Sernatur, explica que los canes han ayudado a impulsar a la región con un valor cultural extra. "El trabajo de los perros ovejeros está presente en el corazón productivo de la zona". Caín, Chubasco, Corbata, Criollo, Tobi, Amigo, Listo, Cadillo son algunos de los nombres que se repiten entre los perros ovejeros en la Patagonia chilena. Varios tienen aspecto fiero, pero todos son dóciles, obedientes e imprescindibles en las tareas ganaderas. En medio de la lenga, el coigüe, el ñirre y la tundra austral, comen una vez al día y casi no beben agua cuando trabajan, para no separarse del rebaño. Los perros poseen gran resistencia física, pueden recorrer 50 km al día y tienen un instinto innato para el pastoreo.
son los torneos más importantes de perros ovejeros en la zona austral.