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Una entrevista suya a "La Payita" derrumbó los mitos sobre la muerte de Allende:

Muere Gastón Salvatore, el dramaturgo chileno protagonista de las revueltas del 68

domingo, 13 de diciembre de 2015

Álvaro Valenzuela
Reportajes
El Mercurio




Dramaturgo reverenciado en Europa. Ganador del Premio Kleist, símil alemán de nuestro Premio Nacional de Literatura y que antes habían recibido Thomas Mann, Bertolt Brecht y Herta Müller, entre otros. Protagonista de las revueltas estudiantiles de 1968. Sobrino de Laura Allende y primo del ex líder mirista Andrés Pascal. Amigo de figuras que iban desde el cineasta Michelangelo Antonioni y el activista Rudi Dutschke, hasta sus compañeros en Derecho de la Universidad de Chile, como el abogado Roberto Guerrero...

Muchas fueron las vidas de Gastón Salvatore, el escritor chileno fallecido esta semana en Venecia, autor de Stalin , drama traducido a los más diversos idiomas y que, según confesó una vez, expresaba el "terror" que a él, hombre de izquierda, le producían los dictadores, cualquiera fuera su signo.

Paradójicamente, pese a gozar de amplia celebridad en el mundo cultural europeo, en Chile su obra es virtualmente desconocida. Ello, aunque su participación en 2012 en el Festival Puerto de Ideas -donde fue entevistado por el académico y artista Pablo Chiuminatto- causó hondo impacto, así como la lectura dramatizada de Beagle , su pieza sobre el viaje de Darwin.

Cuando "La Payita" lo desmintió: "Pensé hacerle un favor y me salió el tiro por la culata"

En cambio, fue un acontecimiento lejano a la literatura el que lo puso por un momento en el centro de la atención pública en Chile: la entrevista a Miria Contreras, secretaria de Salvador Allende, que publicó en enero de 1988 en la revista italiana Época. Allí "La Payita" no solo habló de su relación con el ex Mandatario, sino que rompió un tabú de la izquierda internacional, al confirmar el suicidio de Allende el 11 de septiembre de 1973, echando abajo el mito -propalado por Fidel Castro- de que el ex Presidente había muerto asesinado por los militares. "Cuando logré salir de Chile y llegar a Cuba, a nadie le gustó mi relato del suicidio de Salvador. No sabía siquiera que no se debía mencionar. Del suicidio hablaban los militares y la derecha chilena. Pero yo lo vi muerto pocos segundos antes de que entraran los soldados", eran parte de las impactantes declaraciones que consignaba la entrevista.

El revuelo fue tal, que a los pocos días Miria Contreras emitió una declaración relativizando lo sucedido y afirmando no haber dado jamás una entrevista al escritor, sino solo haber conversado ocasionalmente con él. En la misma nota, calificó como "una frivolidad" la discusión sobre la forma cómo murió "un hombre acosado, bombardeado, cañoneado e incendiado".

Años después, en una entrevista con la revista Caras, Salvatore se referiría a aquel episodio y a la reacción posterior de "La Payita". Según el escritor, ella "tenía toda la razón" en haber negado la realización de la entrevista, pues producto de sus dichos perdió el puesto que ocupaba en Habana Tours. "La comprendí y por eso no seguí, no desmentí, no metí juicio, ni mostré cintas ni nada. Fue una entrevista, claramente. Pensé hacerle un favor y me salió el tiro por la culata".

Abogado tardío

La tendencia a romper moldes fue una característica que se manifestó a lo largo de toda la vida de Salvatore, quien, tras concluir sus estudios de Derecho, realizó todos los pasos siguientes: el examen, la memoria y la práctica profesional. Pero, en lugar de efectuar los trámites para que la Corte Suprema le entregara el título de abogado, partió a Alemania a estudiar Filosofía en la Universidad Libre de Berlín, un plantel que "buscaba convertirnos en líderes anticomunistas". Contrariamente a eso, sin embargo, él terminó radicalizándose, haciéndose amigo de Dutschke e involucrándose en el movimiento estudiantil que en 1968 remeció Europa.

De vuelta a Chile a fines de la década de 1960, tuvo un breve paso por el MIR y hasta se le vinculó con la formación de un movimiento paralelo al de Miguel Enríquez. También se le acusó de haber participado en el secuestro de un periodista de derecha con el objeto de ridiculizarlo, obligándolo a exhibirse desnudo. Él negó cualquier participación en el hecho.

Luego volvería a Europa a iniciar la carrera literaria que le ganaría el respeto de los círculos intelectuales. A Chile volvió después del plebiscito de 1988, y aunque se había instalado a vivir en Venecia, realizó frecuentes visitas a sus amigos en el país. En una de ellas, hace algunos años, lo convencieron de realizar el trámite pendiente para recibir el título de abogado. Se lo entregó el ministro Patricio Valdés, en una ceremonia en la que Salvatore superaba en edad a todos los presentes, incluyendo al magistrado de la Corte Suprema.

Su visión del cáncer

El cáncer lo atacó por primera vez a principios de las década del 2000. Entonces logró superarlo. Recordando esa experiencia, señalaba su desacuerdo con la teoría de que es la pena la que gatilla esa enfermedad. "Yo creo que es al revés: las enfermedades mortales evitan a quienes no tienen un gran entusiasmo por vivir... Yo no tengo un proyecto personal y vital pendiente, tendría que ser una sorpresa inmensa, y pienso que a los dioses no les interesa alguien que está así", diría.

Hace solo algunos meses el cáncer que había superado en 2005 volvió a atacarlo. Sus amigos dicen que esta vez fue fulminante. Pese a ello, se mantuvo lúcido y pudo recibir la visita de varios, que viajaron en las últimas semanas a Venecia solo para despedirlo.

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