Fondos Mutuos
Comenzamos un nuevo año litúrgico, tiempo en que nos preparamos para el nacimiento de Jesús. No es una mera repetición cronológica de lo que aconteció hace dos mil años, sino una renovación de nuestra fe en ese Dios vivo y verdadero que continúa naciendo y viniendo, siempre que descubre cabida en nosotros. La vida cristiana es algo dinámico, donde la fe es un impulso permanente para descubrir cada día más al Dios de la vida y del amor. Siempre estamos preparándonos a recibir sus mensajes y disponernos a emprender nuevos caminos. Por eso su llamado en el Adviento a estar vigilantes, no es solo recordar una fecha pasada, sino también la preparación a la segunda venida del Señor, de la cual más nos habla el Evangelio: "Entonces se verá al Hijo del Hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación" (Lc. 21, 25-36). Son buenas noticias para el creyente y en ningún caso motivos de temor o angustia. Seguramente los sucesos de París y las muertes de tanta gente inocente en manos de un grupo terrorista producen angustia e inseguridad. Pero, en definitiva, quieren alertarnos frente a las consecuencias de un mundo, que se construye sin Dios, buscando antes que nada el bienestar material y una seguridad egoísta. Detrás de lo cual se oculta también el poder demoníaco, instigador de la división, del odio y la violencia. El mensaje de Jesús es claro: "Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir". Adviento nos permite renovar la esperanza y los anhelos más puros y sinceros de nuestro corazón. Miremos a la Virgen María, cuyo mes estamos celebrando, y dejémonos penetrar por sus sentimientos más íntimos. Su corazón está lleno de alegría y gratitud a la espera del nacimiento de su hijo Jesús. La representa fielmente una imagen llamada "Nuestra Señora de la Dulce Espera". Junto a ella nos sentimos seguros y podemos seguir caminando como nos pide San Pablo en la 2ª Lectura de hoy: "Que el Señor les haga crecer cada vez más en el amor mutuo y hacia los demás, semejante al que nosotros tenemos por ustedes..." (1 Tes 3, 12 - 4,2). Los domingos de Adviento nos permiten reunirnos en familia para hacer un momento de oración junto a la corona de 4 cirios y así llegar mejor dispuestos a la Navidad. padreferes@yahoo.es