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Cerca de 20 familias locales han adoptado la religión musulmana en esa región:

Chilenos ganan espacio dentro de la diversa comunidad islámica de Tarapacá

lunes, 23 de noviembre de 2015

Davied Jaime
Nacional
El Mercurio

En la Zona Franca conviven árabes y paquistaníes, pero se integran también peruanos, colombianos y bolivianos que llegaron por trabajo y se quedaron. Asisten a la mezquita, oran 5 veces al día en dirección a la Kaaba y en el Ramadán ayunan durante un mes.



"Yo llegué a Iquique por la Zona Franca en 1996. Ya había adoptado la religión en Santiago, pero acá todo era distinto. En Ñuñoa recorría dos horas y acá demoraba 10 minutos en llegar a la mezquita, pero sobre todo me gustó el ambiente, acá había una vida más de comunidad".

Leonardo Inostroza (50) tuvo sus primeros acercamientos al islam cuando tenía 12 años y vivía en Concepción. A los 25 abrazó definitivamente esa fe. Los musulmanes no son muy dados a las estadísticas. No llevan registros, tampoco hay ceremonias de bautizo ni confesiones. "Es una relación directa con Dios, por eso cuando nos preguntan cuántos somos, siempre tenemos estimativos", asegura Inostroza, cuyo nombre islámico es Mohamed Ómar.

De las familias musulmanas de origen que existen en Tarapacá, la mayor parte son paquistaníes -las que comenzaron a llegar masivamente a comienzos de los 90 para instalarse en la Zofri-, pero también se cuentan marroquíes, libaneses, sirios y turcos. A ellos se han ido sumando paulatinamente peruanos, bolivianos y colombianos.

Y, por supuesto, chilenos. Se estima que unas 20 familias locales han adoptado la religión en esta ciudad.

Mobeen Khan, vocero de la comunidad musulmana en Iquique, explica que se trata de una religión abierta. Donde es clave reconocer la existencia del profeta Mohamed, el Corán y que Dios es uno solo: "Solo se debe decir de palabra y con el corazón 'yo soy testigo de que Dios es uno solo y Mahoma es profeta de Dios', y ya eres musulmán".

Desde ahí emanan otras obligaciones. "Como en todas las religiones, hay quienes las cumplen y otros no", admite Khan, oriundo de Karachi, Pakistán, quien fue uno de los principales benefactores para la instalación de una mezquita y cementerio musulmán en la Huayca, al interior de Iquique. En el lugar, habilitado desde 2008, existen cuatro personas enterradas, chilenas y peruanas, ya que los restos de los demás, principalmente paquistaníes, fueron repatriados.

Orar donde sea

Entre esas obligaciones están las cinco oraciones diarias: una al caer el alba (subh), luego la de mediodía (zuhr), la de mitad de tarde (asr), poco después del ocaso (magrib) y finalmente la de noche (isha), que la mayoría trata de hacer en la mezquita. "Se deben hacer a la hora que corresponde, pero hay excepciones como la mía, ya que trabajo manejando maquinaria en las noches y siempre estoy sucio", comenta Mohamed Ómar sobre el requisito de estar limpio antes de orar.

Los musulmanes de Iquique son principalmente importadores de Zona Franca y por la lejanía con la mezquita ubicada en el sector sur de la ciudad habilitaron sectores de oración en medio de los galpones.

También es común ver mujeres con el hiyab o velo islámico, como Lidia Rodríguez (38), esposa de Leonardo Inostroza. Si bien es peruana, tras 16 años en Iquique reconoce sentirse más chilena, luego que fuera en esta ciudad donde se convirtió al islam, credo que conoció por su esposo en la Zona Franca de Tacna.

Zía Ul Haq, presidente de la comunidad pakistaní en Chile, asegura que para el islam "la mujer tiene el rol más importante, que es criar a los hijos, sin embargo es el padre de familia el de las decisiones".

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