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La empresaria falleció el lunes:

El rincón juvenil, la compra de Gala Sears y relanzar su haras: tres episodios en la vida empresarial de María Luisa Solari

domingo, 08 de noviembre de 2015


Economía y Negocios Domingo
El Mercurio

Pionera en el mundo empresarial chileno, en los 80 fue clave en la expansión de la firma a Parque Arauco. Juan Cúneo la recordó esta semana: "No solamente fuimos primos hermanos, sino que fuimos cómplices de todo. Ella fue decisiva en Falabella", dijo.



"No solamente fuimos primos hermanos, sino que fuimos cómplices de todo, en las cosas más importantes y en las menos importantes. Yo la siento como una hermana".

Así describió esta semana Juan Cúneo Solari a María Luisa Solari, socia -al igual que él- del grupo controlador de Falabella.

Icha, como le decían todos sus cercano, falleció el lunes, a los 73 años.

Hija de Alberto Solari Magnasco y Eliana Falabella Peragallo, María Luisa Solari es definida por sus cercanos como una pionera en el mundo empresarial femenino, al igual que sus hermanas Liliana y Teresa, pues su ingreso a este mundo, primero en el trabajo diario y luego a nivel de directorio de Falabella, se dio en una época en que eran poquísimas las mujeres en esos roles en Chile.

Juan Cúneo resume: "ella fue decisiva en Falabella. Indudablemente un aporte. Fue de las primeras mujeres directoras. Ellas han tenido una actividad empresarial importante", destacó.

El salto al sector oriente

Quienes conocen la trayectoria de María Luisa confidencian que las palabras de Cúneo están directamente relacionadas a la vida que ambos compartieron en la empresa y al despegue de Falabella, cuando la compañía -lejos de ser el conglomerado multinacional y multiformato que es hoy- eran solo cuatro tiendas en el centro de Santiago.

Su ingreso a la compañía se remonta a principios de los 80 cuando los hermanos Reinaldo y Alberto Solari tomaron el control de la firma, y Juan Cúneo entró a la compañía como gerente. Tanto María Luisa como su hermana Liliana se fueron a trabajar a Falabella, "aperradamente", para ayudar a sacar adelante a la compañía, recuerda un ex asesor.

"La Lili estuvo en el local 25, en el primer piso, en el departamento de mujeres, en el local más grande. Y la Icha, en el rincón juvenil, que eran dos pisos chiquititos en Ahumada con Moneda", rememora este conocedor, quien recuerda como anécdota una vez que las dos cayeron al agua, a la piscina del entonces Hotel Carrera, lugar donde habían organizado un aniversario de Falabella.

Ambas trabajaron full time en la firma por años y de hecho fueron claves en el salto que la compañía dio en 1984 cuando por su decisión pasó a ampliar las operaciones al sector oriente.

La discusión era si Falabella tenía que quedarse en Ahumada o debía irse al barrio alto y crecer. Había un debate interno, porque el slogan 'Ahumada, la calle de Falabella' era muy importante como para cambiar el sello que hasta ese momento tenía el negocio.

Entonces Alberto, cuenta otro conocedor, optó porque fueran sus hijas junto a Cúneo las que decidieran.

"Llegaron los cuatro -la Lili, la Icha, la Teresa y Juan Cúneo- a la oficina de Alberto y decidieron", cuenta un ex colaborador. Así cerraron la compra de la entonces Gala Sears, que marcó el debut de Falabella en el entonces recién estrenado centro comercial del grupo Said.

María Luisa dejó de trabajar en labores ejecutivas solo cuando su padre Alberto falleció, en 1986, y luego arribó al directorio de la compañía, del que se retiró en 2003, dando pasó así a la siguiente generación. Hoy en dicha mesa está su hija Cecilia Karlezi.

Uno de los últimos anhelos y proyectos de María Luisa relacionados con la hípica, su otra gran pasión -y que al igual que Juan Cúneo canalizó a través del Hipódromo Chile, mientras sus hermanas lo hicieron a través del Club Hípico-, consistió en relanzar el Haras Icha Solari.

Sería la continuadora de El Sheik, el nombre que tuvo por años el complejo, cuando lo lideraban ella y su pareja Marcel Zarour, también ya fallecido.

Para el relanzamiento de su actividad como criadora, cuentan cercanos, incluso compró un nuevo potro.

También alcanzó a realizar gestiones judiciales para realizar una cuantiosa donación privada, que quedó estampada en tribunales en junio de este año. En el marco de este procedimiento voluntario ante la justicia, ella describió parte de su trayectoria empresarial, indicando por ejemplo que su patrimonio personal se refleja principalmente en inversiones financieras e inmobiliarias, directamente o a través de actividades que controlaba. "No tengo obligaciones económicas, ni pasivos o deudas con terceros de ninguna especie y tengo libre administración y disposición de mis bienes", declaró en dicho documento.

MARÍA LUISA SOLARI trabajo por años full time en una tienda del centro de Santiago en los años 80.

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