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Quería convencer al mundo político de que el futuro de Chile se construye por su capacidad de pensar y no por explotar el cobre. Pero la burocracia no le permitió ni siquiera ser oído por las autoridades que lo eligieron hace justo 13 meses.

Francisco Brieva: "En Chile resulta cómodo tener pocos recursos para pocos científicos"

domingo, 01 de noviembre de 2015

Alexis Ibarra O.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio




En septiembre de 2014, Francisco Brieva asumió la presidencia de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), para regocijo del mundo de la ciencia.

"Tiene una muy bien ganada reputación como científico y eficiente administrador académico", escribió Jorge Allende, Premio Nacional de Ciencias Naturales (1992), al destacar su gestión como decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile.

Al asumir, el ingeniero civil electricista y doctor en Física de la Universidad de Oxford se planteó como una de sus tareas el cambiar la institucionalidad del organismo, una que se arrastra por casi 50 años.

El miércoles pasado, Brieva presentó su renuncia tras seis meses de no recibir sueldo y hastiado de la burocracia. "Mi mirada es que en la vida uno hace las cosas que ama, pero no a cualquier costo. Es indigno como señal a la comunidad científica de que exista una persona que la representa en una condición laboral como la mía", dijo a "El Mercurio" a unas pocas horas de dejar su oficina de Conicyt.

Al ser nombrado como presidente del organismo, recibía un sueldo como sus antecesores, pero cambios en su estructura impidieron que lo siguiera recibiendo y, según acusa, nadie hizo nada para solucionar la situación.

"Yo me vine aceptando un sueldo modestísimo y renuncié a cualquier doble o triple militancia u otra fuente de recursos por ética. Pero pasé de una situación "reguleque" a la indigencia absoluta", dice.

En los últimos seis meses ha tenido que echar mano a su patrimonio personal, pero ese no fue su principal problema, señala.

"Yo traía mi experiencia de cómo hacer crecer y dar calidad a los sistemas de desarrollo de ciencia y tecnología y pensaba que ese tipo de experiencias era replicable. Mi tarea era convencer al mundo político de que la inteligencia tiene que ser la fuente de nuestra riqueza... que el futuro se construye por la capacidad de pensar de un país y no por explotar un mineral", expresa.

Pero sus intenciones se encontraron con una dura muralla de burocracia. "Ahoga", dice, y se le escapa un suspiro. "No son restricciones de otros, son restricciones autoimpuestas y que atentan contra las buenas prácticas y la idoneidad con que este país invierte sus recursos. Lo que yo quería hacer no era reflotar el Conicyt de 1971, sino crear una institucionalidad nueva, pensando el Conicyt de 2030. Pero lo que se hizo fue intentar convencer que un televisor Antú de los años 70 se ve mejor que un LED de 80 pulgadas", ejemplifica.

"Ahora no me extrañan los errores que ocurrieron en el puente Cau Cau", afirma repentinamente. "Es una gestión del Estado sin la ilustración suficiente. Aquí no están las competencias que un desafío de cierta calidad requiere. Es algo que se extiende en el tiempo y no se asocia a un Gobierno o a una persona, es algo crónico y por eso es gravísimo".

Ministerio saturado

Antes de asumir, Conicyt arrastraba problemas en su funcionamiento: errores en las asignaciones de becas, retrasos en los llamados a concursos, gran cantidad de puestos en subrogancia o sin adjudicar. Bajo su administración esto siguió sucediendo, pero según Brieva se mejoró la respuesta técnica a problemas pequeños y que causaban mucho ruido. Sin embargo se queja de que el personal de Conicyt es de los más mal remunerados del Estado y por eso hay una alta rotación de profesionales que emigran a otras reparticiones.

De ahí que crea que es urgente un ministerio de la Ciencia y la Tecnología, ya que no es sensato que Conicyt dependa del Ministerio de Educación, saturado en sus capacidades y que le impiden cumplir hasta su propia misión.

Un ministerio propio también le daría más visibilidad a la ciencia y más llegada con el poder. Cosa que él, asegura, no tuvo. "Nunca hablé con la Presidenta de la República. Sí con estamentos técnicos como el Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo (CNID) o Corfo, pero no tuve llegada con actores políticos. ¿Una conversación con el ministro de Hacienda? No, no... eso no".

Según Brieva, Chile no ha crecido nada en los últimos 40 años porque sigue invirtiendo entre el 0,35% al 0,4% del PIB en ciencia y tecnología. "El arte de invertir está en equilibrar las necesidades. Si no fuera posible, ningún país hubiera evolucionado y hay casos espectaculares de crecimiento. Pero en Chile resulta cómodo tener pocos recursos para pocos científicos".

También se queja de los esfuerzos sin frutos. "La Presidenta creó una comisión presidencial (Comisión Ciencia para el Desarrollo de Chile) que partió en enero y tenía la misión de entregar un informe a mediados de año. Y ahí está, no pasó nada".

Brieva volverá a la Universidad de Chile "como un simple soldado de la academia". No volverá a ser decano. "Cada uno tiene sus tiempos y los míos ya pasaron: después de muchos años destinados a la gestión es apropiado volver a la academia como un acto de pureza", dice.

"Conicyt merece una oportunidad, es el punto de apoyo de todo el sistema científico-tecnológico nacional. Lo que se juega a través de este organismo es el futuro del país. Me voy con esa sensación de frustración de saber que hay cosas interesantes por hacer y que se puede crecer, y crecer bien. Pero eso requiere de decisiones que no significan alterar la economía del país, pero sí cambiar de pensamiento y mirar Chile con una mirada más clara de lo que se quiere de aquí a 20 años".

""Brieva chocó con una barrera de burocracia. La única salida es que se cree un Ministerio (de Ciencia y Tecnología) y que tenga peso político. Que el país se ponga las pilas y se dé cuenta que tiene que aumentar su investigación en ciencia y tecnología e innovación en más del 1%. O si no, vamos a ser un país que se va a ir empobreciendo".
JUAN ASENJO Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 2004

""Yo pienso que se están haciendo las cosas con poca seriedad. Se hacen comisiones y más comisiones y no se llega a ninguna parte. Todo sigue igual. Mientras, hay jóvenes científicos que llegan con sus doctorados y no encuentran trabajo".
ERIC GOLES Premio Nacional de Ciencias Exactas 1993, presidente de Conicyt entre 2000 y 2006.

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