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Estará en la Feria del Libro de Santiago:

La escritora chilena que se consolida en Brasil

viernes, 18 de septiembre de 2015

Constanza Rojas Valdés
Cultura
El Mercurio

Carola Saavedra fue escogida por la revista Granta entre los mejores autores jóvenes de ese país. Ahora su novela "Inventario de las cosas ausentes" llega a nuestras librerías.



Carola Saavedra (1973) no sabe bien si es chilena, brasileña o incluso alemana. Nació en Santiago, a los tres años se fue a Río de Janeiro y después vivió otros diez en Europa. Lo que sí tiene claro es que es una escritora brasileña que redacta en portugués y se siente parte de una generación de autores de ese país. La influyente revista inglesa Granta, de hecho, la incluyó en su lista de los mejores novelistas jóvenes de Brasil.

Pero creció en una especie de "Isla Chile" en Río de Janeiro, como expresa ella. Sus padres nunca se integraron realmente, hablaban y leían en español, comían pastel de choclo. A sus ojos, tal vez su casa era más chilena que Chile, al que volvió por primera vez a los 17 años, a encontrarse con tíos y abuelos.

Esta influencia de su país de origen se ve en su novela "Inventario de las cosas ausentes", la primera que circula en Chile y su primera traducción al español, pese a que ya tiene al inglés, alemán y francés. La edición es de Tajamar y la traducción de John O'Kuinghttons.

Saavedra es autora de novelas como "Toda terça" (2007), "Flores azules" (2008, que editará Tajamar) y "Paisagem com dromedário" (2010), en las que destaca un tono intimista. Pero en la que llega a Chile hay una distancia mayor, y si hubiese que resumirla en una frase, sería una exploración de cómo se construye una novela.

La primera parte del libro se titula "Cuaderno de anotaciones", y en ella está la voz de un universitario que, mientras prepara una novela, conoce y se siente atraído por Nina, que a sus 23 años sigue marcada por el acento chileno de su familia. Mientras él apunta ideas y comentarios de su futura obra, se repasa la historia familiar de Nina, quien luego desaparece y deja 17 diarios como legado. En la segunda parte, "Ficción", vemos el resultado de las planificaciones previas. Ahí están muchos de los temas de las primeras páginas, pero con calibres distintos. Los diarios, Nina, la figura del padre, la del inmigrante aislado y sin redes, y las reflexiones acerca de cómo es el amor dejaron de ser materias primas y han sido manipuladas por el escritor.

Saavedra explica: "El autor saca las ideas de la realidad, y me interesaba el proceso de cómo las transforma en ficción. Para mis novelas siempre tengo un cuaderno donde voy anotando ideas, que pueden ser una noticia, una película, y, cuando empiezo la novela, sigo apuntando cómo es escribirla, los problemas, todo. Para 'Inventario de las cosas ausentes' pensé 'quiero incluir la idea del cuaderno y transformarlo en parte de la ficción'".

Esta novela tiene más referencias chilenas que las anteriores. Que obras como esta sean publicadas fuera de Brasil es ejemplo de uno de los principales cambios que, a su juicio, está teniendo la literatura de ese país: "Recién se empieza a traducir una literatura que no necesariamente habla de cosas específicas de Brasil, de asuntos típicos, como las favelas, la samba o el fútbol; sino que es más cosmopolita, novelas que podrían pasar en cualquier parte".

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